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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

viernes, 18 de enero de 2019

Viernes en sintonía



Siguiendo una idea que se publica en Autodidacta, el blog de Ester, nos ponemos en sintonía con otros blogs compartiendo alguna imagen.





La mía es de Marvao, un precioso pueblo del Alentejo, fronterizo con España y que nos muestra una magnífica fortaleza con unas vistas espectaculares. Como esta, que mira al noroeste, es decir hacia Lisboa.

Pero seguro que la fortaleza se construyó para defenderse de los del otro lado, es decir, de nosotros los españoles.

Afortunadamente hoy solo sirve para disfrutar de la belleza de la construcción y las vistas que tenemos desde ella, porque ya no hay fronteras.

O casi, esto es lo que queda de la más cercana al lugar, que lleva a Valencia de Alcántara.




miércoles, 16 de enero de 2019

Collage de jueves

Siguiendo la propuesta de Neogéminis que puede visualizarse en este enlace, mi relato es el siguiente. 

La historia va brotando en su mente y fluye hacia su cuaderno, con su brazo actuando como cable conductor y su bolígrafo como toma de tierra. Brota hasta que siente que ha llegado el momento en que ya no debe seguir, que su capacidad ha mermado y lo mejor es dejar el bolígrafo abierto, sobre el cuaderno también abierto, con esos elementos que apoyan su imaginación desplegados, pues teme que cerrarlos signifique cerrar inconcluso su relato.
Antes no lo hacía, ha contraído esta nueva superstición por haber pasado tanto tiempo sin haber sido incapaz de cerrar un relato. Ha pensado que tal vez las tapas del cuaderno se convierten en losas cuando las cierra, que el bolígrafo se niega a volver a escribir una vez que esconda su punta. Sabe que no es verdad, y confía que el problema sea que su inspiración ha mermado (ya que si no es problema de inspiración será de capacidad).

Y tumbado en su cama, vuelve a esa historia, concretamente a pensar en esa bailarina que cubre su espectacular cuerpo cubre, con un corpiño y unas plumas, lo alza con unos importantes tacones, y trata de ocultar su mente calculadora, para lograr sus objetivos. Esa mujer que, aunque sepamos que está armada y que tiene mucha información, necesita ayuda, pues, víctima de las diversas sustancias que le proporcionan gratuitamente, está abocada a caer en un abismo en el que terminará convertida en un mero juguete.
Y ¿cómo reforzarla? ¿Cómo salvar sus ideales? ¿Cómo evitar que ella sea la víctima de quienes creyó serían los escalones que la llevarían a donde quería llegar? ¿Cómo hacerla ganar ante una apuesta tan arriesgada?
Fácil.
Poniendo de su lado a un héroe.
Ese es su momento para entrar en la historia. No él, claro, sino un alter ego capaz de jugarse el pescuezo con garantías de no perderlo, de discriminar el bien y el mal, lo importante de lo inane, lo valioso de lo falso.


Como este arqueólogo aventurero, que compartirá sus objetivos, escuchará sus secretos y apoyará su lucha.
Un refuerzo para salvar a esa bella criatura que seguramente simboliza su creatividad.
Y piensa que si falla este recurso, podría utilizar a un zahorí, que con dos palitos encuentre alguna fuente de inspiración en su gastad cerebro.