-

-

¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

jueves, 2 de febrero de 2017

Deber cumplido (jueves de lluvia).



Esta semana en la que Inma nos propone hablar de días de lluvia he recordado un relato que escribí hace nueve años. Fue mi quinta entrada de blog y ahora, revisada, la vuelvo a publicar y es mi publicación número seiscientos tres.

Los relatos escritos bajo la inspiración de la lluvia pueden leerse en el Molí del Canyer.


 DEBER CUMPLIDO

Caminaba solo, cabizbajo, por una calle mal iluminada, bajo la lluvia absurda de una noche sin magia.
Se llevó la mano al bolsillo. Debería haber sacado el teléfono y comentar lo ocurrido, liberarse de la carga, pero no, lo que sacó fue otro cigarrillo.
Con el reflejo de la tenue luz en el suelo encharcado, a medida que avanzaba veía brillos de corta vida sobre en la negritud del asfalto.
Sabía que lo ocurrido volvería a su mente. También a su cuerpo mediante punzadas de dolor. Sería imposible borrar aquellos ojos que le pedían compasión, esos intentos de desviar la conversación como pidiéndole que no lo dijera. Pero había ido allí a cumplir resueltamente su deber y estaba determinado a hacerlo.
¿Cruelmente?  ¿Es cruel la verdad?
La brasa de la colilla golpeó el asfalto creando un fulgor en la noche. Fuego de artificio a ras de suelo.
Se le habían revuelto las entrañas, como otras veces, como cada vez que tuvo que hacer lo que había que hacer. Como otras veces pero diferente. Siempre es diferente.
Nuevamente comprobaba que no había nacido para el glamour. El vino y las rosas no eran para él. Lo suyo era corregir, enderezar lo torcido para que continuase en la dirección debida.
No había ni luces en las ventanas. Resultaba imposible creer que tras cualquiera de ellas pudiera haber ni una brizna de pasión en esa noche.
La lluvia le favorecía, si surgía alguna lágrima la podría disimular. bajo un frío que no correspondía con la fecha; pero que le confortaba, alargando su camino.
Sabía que la historia se tergiversaría. Él mantendría el secreto, pero lo ocurrido sería contado por la otra parte, justificando sus propios actos y calificándolo a él como intransigente, cruel o tal vez incluso peor.
Pero le daba igual. Sabía que había cumplido su deber. Y arrancando su coche para volver a casa se sintió satisfecho.
Y de camino preguntó por qué a veces la satisfacción se viste de tristeza.

15 comentarios:

San dijo...

Una historia muy bien contada, manteniendo la tensión y la intriga. El desenlace lo dejas abierto, eso da mucha cancha al lector. Me gustó, yo también voy a darle un final para cerrar ese deber cumplido, que se me antoja duro.
Un abrazo.

Ester dijo...

A un final abierto llegamos jugando a las adivinanzas intentado resolver la intriga con la que juegas y ganas. Podríamos imaginar finales pero ninguno haría buen papel con el fondo que has dibujado. Ni siquiera me atrevo a responder a la cuestión. Un abrazo

Campirela_ dijo...

Un relato de intriga pues pq estaba tan satisfecho y su deber cumplido , da a pensar infinidad de respuestas .. muy bueno así mantienes la tensión del lector .
Un saludo.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Intrigante relato.

Montserrat Sala dijo...

La intriga y el suspese quedan bien cubiertos en el escrito. Menos mal que nos dejas un final abieto que da desde luego nos dejará libres de la presión.
Un besuco, amigo Juan Carlos

Esther Planelles Arráez dijo...

Un final abierto en un relato corto es toda una hazaña, porque exige que el planteamiento y el nudo sean de primera categoría, so pena de recibir tomatazos por parte del lector o lectora.

Por destreza, que no por suerte, te libras de los tomates :-)

Un abrazo.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Y ahora que? Es lo que tienen los finales abiertos que dan pie a multiples fantasias. Me ha gustado como has llevado el relato, suave como la lluvia, trepidante a la vez. Besos.

rosa_desastre dijo...

Aquí, como la mayoría buscando un final que encaje a la categoría de tu planteamiento... Eres genial!
Un abrazo

miralunas dijo...

ah, mirá qué brillante final para la fantasía!
cómo es que logras interesarme siempre, Juan?
aplauso con besos

Juan Carlos Celorio dijo...

Veréis, la verdad es que esta vez solo quise contar un sentimiento, con independencia de la historia que la motivó.
Esa historia fue real, cuando descubrí que alguien muy cercano estaba actuando de un modo muy irresponsable y tuve que decírselo y explicarle como debería actuar.
Así que no busquéis un final, el tipo se va a casa habiéndolo pasado mal y el problema permanece...
Gracias a todos. No os pido perdón por haceos pensar, a lo mejor a alguien se le ha ocurrido una buena historia, jajá.

Carmen Andújar dijo...

Muy bien explicada la historia, con un final misterioso, para que los demás lo deduzcamos de una manera u otra.
Un abrazo

Tracy dijo...

Me gustan los finales abiertos y cómo has conseguido hacer todo el recorrido por el relato.

Yessy kan dijo...

El silencio de tu protagonista tiene una causa y efecto. Aunque haya salido libre de esa circunstancia, no podrá evitar el acoso de sus fantasmas. Genial relato, Juan Carlos.
Beso

Musa dijo...

¡Menuda intriga!
Será perseguido siempre...

Besos

Pepe dijo...

Lo que más me ha gustado de tu historia es el clima que has creado en la misma. Vas desgranando sensaciones, y nos vas metiendo en la historia imaginando motivos para ese "deber cumplido". Me ha encantado.
Un fuerte abrazo.