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¡Felices Navidades!

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miércoles, 31 de mayo de 2017

Terrorismo, el momento que no dejó vuelta atrás




Gus nos propone esta semana hablar del terrorismo que ha sufrido nuestro país, que en España sería el de ETA, el que más hemos sufrido.
Cuando leí esa convocatoria escuché esta versión del Golden slumbers de los Beatles interpretada por el gran Ben Folds (BSO de I am Sam).


Los otros relatos pulicados bajo la misma fuente de inspiración se encuentran en el blog Juliano el Apóstata.



Como seguramente pocos verán el vídeo, mi personal traducción de la letra sería la siguiente:

Hubo una vez una forma de volver a casa
Por favor, cariño, no llores
Yo te cantaré una nana.

Sueños dorados en tus ojos
Que hacen que te despiertes con una sonrisa
Duerme cariño y no llores
Yo te cantaré una nana.

Y mi relato es este:

Hubo una vez una forma de volver a casa. Podía hacerlo en cualquier momento hasta que moví el dedo índice y esa posibilidad quedó postergada por treinta años.
Fue solo consecuencia de hacer un gesto tan sencillo como flexionar el dedo índice, con el que quebré la rigidez de una pieza metálica. Un gatillo de una pistola cuyo cañón enviaba su mirada negra hacia la nuca de aquel tipo.

La bala asesinó mi opción de volver a casa en cualquier momento.

Eso ocurrió cuando creía que los verbos se conjugaban en primera persona de plural si nos referíamos referidos a la patria. Cuando creía que nosotros éramos centenas de miles. Cuando creía en lo que decían aquellos tipos que hablaban en nombre de la patria.


Duerme, cariño, sueña esos sueños dorados, mantén la sonrisa al despertar, no llores cuando despiertes y yo no esté. Prometo que algún día volveré y te cantaré una nana.

Ella no podrá, el hombre que aparece en sus sueños dorados nunca podrá volver a casa, nunca le cantará una nana. Esa bala que salió de mi pistola cuando flexioné mi dedo índice y siguió el camino de la mirada negra del cañón entró en su nuca acabando con su vida.


10 comentarios:

Ester dijo...

Los he conocido. a ellos a los que no han podido volver a casa, he visto lagrimas, sangre y rabia atenazada. he vivido sabiendo que me podían quitar la vida y con la certeza de que la muerte no me la quita nadie. Un abrazo

Campirela_ dijo...

Buenas noches este jueves el tema es fuerte y tú lo plasmado muy bien nada que decir ha quedado muy claro . La pena son las vidas que se han perdido esas ya nunca más volverán.
Un saludo.

Sindel Avefénix dijo...

Yo sí miré el vídeo y luego dejé de fondo la música para leerte. Sinceramente quedé sin palabras, es un relato que me eriza la piel.
Qué gusto volver a leerte, amigo. Siempre impecable, siempre moviendo sensaciones dentro de mí.
Un abrazo enorme.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Un relato que hace extremecer, nada peor que quitar una vida, solo podria ser por autodefensa o para defender a los tuyos (en casos extremos claro)las ideas pueden cambiar con el tiempo, los hechos no. Muy bueno, besos.

Sara O. Durán dijo...

En un tris, se echan a perder las décadas y se desdibuja la humanidad.
Lo has hecho desgarrador, capaz de sensibilizar al más duro.
Un abrazo de anís.

Yessy kan dijo...

He visto el video para acompañar la lectura, se siente más intenso leer este relato que es muy emotivo, tan real como la vida misma. Me gusto la forma de tu inspiración.
Abrazo!

Juan L. Trujillo dijo...

Son imposibles las nanas y las sonrisas cuando hablan las pistolas. Ninguna tierra, ninguna patria, ninguna bandera, ninguna idea vale lo que una vida.
Muy buen relato.
Un abrazo.

rosa_desastre dijo...

Nana para dormir el miedo... Segando sueños, así van los esbirros que defienden unos ideales de sangre.
¿Cuando dejarán de ser noticia?
Besos, amigo.

ibso dijo...

No me quedó claro si el que narra es el asesino y además padre de la niña, o el asesino que se arrepiente de haber matado al padre de la niña.
En cualquier caso es un relato muy bueno.
Un saludo.

Carmen Andújar dijo...

Triste pero real. Tantos sueños rotos, tanto dolor para nada. Esa pistola fue el principio del fin.
Un abrazo