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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

jueves, 3 de noviembre de 2016

Un jueves con siete palabras.



Querida Marta.
Sabes que mi pasión, libre como el viento, vuela picoteando en esa ilusión que postergamos desde hace tanto tiempo, dado que la razón siempre nos ha recomendado esperar.
Esta noche en que te escribo esa pasión, favorecida por los vientos, ha levantado el vuelo como una comenta, con el deseo de avanzar, de andar por ese camino que la lleve hacia ti, sin más temores, sin más pretensiones que la de permanecer juntos, comer cada día uno al lado de la otra, dormir abrazados, como siendo aún ese mismo cuerpo que llegamos a ser en los minutos de pasión en los que nos fusionamos, para soñar un mismo futuro.
Un tiempo que aplazamos, esperando el momento en que pudiéramos realizar ese presente indefinido, con pretéritos pluscuamperfectos y un futuro continuo.
Sabes Marta, el tiempo ha pasado y el momento no ha llegado y ahora, a nuestros años, empiezo a temer que el recuerdo de nuestro amor se vaya desvaneciendo, poco a poco, fragmento a fragmento, como diente de león que el viento deshace. En el próximo capítulo de mi vida tendrá un papel estelar un tal Alzhéimer y sé, y sabes, lo que ello significa.


Por eso te pido mediante esta misiva, querida Marta, que pongamos fin a ese presente que nos impide estar juntos para iniciar ese esperado futuro en el que se realice ese presente que tanto esperamos.

Tuyo, absolutamente tuyo, Manolo.


Cerrado el sobre, el escritor de cartas de amor recoge su tenderete. Aunque nadie lo comprenda, su trabajo le agota emocionalmente y hoy, con apenas diez euros, dos por carta, decide volver a su casa, dudando si puede permitirse el lujo de gastar uno de esos euros en unos vasos de aguardiente de la cantina delante de cuya fachada va a pasar. 

13 comentarios:

Tracy dijo...

Muy tierna la misiva y al final la sorpresa que era una misiva por encargo.

vivian dijo...

Querido amigo; has dado en blanco. Un total acierto que corresponde a tu virtud. Puedes tomarte el mejor trago, el más caro, el que más te guste.
TE LO MERECES!!!

un fuerte abrazo

vivian dijo...

has dado EN EL blanco. Eso quise escribir. Qué bien los han encarado!!!

Sara O. Durán dijo...

Qué habrá sido de aquellos amores alimentados con ese tipo de cartas... cuántas historias se habrán quedado inconclusas, cuántas Marthas habrán quedado desoladas, en eso era de un futuro que nunca llegó.
Saludos.

Sara O. Durán dijo...

en espera de un futuro..

Juan L. Trujillo dijo...

Muy logrado relato, con ese personaje final del escribidor de cartas, muy de novela sudamericana de "realismo mágico".
Enhorabuena.
Un abrazo.

Yessy kan dijo...

Que original relato, quedo genial el que introducieras el escritor de cartas. El final fue sorpresivo.
Beso

Campirela_ dijo...

Preciosa carta a su amada , tierna y suave el final estupendo , donde haces recordar a esas personas que se dedicaban hace mucho tiempo a ser escribientes de cartas para otros . Me ha gustado mucho .Un saludo

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Aquellas cartas de amor que antes se escribían, preciosas como tú relato y la sorpresa final del escritor de cartas lo mejor. Besos.

Leonor dijo...

Me ha encantado el relato en forma epistolar y me ha sorprendido el final con ese personaje tan entrañable que escribe para otros, aunque lo haga para ganarse un poco de dinero. Que se tome esas copas que la vida es corta y el futuro incierto.

Un beso

Carmen Andújar dijo...

Nunca dejar las cosas para otro día, disfrutar el presente mientras se pueda. Esa es la enseñanza, porque tu vida puede acabar en un rinon, o llena de olvido.
Un abrazo

Montserrat Sala dijo...

las cartas de amor, deberian ser un género leterario como otro cuaquiera. No relegado a los escribidores de cartas que
se dedicaban a ello com si fuera un oficio menor. Preciosa tu historia, Jnan CArlos. Un abrazo

Alfredo dijo...

Original. El contador de cuentos vive la vida y la muerte (porque sus cuentos son pura ficción) de los demás con la pasión que exige su oficio. Una vez más original. Gracias por participar. Abrazos