-

-

¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

lunes, 14 de marzo de 2016

Jueves de slogan + semana 11 de 52: ¿adónde van?





El niño busca fotos en un libro de los lugares de los que le habla su madre. Especialmente de aquel al que ponían trabas para la entrada de mexicanos. Más mayor buscará las rutas sobre un mapa e irá imaginando las imágenes que conoce entre las coordenada, en las orillas de esas sinuosas rayas azules que representan los río.

El adolescente diseña con unos cuantos compañeros la ruta para el viaje de fin de curso. La quimera va materializándose hasta que piensa que todo está hecho, presentan su proyecto y el rechazo de la mayoría envía todo a una papelera de reciclaje que el adolescente nunca vaciará.

El padre de dos niñas disfruta escuchando, entre cervezas y cigarrillos, los relatos del viaje que han hecho los amigos con quienes suele compartir charlas, películas, cervezas y cigarrillos.

El hombre que ve como sus hijas se abren paso en la vida, que se responsabilizan de su hermano pequeño, mira con emoción mapas, planos, fotografías, sabiendo que pronto formará parte de ese paisaje. Será un paso breve, pero la huella permanecerá por siempre, como desde siempre ha permanecido la ilusión de conocer aquellas tierras.

Y eso me da pie a responder a la pregunta que hace Sindel: vamos a Budapest, allí donde mis padres no pudieron llegar por la falta de relaciones entre Hungría y México, a Viena y Salzburgo, donde el viaje que planteamos unos cuantos compañeros de clase no se realizó y a esa Praga que me contaron mis queridos amigos Antonio y Raimundo.

¿ADÓNDE VAMOS? Por decirlo brevemente, vamos al Imperio Austrohúngaro.
Por esa razón no  participaré en las convocatorias de las dos próximas semanas, pero seguro que a la vuelta os aburro con fotos, con relatos ambientados en aquellas tierras, con anécdotas de viaje.

Y, en complicidad con mi querida Casss, os diré que en cuanto devore esta zanahoria austrohúngara que tanto me ilusione, seguiré otra que también me ilusiona, como es el encuentro bloguero en Vilafamés.

Si alguien quiere escuchar música alusiva, que pinche abajo:



Más visiones sobre imágenes escogidas por Casss,en el balcón de ella misma.
Más preguntas sobre ¿Adónde van? aquí, en el blog de Sindel.

jueves, 10 de marzo de 2016

Semana 10 de 52: Promesas





Esta décima semana del año Sindel nos propone hablar de promesas. Aquí dejo mi visión, que como es breve acompaño con un vídeo en que Basia nos da su visión sobre el tema.
Otras visiones prometedoras en este enlace.






Las promesas son títulos valor que unas personas entregan a otras. A diferencia de otros títulos valor, como los cheques, su contenido no suele ser económico sino más bien emocional y no siempre se entregan como contraprestación de algo ya realizado. Muchas veces se entregan con la esperanza de obtener una contraprestación.
Es una figura jurídicamente incompleta, pues hasta ahora no se han articulado mecanismos eficaces para cobrar las promesas sin fondos.











miércoles, 9 de marzo de 2016

Un jueves de homenaje a las sinsombrero.








Esta semana mi querida amiga Lucía nos propone escribir sobre las sinsombrero. En su blog sintiendo en la piel se puede encontrar la convocatoria y la lista de participantes. Y afrontando ese tema, aquí está mi relato, de pura ficción aunque basado en hechos reales.



El mundo era injusto y ella lo sabía. Y como todo lo injusto, era falso. Las buenas formas de las personas honorables encubrían sentimientos y actos abyectos.

Con inocencia infantil vio falsedades, contrarias a la ética que le habían trasmitido, e inmediatamente las denunció a las autoridades: su padre, que se sorprendió y su madre, que la reconvino.

Perdió la inocencia comprobando que sus denuncias no tenían ninguna sanción para el infractor y sí para el denunciante.

Y calló.

Pero no cambió.

Sabiéndose impotente para cambiar el mundo, quería al menos mostrar su descontento, dejar salir el humo del fuego de su rebeldía que seguía ardiendo en su interior.

Como cada cual va buscando su sitio en la vida, al alcanzarlo se encontró con otras personas a quienes la vida había llevado también allí. Juntas decidieron denunciar esa sociedad con un acto que escandalizara, que epatara, que dejara ver bien claro que ellas eran las ovejas negras de un rebaño  mal pastoreado.

En pleno centro de la ciudad, en hora de máxima afluencia, entre tantas personas que cumplían rigurosamente las normas en su vestimenta, probablemente no otras más internas, se quitaron el sombrero y lo arrojaron, como gesto que invitaba a liberar las mentes, a dejar fluir las ideas.

Fueron vilipendiadas, el escándalo corrió por toda la ciudad, llegando a su propia casa. Su madre no dejaba de lamentar la desgracia de haber tenido una hija rebelde a la que no había podido enderezar. Su padre solo dejo ver un ligero desajuste en su rostro por la impresión que la noticia le había causado. Inmediatamente se dirigió a su escritorio para escribir una nota que ensobró y entregó a un chico de los recados.

Unas horas más tarde el chico llegó a la residencia en que ella vivía entonces y le entregó la nota, que ella abrió y que le provocó un escalofrío. La guardó siempre consigo, nunca la enseñó a nadie, pero puedo aseguraros que dice:

Estoy orgulloso de ti.

No de mí, porque nunca me atreví a quitarme el sombrero.

Papá.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Blanco y negro y semana 9 de 52: grieta.



El tema que inspira la convocatoria de Este jueves un relato, propuesto por Matices es blanco y negro y la idea para esta novena semana de 2016 es grieta

Con ambas ideas y pensando en algo que está en nuestra rabiosa actualidad y que, lamentablemente, aparece recurrentemente en la historia, mi relato, uniendo ambas convocatorias, es el siguiente:







En la tierra de las personas libres e iguales a veces aparecen grietas. Son grietas que en realidad no existen, son solo alucinaciones que sufren algunos cuando se obstruye su sentimiento de fraternidad.
Esta perturbación se sufre en sociedades instaladas en el confort, que creen que su bienestar corre peligro si permiten que los otros entren en esas porciones de tierra que consideran su patria.
La argumentación de los primeros, llamémosles blancos porque generalmente su piel es más clara, se basa en que ellos son capaces de crear sociedades trabajadoras, de transformar el caos en orden, la materia en producto mientras que los otros, los negros, son incapaces de convivir y progresar a su ritmo.
Los otros, los negros, alegan que la riqueza de la sociedad blanca se ha basado en materia, incluso en mano de obra que era suya y les ha sido arrebatada por la fuerza.
Pero eso no lo ven los blancos. Solo ven aluviones de negros que se aproximan, que temen que destruirán su orden, que no respetarán sus normas y quieren protección y por ello levantan muros, para excluir de su mundo de orden a los caóticos negros.
Sobre las grietas colocan bloques de hormigón que coronan con elementos punzantes para proteger su bienestar, ignorando que un muro levantado sobre grietas no tendrá consistencia y pronto se desmoronará.