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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

viernes, 10 de marzo de 2017

Para este jueves, ¡bon apetit!


Para este jueves Matices nos propone un relato gastronómico, que se puede ver en este enlace, desde el que también se puede ver el menú de los diferentes relatos, que os recomiendo probar, todos y cada uno.

Mi relato,  después de estas fresas con nata, que tendrán un papel decisivo en la historia.

Resultado de imagen de fresas con nata



Era la cena número cien que compartían y sin embargo era primera y él esperaba que también fuera última.
La primera en el apartamento que él acababa de alquilar y tal vez la última viviendo separados pues cuando sirviera el postre le propondría que se quedara a vivir con él.
Ella llegó impuntual, pero él ni lo notó, tan enfrascado como estaba repasando los detalles para todo saliera tal como la había imaginado, especialmente lo de después… La acomodó en el comedor, con un vermut que tenía un toque justo de ginebra, mientras fue a buscar el primer plato, una crema de espárragos, suave, con textura, la había hecho él mismo y había sido más generoso de lo que decía la receta en el uso de la verdura prima. Tal vez fuera cierto que el espárrago es afrodisíaco.
Un solomillo con generosa salsa de pimienta, con unos espagueti y verduritas salteadas como guarnición deleitaría y alimentaría convenientemente para la subsiguiente celebración. El vino, un rosado Cresta Rosé muy frío manaba generosamente de la botella a las copas. Sin problemas, había suficientes botellas enfriándose en la nevera.
Todo iba perfecto. Ella estaba feliz, todo le gustaba, sus mejillas iban enrojeciendo de felicidad (sí, también etílica) y el atrevido vestido verde no solo le sentaba muy bien, sino que además él ya había estudiado cómo quitárselo velozmente.
Entonces fue a buscar el postre: fresas con nata.
Nunca lo hubiera imaginado. Pensaba realizar un juego semejante con esas fresas al que practicaron Kim Basinger y Mickey Rourke un día de sus nueve semanas y media, pero no fue así.
Ella se levantó y comenzó a lanzarle fresas mientras gritaba ODIO LAS FRESAS. Él intentó calmarla, la sujetó, la abrazó y ella alcanzó con una mano la nata para propinarle una bofetada que llenó la izquierda de su cara del viscoso elemento.
Él perdió la paciencia y extendió nata por la cara de ella, que rompió a llorar. Él, arrepentido, la besó y comenzó a succionar la nata de su cara con la boca. Ella correspondió con la que él tenía en su lado izquierdo.
De camino a la cama sus caras eran una guarrada de nata y saliva, pero no les importaba e hicieron el amor apasionadamente sin saber que el salón había quedado lleno de fresas pisoteadas durante la pelea y la reconciliación.
Seguro que pensáis que la pareja no aguantó junta hasta la fecha de caducidad de la nata, pero os equivocáis. Aún siguen juntos. Y muchas veces preparan nata de postre, pero sin fresas. Ahora él también las odia.

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Para finalizar, aprovecho para pronunciarme sobre un tema de fundamental en este país, aún a sabiendas que alguien pueda sentirse hondamente ofendido. Pero es de una gran importancia y uno debe ser fiel a su ideología.


3 comentarios:

Mamaceci dijo...

Hola Juan Carlos!, me gusta ese salto final en el relato, el detalle que lo altera todo, particularmente porque quedó fuera del control del protagonista
Y le salió bien de todas formas, me gusta que el destino sea quien escriba, en parte al menos, el libreto.

Gran relato amigo!, y lo ultimo...no se si es una discusión de esas banales que hay en todos lados y si tiene un trasfondo que se me escapa

Abrazo

Montserrat Sala dijo...

Hola Juan Carlos: que bien que lo has narrado. con habilidad y firmeza. Me imagino como debreria haber quedado el salón. pero lo impotante es que se pusieron de acuerdo, para seguir la pelea en un sitio
mas relajante y adecuado. Ya fregarian otro dia, esto no corría ninguna prisa.
UN ABRAZO

Matices dijo...

La seducción ha estado presente desde el principio en los relatos, unimos comida con la erótica... un buen menú es un éxito y como tu nos demuestras un desacierto un juego con un buen final.
Al fin y al cabo, de saciar apetitos se trata...
Un beso!!!!