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¡Felices Navidades!

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miércoles, 6 de diciembre de 2017

Un jueves en el paraíso







Este jueves Vivian nos propone hablar del paraíso aquí. Y aprovecho para hablar de alguien a quien conocí y me impresionó hace unos meses, ahí mando mi relato:


Aún vive allí, en el paraíso.
Tuve ocasión de conocerle en primavera, cuando llegué allí, adonde, al fin, transcurren todos sus días.
Conoció el paraíso en su infancia, en esas vacaciones en el pueblo donde su madre fue la niña que en la ciudad se convirtió, primero en princesa, más tarde en reina.
Allí sus pasos le fueron llevando por campos, peñascos, riachuelos. Sus pasos fueron cada vez más firmes y fue llegando cada vez más lejos, pero nunca llegaba al final de aquella tierra eterna, la de sus ancestros y en la que veía su futuro.

Su futuro se desarrolló lejos, en la ciudad, con infinidad de viajes, nuevos conocimientos y nuevas experiencias. Mujer, hijos, éxito profesional, un creciente bagaje de conocimientos y, cada vez que podía, afrontaba ese viaje que le llevaría no muchos kilómetros muy lejos por carreteras casi imposibles. Y cada viaje lo afrontaba con esa cara que cuantos le conocían interpretaban bien y le decían:
- Qué, se va al paraíso, ¿verdad?
Y no hacía falta que respondiera, su cara lo reflejaba.


Entretanto el paraíso se despoblaba, fueron tiempos en que las comodidades del infierno ciudadano se llevaron a muchos de pobladores del paraíso. 
Los hijos se fueron marchando de su casa, los viajes menguaron y el éxito profesional se tornó en jubilación. Entonces fue cuando hizo aquella pregunta trascendente a su mujer:
- ¿Nos vamos, para siempre, al paraíso?
Arreglaron su hogar, ese que fue de su madre, la niña del paraíso que luego fue princesa, como atestigua ese cuadro que preside el salón y allí vivieron una vida de felicidad, con las frecuentes visitas de esos hijos a los que la obligación ata al infierno y la devoción al paraíso.

Ahora, me contó, es feliz, aunque en su mirada aparece un algo de tristeza. Confiesa que perdió a su compañera. Y no lo dice, pero se ve que su edad tal vez impida que continúe viviendo en el paraíso durante mucho tiempo.
Pero entonces él pide otra cerveza y entona una canción árabe que llama a esa lluvia que tanta falta hace.

13 comentarios:

Vivian Rodriguez Dorgia dijo...

Nada es eterno, por aquí en la Tierra, pero haber vivido ese tiempo con su compañera y en su Paraíso, lo hace un afortunado a ese señor. Un lugar tentador (las fotos son preciosas. De dónde??) Un texto sanador para el alma. Un fuerte abrazo!!!

Campirela_ dijo...

No hay mejor paraíso que tener lo que deseas en ese lugar donde te encuentras que eres tú mismo si ello va acompañado de tu pareja e hijos ya lo has encontrado todo en la vida ..pero es normal nada dura siempre pero ahí quedan los recuerdos ...
Precioso paraíso el que nos has relatado..
Un fuerte abrazo ..feliz semana.

Roxana B Rodriguez dijo...

¡Hola! Hermoso paraíso ¡qué bellas fotografías! Y la historia muy bonita, una pena que haya abandonado ese paraíso, pero al menos, tuvo la oportunidad de conocerlo y disfrutar de él.

¡Un abrazo!

Juan L. Trujillo dijo...

Estando, como estoy, en la edad del protagonista de tu historia, te confieso que me has emocionado.
Yo seguiré donde estoy, pero mi paraíso son las personas que me aman y me rodean y también el poder encontrarme cada día, con un puñado de amigos escritores, que me enseñan el lado bello de la vida.
Gracias y un abrazo.

JLO dijo...

pero como dice el refrán, quien le quita lo bailado...

tierno relato, saludos!!

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Lo malo es que estos sueños los dejamos para el final (de la vida) si fueramos conscientes de lo breve que es vivir posiblemente nos iriamos a nuestro paraiso mucho antes. Muy bueno, besos.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

El verdadero paraiso es más que un lugar, es un estado del alma al que se llega amando y recibiendo más amor. Además se suele idealizar el lugar en el que se fue feliz, pero regresar no siempre es garantía de reencuentro con esa felicidad.
Un abrazo

Dafne Sinedie dijo...

Qué preciosidad de relato. Me emocioné con las últimas frases, pues al fin y al cabo, el paraíso son aquellas personas que más amamos, ¿no crees?
Un beso

El escritorio de Jandrés dijo...

Como bien entiendo que dices decía tu amigo, el Paraíso está tan cerca que nada más nos hace falta abrir los ojos y creérnoslo para vivirlo como nos merecemos. Gracias. Un saludo

Fabián Madrid dijo...

Buen paraiso y buen final.
Abrazo finalista.

Migue dijo...

Los que vivimos en grandes ciudades, cuando éramos más jóvenes podríamos considerarlas nuestro paraíso. Ahora cuando viajamos a lugares con mucho verde, lagos y montañas nos sentíamos en el verdadero paraíso también por la gente del lugar. Ahora puedo decir que lo tengo en mi hogar con mi compañera, los hijos y nietos que vienen y van. Me encantó leerte.

Un abrazo de visitante.

Tracy dijo...

Es una emocionante historia de no poder habitando el Paraíso en el que vivió por falta de ayuda ante las dificultades de la vejez.

Mag dijo...

Bello paraíso el que nos transmites... Tiene como hoy, como un día de lluvia, sinsabores... pero en su corazón y en su recuerdo, a pesar de alguna hoja caída, seguirá siendo eso... El Paraíso de ambos.

Un beso.