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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

jueves, 29 de diciembre de 2016

Este jueves, asesinato en la cena de nochebuena


Esta semana tan festiva Carmen nos propone escribir sobre los sentimientos encontrados en Navidad. Al hilo de ello mi aporte es el siguiente.
Más relatos sobre esos otros sentimientos navideños en mezclando arte.



Las fiestas son para quienes tienen vida honorable, quienes vivimos al margen de la Ley no tenemos de eso.
Así que, ¿Qué mejor forma de celebrar la Navidad que trabajando? El sueldo me permitiría vivir bien durante un par de meses.
Entré en la casa sin problemas y me moví por ella entre unas veinte personas que bebían y hablaban sin reparar en mí. Encontré a mi víctima en medio de un grupo que le escuchaba. Como no me gusta interrumpir, le escuché mientras mis manos aferraban dentro de cada bolsillo las armas con las que acabaría con él.
¿Sabéis como se llaman los habitantes de Belén? Dijo.
El final estaba cerca, el del chiste y el de su vida.
¡Figuritas! – Concluyó y me entró un ataque de risa, en medio del cual mi víctima me tendió su mano preguntándome quien era yo. Cuando uno está confuso lo mejor es decir la verdad, así que le confesé que soy un inmigrante sin familia ni trabajo que se había colado en su casa para disfrutar de una cena en familia. Él me sujetó del brazo y me invitó a quedarme a cenar.
Ahí estaba, tan a gusto, comiendo y bebiendo al lado de la persona a la que debería haber matado, hasta que tuve que ir al cuarto de baño dónde, mientras orinaba, escuché, a mi espalda una voz femenina que me recriminó;
 No has cumplido tú trabajo.
Cuando pude volverme no había nadie. No había cumplido mi trabajo ni lo iba a hacer, por agradecimiento a mi anfitrión como porque un profesional actúa con el estómago vacío y yo ya no lo tenía.
Tenía que localizar a quien me había recriminado, sin duda quien pagaba el trabajo que no hice y observando a las asistentes deduje que era una mujer de unos cuarenta años largos como ese vestido que se ajustaba a su cuerpo tanto como mi vista a sus ojos mortalmente verdes y cuyo escote era tan amplio como su falsa sonrisa.
Luego sabría que era cuñada de mi anfitrión y que entre ellos había una pugna por controlar la empresa del padre de ella, en la que ambos eran directivos.
Cenamos, llenaron nuestras copas de cava y cantamos un brindis, tras el cual un ruido desentonó del de choque de cristales y el cuerpo de mi contratante cayó sobre la mesa en lo que pareció un desmayo hasta que su melena rubia se tiñó de rojo sangre.
El anfitrión me guiñó un ojo.
La policía inculpó al exmarido de la mujer de los ojos verdes por ese crimen que resultó perfecto.

Porque ahora el anfitrión dirige la empresa, en la que me ha ofrecido un puesto en el departamento de seguridad, aunque antes de incorporarme tengo que hacer un cursillo que imparte el asesino de la cena de nochebuena.

11 comentarios:

Ester dijo...

Siempre es bueno asistir a ese tipo de cursillos porque nunca se sabe quien será el próximo anfitrión. Saltos y brincos navideños

Carmen Andújar dijo...

Una historia de lo más sugerente y en la que queda claro que frente al Dios don dinero no hay navidades que valgan; aunque para uno si la hubo y fue agradecido; pero el otro cumplió con su misión, vaya que si cumplió.
Un buen principio para una novela negra. Venga anímate.
Gracias por participar.
Un abrazo

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Es lo que se dice un giro argumental.
Me gustó, La cazadora cazada, un buen recurso.

Roxana B Rodriguez dijo...

¡Hola! Al final, el asesino se debe haber sentido como en casa rodeado de asesinos (?) Me encantó <3

¡Un abrazo! Y feliz año nuevo <3

Juan L. Trujillo dijo...

Brillante relato con titulo de novela de Aghata Christie. Tu entrada me ha traído a la mente, la cantidad de puñalada que puede haber en una cena navideña de empresas.
Un abrazo y felicidad.

Yessy kan dijo...

Una reunión muy peculiar, donde el anfitrión se llevó la mejor sorpresa. Te quedo genial!
Beso

Atalanta dijo...

Sorpresas que da la vida, jajajaja.

Siempre en tu delgada linea Juan Carlos.

Besos ensangrentados.

censurasigloXXI dijo...

Yo haré igual, cuando ese buen hombre haga cursillos para desempleados asesinos me apunto :)))

Un abrazo a toda la familia, que el año venidero os llegue lleno de ventura. Feliz año, queridos amigos.

Ame dijo...

Te iba a comentar el relato pero al descender, leí el comentario de Ester y me ha encantado, así como tu relato, es excelente.
Un beso, Juan Carlos

Campirela_ dijo...

Feliz Año ,vaya con el supuesto asesino al final le salio bien la jugada se quito del medio a quien le había contratado y encima le ofrecieron trabajo , eso si antes debería pasar por donde un buen segurata aprende las artes de vigilar .
Interesante Navidad ajhajjajaj un fuerte abrazo.

Esther Planelles Arráez dijo...

¡Esperpéntico! Ja, ja, ja...
Feliz año nuevo, Juan Carlos.