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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Música, maestro


Esta semana Roxana nos propone escribir bajo el tema música, maestro. A partir de esa idea he creado un texto 

Os lo dejo, con la recomendación de visitar este enlace para leer otras visiones de la misma propuesta.

Y un vídeo de una de las últimas canciones que me han emocionado, por si alguno lo quiere escuchar.






MÚSICA, MAESTRO, pero música de verdad, de la que trasmite sensaciones y sentimientos.
MÚSICA MAESTRO, pero música que alegre y no exacerbe, que permita y no exija, que hechice el ánimo pero no la mente, que no adoctrine, que permita pensar.
MÚSICA, MAESTRO, con suficiente variedad para no caer en la rutina y suficiente calma para poder vislumbrar nuestro rumbo, con el ritmo que impulse a la locura y compás que nos mantenga en los parámetros de la razón.
MÚSICA, MAESTRO, para bailar hasta el final del amor, en un zigzag que esquive los zarpazos que lanzan los creyentes de las mentiras de la posverdad.
MÚSICA, MAESTRO, en definitiva, MÚSICA, con mayúsculas, de la que hace crecer el espíritu, diferente de esos jingles del flautista de Hamelin que tanto suenan en este tiempo.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Héroes




Éste jueves Ibso nos propone hablar sobre Héroes, heroínas o similares en su blog Camino a Utopía.
Aquí se puede ver el enlace a la convocatoria y a los relatos escritos bajo esa consigna.

Yo quiero recordar a uno de mis héroes.

Ese chico triste y solitario era como cualquiera de nosotros. Algunos lo conocían y podría estar en nuestro grupo de amigos, en el grupo de al lado nuestro, tal vez incluso habíamos coincidido en alguna ocasión. El caso es que tuvo una oportunidad de expresar su talento y allí estaba, con veintitrés años, sonando su voz entre tantas otras de gente que no era como nosotros.
Y como era como nosotros, hablaba de lugares conocidos como el Penta, contando historias sobre esa chica de ayer cuyos cabellos dorados relucen al sol. Una historia que también forma parte de mi vida, tuve mi chica de ayer, de cabellos dorados, conocida en ese local donde se escuchaba buena música.
Era como nosotros en aquel tiempo en que Madrid empezaba a soñar en dejar categorías regionales y alcanzar la primera división de las ciudades europeas.
Era como nosotros, pero más brillante y se convirtió en nuestro héroe y, al igual que  nosotros, buscaba su heroína. Lo malo es que él la encontró en mercados negros. No tenía cabellos dorados.
En su desordenada habitación se producía una lucha de gigantes, héroe contra heroína, lucha que irremediablemente terminaba con una fusión de ambos. El sitio de su recreo quedó arrasado, no por olas de un océano de sol, sino por las de aquella heroína sin talento pero cuya fortaleza se imponía sobre mucho más que era mucho menos talentosa que él, pero era fuerte y él frágil.

Nos iban llegando noticias sobre aquella relación, intuíamos polvos blancos sobre nuestro héroe, arrastrado por un cabello blanco. 
Veíamos que él, a diferencia de muchos de nosotros, no había sido capaz de hacer frente a la vida, tal vez fuera debido a ese éxito o a su sensibilidad extrema, el caso es que cada vez lo veíamos peor, aunque siempre maravilloso, como en este vídeo.



Cuando mi hija estuvo de prácticas en la clínica Puerta de Hierro una compañera suya comentó ¡Menudo yonki nos han traído! Y una enfermera veterana la pidió respeto, explicándole que ese yonki era un mito.
Y fue en esa clínica donde acabó la lucha de gigantes, donde el héroe no pudo sobrevivir a los golpes que le había infligido la heroína.