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¡Felices Navidades!

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jueves, 9 de noviembre de 2017

Días de ¿otoño?


Este jueves Inma nos propone escribir sobre días de otoño y es buen momento para contaros este diálogo que escuché hace unos días en el Hayedo de la Tejera Negra, en Cantalojas, Serranía Norte de la provincia de Guadalajara:


- Mira abuela, ha llegado el otoño.
- ¿Qué otoño? No, todavía no ha llegado… y ya tarda.
- Pues ha llegado hace un mes. Es que no te enteras. 
- No puede ser:  mira los colores:  verdes y amarillos. En otoño todo debería estar en ese tono rojo amarronado tan bello. Además en otoño llueve y ¿tú ves que llueva?
- Pues sí es otoño y lo sé porque viene la gente, como cada otoño. Mira, todos los caminos están llenos de personas que transitan, miran y hacen fotografías.
- Esa gente no tiene ni idea. Viven en bloques, unos encima de otros, algo horrible… Ni siquiera los pájaros harían algo así. … ¿imaginas que hicieran nidos uno sobre otro?
- Que no, abuela, que los tiempos cambian. Esa gente sabe lo que hace, les gustamos, vienen a vernos desde lejos. Escucha lo que dicen de nosotras. Esa gente nos ama.
- Todo el amor que quieras, pero no me hace ninguna gracia sufrir a tanta gente paseando por aquí, molestando, haciendo el tonto para sacarse fotos a nuestro lado.
- Pues en clase de historia nos explican que antes venían a hacernos daño y ahora, como a uno se le ocurra hacernos algo, lo castigan severamente.
- Eso es verdad, recuerdo que de pequeña las personas venían nos hacían daño, especialmente a los más mayores, y es verdad que ahora no ocurre. Pero insisto que esto no es otoño. No lo ves, las cigüeñas siguen en sus nidos y cada año, cuando llega el otoño, se van volando hacia el sur.
- Eso era en tus tiempos, abuela, ahora las cosas son diferentes. Y esto mola. ¿Preferirías que quedáramos abandonadas, en el olvido de la gente?
- Hija, hemos vivido siempre abandonadas, en el olvido de la gente, esa es nuestra naturaleza.
- Qué no, que esto nos da vida, mira, mira, nos van a hacer una foto, sonríe.
- Oh, ¡qué ilusión!- Dice la mayor con ironía.

O al menos es lo que me pareció escuchar a dos de las hayas que aparecen en estas fotografías de un otoño que no es tan mágico como suelen serlo en ese paraje, según cuentan los residentes en la zona, por el cambio climático y la falta de lluvias.

Más relatos sobre el asunto en Molí del Canyer.












11 comentarios:

Campirela_ dijo...

Precioso cuento , es cierto que los otoños desde hace ya un tiempo no son como lo eran , y eso ya sabemos quien tenemos la culpa ..el hombre a ver si de una vez nos damos cuenta y hacemos algo para seguir metiendo la pata.
Precioso diálogo entre las dos hayas la joven y la anciana .
Un abrazo y feliz noche.

Ester dijo...

Una historia triste, el haya joven es alegre como todos los jóvenes y eso le da un tono menos ácido a la realidad pero nuestra naturaleza, la que no hemos sabido cuidar, está cambiando y plantas, animales y nosotros nos tendremos que aclimatar. Y dicho lo dicho tu aporte es de lo mas original y bien escrito, dejando hasta el final el suspense. Abrazos

Juan L. Trujillo dijo...

Hay mucha tristeza en el relato del haya mayor. La tristeza de quien ve pasar la vida y comprueba que cambian las estaciones, pero no cambia el devenir de la gente, por muchas fotografías que hagan.
Un abrazo.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

A veces se cambia para mejor, se ha aprendido a valorar la naturaleza.
Interesante contar desde esos dos puntos de vista.
Saludos.

Mag dijo...

Si valoráramos la tierra, nuestras raíces... si fuéramos lo suficientemente fuertes como para ser dos hayas y permanecer crecientes de nuestro destino.

Un beso enorme :-)

Montserrat Sala dijo...

Es natural, mi querido amigo que las dos hayas tengan diferentes puntos de vista en cuanto al otoño se refiere. Los jovenes nunca podrán comprender las cosas que han vivido los mayores, por mucho que se lo expliquen. ES lo normal.
Has llevado muy bén el tema. te felicito y te envio un par de abrazos

Carmen Andújar dijo...

Es normal, todo ha cambiado, hasta las estaciones, el frío se acorta y el verano se alarga.
Un abrazo



Neogéminis Mónica Frau dijo...

Hasta el otoño viene cambiando y seguramente el recuerdo que los mayores tienen sobre él (sean hayas, pájaros o humanos) difieren en mucho de las vivencias que los pequeños tienen hoy.
Buen ángulo narrativo el que propone tu texto.
Un abrazo

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Me ha parecido más que original el dialogo "entre" hayas. El tiempo esta cambiando no se si para bien o para mal, los jovenes aun tienen esperanza. Besos.

María Perlada dijo...

Son ahora tan diferentes los tiempos de antes, todo cambia, todo...

Un bonito diálogo.

Besos.

Pepe dijo...

Loss árboles nos hablan, pero estamos sordos a su mensaje. Continuamente nos están contando cómo el cambio climático está influyendo en sus ciclos vitales de una forma altamente negativa. El verano se alarga, el otoño no aparece o aparece tarde, los pájaron cambian sus costumbres migratoria, en fín un desastre. Pero no, no estamos atentos a los signos y al mensaje que la naturaleza nos envía.
Una aleccionadora conversación entre dos hayas.
Un fuerte abrazo.