-

-

¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 20 de julio de 2016

un jueves accesible

esta semana escribo con el teléfono y no se ni cono poner la imagen ni el enlace, pero os dejo un micro escrito en papel.
Otros relatos sobre accesibilidad o lo contrario en el blog Molidelcanyer.






La senda estaba marcada y parecía fácilmente transitable.
Pero eso sería para quienes tuvieran plenamente operativas sus capacidades.
Aquel cuento resultaba inaccesible en varios puntos para quienes no tenían imaginación.

martes, 12 de julio de 2016

Jueves de olvidos: el caserón olvidado.





Justamente el día en que Gustavo publicó la convocatoria con el tema el olvido vi una presentación sobre lugares olvidados en España en el que se hablaba del Palacio del Canto del Pico.
Es un lugar olvidado aunque está a la vista de todos, aproximadamente en el kilómetro 30 de la A-6, sobre un monte, muy visible desde la carretera y que, ciertamente, no da muy buen rollo. Hará dos meses que pasando por allí mi suegro me explicó la historia del Palacio, que fue sede del mando militar republicano durante la guerra civil y terminó siendo patrimonio de Francisco Franco.
Ello me ha dado pie a escribir esta historia, que no creo ocurriera en el Palacio que indico, pero si en algún otro cercano.
Los relatos de esta semana de olvidos pueden leerse en este enlace.
El mío advierto que se pasa bastante en palabras (516), he recortado, pero creo que no debo hacerlo más. Ahí va:




24 de octubre de 1943, el capitán Paredes de las Navas habla por un teléfono de campaña:
-          Hola Rosita, quería avisarte que estaré un tiempo sin pasar por casa… Me han destinado en Hoyo de Manzanares, pero mi misión no es exactamente allí, tengo que acondicionar una casa para el Caudillo… muy complicado, sabes que él es muy austero y me dan muy poco presupuesto, pero creo que tengo todo atado para que sea suficiente… Agua, cariño, un vaso de agua… Tengo mucha ilusión porque ya sabes que el Caudillo es generoso con quienes les sirven bien y lograré ese destino que soñamos en Madrid… No sé cuánto tiempo, lo menos que pueda… Sí, iré a veros pronto… ¿qué tal va nuestro niño?... Seguro que será tan fuerte y serio como su padre… Bueno mi amor, te llamaré cuando pueda, pero recuerda que me es muy difícil… Y yo a ti…
Cuelga el teléfono y apurando un último trago de su copa de brandy y según sale del improvisado despacho una voz que dice.
-          Compañía, saluden al capitán.
Y contempla a dos muchachas vestidas con unas camisas ajustadas y someras braguitas que le reciben con solemnidad militar.
La imagen se funde en negro mientras el capitán manosea a las muchachas.



Cuatro meses más tarde el capitán Paredes de las Navas parece veinte años mayor. Había cambiado el aspecto del recinto, pero no del modo pretendido. Ni los colores ni los ornamentos lucían como él esperaba. Cuatro meses con grandes fiestas a cuenta de la obra, de las que solo le quedaba un recuerdo muy amargo. Cuatro meses con un alto coste en vidas: Once vidas. Diez atribuibles a accidentes, la otra fue la de una de las putitas que se suicidó.
Podía explicarse tanta muerte, pero esas explicaciones no le convencían. Algo pasaba en aquel caserón que él no comprendía y por eso él, un hombre lógico y riguroso, llegó a encargar al padre Santos que exorcizara el caserón, tal vez por él vagaban espíritus de los rojos que una vez lo ocuparon. Absurdo, pero ¿qué hacer?
Temía que incluso esos espíritus hubieran ocupado su propia cabeza…
En esos días el dictador llegó para visitar el avance de la obra. Mientras todo su séquito escrutaba expectante sus gestos, para estallar en loas o protestar indignados, Paredes tomó un fusil ametrallador con cada mano y disparó sobre hasta que todos los cuerpos estuvieron en el suelo y aún entonces siguió disparando hasta que se sintió paralizado. Eran disparos de sus propios soldados que le indujeron a pensar ¿Qué he hecho? hasta que sus pensamientos quedaron repentinamente apagados por un certero disparo en la frente.
La masacre del caserón costó la vida de altos cargos políticos, militares y eclesiásticos, que la prensa fue anunció a plazos, atribuyendo la pérdida de las personalidades a diferentes accidentes. Los médicos lograron salvar la vida del dictador, quien aún viviría treinta años más, sufriendo graves secuelas de aquel tiroteo.

El caserón permaneció a su nombre en el Registro de la Propiedad, pero no se tiene noticia que volviera a visitarlo.

lunes, 11 de julio de 2016

Semana 28 de 52: Al lado del camino.

AL LADO DEL CAMINO

Esta semana la propuesta viene basada en la canción de Fito Páez Al lado del camino y mi visión es una continuación de la historia que escribí la semana pasada que enlazo aquí..
Otras visiones sobre esta propuesta en las Palabras de Sindel.


Imagen tomada de internet



El cazador de esclavos se sienta al lado del camino para liar otro cigarrillo. Su aprendiz, que pronto cumplirá los dieciséis años, se acerca al cadáver que arrastra el caballo y mira ese cuerpo semidesnudo, erosionado por el roce con la arena del camino, esa sangre seca que cubre gran parte de su piel y esa cabeza desde la que un ojo muy abierto, parece que le mirase. Se estremece.

El cazador, que parecía ajeno a todo, se ha dado cuenta de esa reacción y ríe cínicamente, mofándose del muchacho ¿Qué te pasa? Seguro que te ha parecido que es como tú. A veces pasa con esos jodidos negros, se nos parecen mucho, tanto que algunos idiotas creen que somos la misma especie.

El chico mira a víctima y verdugo, al negro muerto por querer ser libre y al blanco al que debía emular.

Percibe emociones en el ojo del muerto y ausencia de ellas en la voz de su maestro.

Siente que las gotas de agua teñida de rojo que mancharon su ropa cuando recogió el cadáver del fugado le han impregnado justo ahora, cuando su razón pretende independizarse del viejo mundo de lo que le dicen sus mayores y formar un estado propio en que prime lo que comprende por su propia experiencia.

Ahora sabe que el camino de la vida es para correrlo hacia adelante, como ese hombre al que ellos llevan de vuelta y no para quedarse sentado a un lado, sin avanzar, como hace su “maestro”, ese hombre que le da órdenes con un tono tan despectivo como el gesto con el que arroja la colilla.

martes, 5 de julio de 2016

Semanas 26 y 27 de 52: Cielo e infierno y témpano.





Robó un CABALLO para huir, hacia adelante, siempre hacia adelante, pues desconocía aquel territorio. Le habían desconectado de su TRIBU, estaba lejos de ÁFRICA y solo pensaba en alejarse más y más del infierno en el que lo habían encerrado.

Cerca de un árbol parecido a la ACACIA abandonó a su montura que tenía dañada una PATA y, calculando que por el camino sería vulnerable, buscó el abrigo del abrupto terreno de una montaña rocosa.

Se sintió en el cielo cuando, con la primera luz del amanecer, disipándose la bruma, alcanzó la cima.

No sintió más, el disparo del cazador de esclavos fue certero.

El cazador dijo a su aprendiz que muertos valían algo menos, pero eran más fáciles de transportar y lió sendos cigarrillos. Fumando vieron como el cuerpo inerte parecía querer seguir escapando al caer entre las rocas hasta quedar detenido sobre un témpano.


El contacto de cuerpo y hielo produjo que el primero se enfriara y que el segundo se caldeara, fundiéndose para chorrear agua que clamaba libertad. 

Más visiones sobre témpanos, aquí y sobre cielo e infierno aquí, siempre dentro de las palabras de Sindel.

Foto: Lago Enol con selfie de la yema de mi dedo índice derecho.

domingo, 3 de julio de 2016

Cierre de la convocatoria




Esta semana hemos disfrutado de diecinueve relatos (cuento el de Maite que llegó el sábado), en que partiendo de una misma premisa han nos han llevado por los diferentes caminos que ha seguido la imaginación o el razonamiento de cada uno los participantes a partir de una misma premisa.
Diez de los reencuentros se han producido entre parejas, cinco dejando patente el actual desencuentro entre ellos, dos entre parejas que se reencuentran en otra dimensión, otros dos entre parejas ocasionales y uno entre una pareja que se reencuentra continuamente al cabo de la historia.
Dos encuentros se han producido entre dos amigos, otros dos entre grupos y en uno la protagonista se reencuentra consigo misma.
Dos encuentros se han producido con un lugar, aunque uno de los que he clasificado entre los reencuentros-desencuentros entre parejas utiliza simbólicamente el lugar.
Y finalmente nos quedan otros dos reencuentros, uno de absoluta actualidad entre un pueblo extraño y los representantes que elige y otro intemporal, en el que tenemos una visión personal (y actualizada) de la divina comedia.
De nuevo hemos reflexionado, hemos lamentado, reído, soñado, imaginado gracias a lo que los participantes nos han ofrecido.
Como imagen de la convocatoria me quedo los zapaticos de la reina que nos ofreció Inma-Molí del Canyer, que leído el relato, parecen un perfecto símbolo de un reencuentro.
Antes de despedirme quiero agradecer a Pepe sus palabras en el correo que mandó anunciando la convocatoria de reencuentros. Desde aquí le mando un abrazo y un feliz camino hacia Santiago.

Hasta aquí la semana de los reencuentros, ahora la antorche la lleva Leonor que nos envía a unas Vacaciones por el mar. Buena propuesta, naveguemos.