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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 22 de febrero de 2017

La vida es una escalera.



Esta semana Charo nos propone contar historias de escaleras. Yo he pensado en hacer una metáfora de la vida y es lo que a continuación relato. Otras historias basadas en escaleras aquí.


Al llegar allí encontró que no había nada más que una escalera y por instinto comenzó a subirla. Le costaba, pero le ayudaban. A medida que subía, sintió que su cuerpo iba adaptándose mejor y llegó el punto en que rechazaba las ayudas y quería subir solo. Y sintiéndose dominador de la escalera avanzaba probando otras formas, aunque quienes le ayudaban le reconvinieran dejara de hacer tonterías. A él le parecían monsergas de quienes no tenían su capacidad y siguió probando a saltar escalones de dos en dos, de tres en tres y en un salto el pie no terminó de aferrarse al suelo y cayó.
Le socorrieron quienes le ayudaban, que seguían atentamente sus pasos. Le consolaron y animaron a continuar con pasos firmes y se comprometió a ello, aunque en cuanto se le pasó el dolor volvió a pensar en demostrar lo capaz que era de llegar a donde acaban las escaleras con toda facilidad y haciendo florituras.
Porque siempre se ve cerca el final, pero cada final no es sino un rellano, un objetivo logrado al que sigue un principio, otro tramo de escalera que lleva a la siguiente meta y siguió su camino, ya sin nadie que le ayudara y pronto siendo él quien llevaba a alguien de la mano. Poco más tarde llevaba a varios a caballito, pero tenía fuerza suficiente para hacerlo y alcanzar el siguiente rellano.
En su camino vio personas a quienes les costaba seguir adelante, otros que quedaban tirados en algún rellano e incluso algunos que caían irremediablemente. Intentaba ayudar, a veces podía hacer, otras no, solo confiar que esos compañeros de subida pudieran continuar su camino.
Ahora al alcanzar cada rellano necesita parar para descansar. Aparece un cansancio que intenta ocultar, pero que sabe se le nota. Y eso que aquellos que antes cargaba ya caminan por su propio pié.

Entre peldaño y peldaño, aunque le cuentan lo que puede encontrar más adelante sigue subiendo, siempre adelante, siempre hacia arriba. Hasta llegar al cielo o hasta lo que haya cuando la escalera se acabe. Pero ese no es su problema, él simplemente continuará subiendo e intentando disfrutar del camino.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Este jueves un relato con imágenes demiúrgicas




Esta semana nos propone el Demiurgo de Hurlingham escribir un relato sobre alguna de las imágenes que nos ofrece y lo he aprovechado para fantasear con un suceso de actualidad, el asesinato en Malasia del hermanastro de Kim Jong Un, líder supremo de Corea del Norte. El relato mezcla hechos reales con fantasía, espero os guste.
Más relatos de la semana en este enlace.



En la foto se ve a las chicas que atienden el mostrador de Aerolíneas Demiúrgicas en el aeropuerto de Kuala Lumpur cuando hablaban con la prensa en una improvisada rueda de prensa, dado que fueron ellas quienes encontraron el cuerpo moribundo de Kim Jong-nam en la terminal, terminal en todos los sentidos para el norcoreano.
Contaron que ese tipo ridículo se había dirigido a ellas haciéndoles torpes proposiciones que rechazaron de plano. Media hora más tarde la encontró una de ellas en el servicio balbuceando, desnudo de cintura para abajo. No sabían que ese tipo habría sido el ser supremo de Corea del Norte de no haber sido por un incidente en otro aeropuerto, cuando intentaba entrar en Japón con un pasaporte dominicano, a todas luces falso.


Se sorprendieron de que su descubrimiento diera la vuelta al mundo causando el estupor con toques de humor negro con que se suelen recibir las noticias que proceden de aquel hermético país.
Mientras ellas hablaban con la prensa, dos mujeres bajan del taxi que les ha llevado desde el aeropuerto hasta un hotel en el centro de la ciudad. Según el taxista, a la primera que sale del vehículo parecen temblarle las piernas. Ha estado en silencio y nerviosa en el trayecto desde el aeropuerto. La segunda, en cambio, ha estado charlando, paga el viaje y ayuda a su compañera a llegar al hotel. No las volvió a ver.
En el hotel comparten habitación. La primera cae sobre la cama y llora. Siente aún dentro de sí el esperma de su víctima y da vueltas a su mente la cara del hombre cuando ella le inyectó el veneno. Desde entonces fue como una marioneta en manos de su compañera, que la vistió, la apartó del hombre y la llevó hasta un taxi y de allí a esa habitación de hotel.
Esa compañera que marca en su teléfono la clave cifrada que confirma que se ha cumplido la misión y que se dispone a finalizar el trabajo. Ese trabajo es fácil, solo clavar la aguja en el hombro y empujar el émbolo hasta vaciar la jeringuilla.

La nota de suicidio la redactó sin dejar sus huellas en el bloc de notas que la difunta llevaba siempre en su bolso.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Un jueves con protagonista oculto: En busca de la belleza.

 


Esta semana vuelve Encarni y lo hace pidiéndonos que el protagonista de nuestro relato sea algún otro participante en estos jueves literarios. Por sorteo me ha tocado alguien que pronto se revelará y que me inspira el siguiente título, al que seguirá el relato:


EN BUSCA DE LA BELLEZA


Leyendo su blog se aprecia que se trata de una persona con ideas están bien definidas, comprobamos que su cabeza está muy bien amueblada. Se aprecia también que cuida las palabras con las que expresa esas ideas, el modo en que combina con las anteriores y forma un conjunto armónico.
Trate de lo que trate mejora ese mundo, lo reviste de ese halo de belleza y, aunque haga una denuncia lo hace con estilo y eso parece ser un intento de transformar el mundo, de embellecerlo.
Tuve la suerte de conocerlo. De primeras uno aprecia una imagen cuidada, elegante sin alharacas y es cuando el tiende la mano amiga y suena una voz cálida que apetece seguir escuchando.

Creo que el personaje oculto empieza a asomar…





Merece la pena, efectivamente, escucharle. Sus palabras cálidas tienen la vehemencia de quien tiene las ideas ben ordenadas y llegan acompañadas con una gesticulación que las acentúa muy adecuadamente. Sus palabras llegan igual que sus escritos, claras, ordenadas, embelleciendo aquello que cuenta.
Luego uno sabe que su vida, efectivamente se ha centrado en buscar la belleza. Se ha dedicado al interiorismo, a racionalizar y embellecer entornos aún sujeto a limitaciones de espacio, presupuesto o veleidades de sus clientes. Y otro negocio familiar es la floristería. Siempre belleza, aún en recintos limitados, como se aprecia en este regalo de Carolina Cot Floristas a Cris.



He tenido la suerte de estar a su lado en momentos en los que hemos llegado a lugares en los que ha encontrado esa belleza que busca, he podido vivir a su lado su fascinación, su reacción. Por ejemplo en éste:


Nada más que decir, solo esperar que sus caminos le acerquen a la belleza que busca, que el mundo se impregne de la belleza que está dispuesto a ofrecerle.
Y, egoistamente, que nuestros caminos continúen cruzándose con frecuencia.

Feliz viaje, amigo.




jueves, 2 de febrero de 2017

Deber cumplido (jueves de lluvia).



Esta semana en la que Inma nos propone hablar de días de lluvia he recordado un relato que escribí hace nueve años. Fue mi quinta entrada de blog y ahora, revisada, la vuelvo a publicar y es mi publicación número seiscientos tres.

Los relatos escritos bajo la inspiración de la lluvia pueden leerse en el Molí del Canyer.


 DEBER CUMPLIDO

Caminaba solo, cabizbajo, por una calle mal iluminada, bajo la lluvia absurda de una noche sin magia.
Se llevó la mano al bolsillo. Debería haber sacado el teléfono y comentar lo ocurrido, liberarse de la carga, pero no, lo que sacó fue otro cigarrillo.
Con el reflejo de la tenue luz en el suelo encharcado, a medida que avanzaba veía brillos de corta vida sobre en la negritud del asfalto.
Sabía que lo ocurrido volvería a su mente. También a su cuerpo mediante punzadas de dolor. Sería imposible borrar aquellos ojos que le pedían compasión, esos intentos de desviar la conversación como pidiéndole que no lo dijera. Pero había ido allí a cumplir resueltamente su deber y estaba determinado a hacerlo.
¿Cruelmente?  ¿Es cruel la verdad?
La brasa de la colilla golpeó el asfalto creando un fulgor en la noche. Fuego de artificio a ras de suelo.
Se le habían revuelto las entrañas, como otras veces, como cada vez que tuvo que hacer lo que había que hacer. Como otras veces pero diferente. Siempre es diferente.
Nuevamente comprobaba que no había nacido para el glamour. El vino y las rosas no eran para él. Lo suyo era corregir, enderezar lo torcido para que continuase en la dirección debida.
No había ni luces en las ventanas. Resultaba imposible creer que tras cualquiera de ellas pudiera haber ni una brizna de pasión en esa noche.
La lluvia le favorecía, si surgía alguna lágrima la podría disimular. bajo un frío que no correspondía con la fecha; pero que le confortaba, alargando su camino.
Sabía que la historia se tergiversaría. Él mantendría el secreto, pero lo ocurrido sería contado por la otra parte, justificando sus propios actos y calificándolo a él como intransigente, cruel o tal vez incluso peor.
Pero le daba igual. Sabía que había cumplido su deber. Y arrancando su coche para volver a casa se sintió satisfecho.
Y de camino preguntó por qué a veces la satisfacción se viste de tristeza.