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¡Felices Navidades!

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sábado, 29 de octubre de 2016

Halloblogween 2016: El último pensamiento del profesor Matesanz




Este año la fiesta de Halloblogween tiene lugar en la casa de Charo. Si queréis asistir, os dejo la invitación en este enlace.


A continuación el tema musical que propongo y el relato con el que me uno a tan terrible celebración. Recomiendo leer mi relato con este fondo musical.






EL ÚLTIMO PENSAMIENTO DEL PROFESOR MATESANZ

Nadie es dueño de su último pensamiento. El del profesor Matesanz al menos fue coherente con su compromiso con el reciclaje. Pensó es increíble que después de tantas campañas divulgativas la gente siga sin saber cómo se tira la basura.
Como también fue coherente con su compromiso medioambiental morir víctima de una dentellada dada esa precisión de cirujano propia de los antropófagos recicladores, quienes antes de alimentarse con sus más sabrosas vísceras, le despojaron de sus ropas y objetos, que seleccionaron cuidadosamente, para depositar cada cual en el contenedor correspondiente. Los restos del cadáver quedaron, lógicamente, en el contenedor de restos orgánicos.
Para esas extrañas y desconocidas criaturas, híbridos de gato, rata y residuos orgánicos cuyo hábitat son los contenedores, el profesor Matesanz fue un delicioso manjar y una inmejorable fuente de alimento que les sació durante semanas. Estaban hartos de esas personas que arrojan todo tipo de desperdicios en una misma bolsa, cuyo sabor les era desagradable y apenas les aplacaban el hambre.
Tanto él como sus otras víctimas, quedarán en esas listas de personas desaparecidas que nunca aparecerán pues sus restos fueron perfectamente reciclados.




En realidad este relato es reivindicativo: pido mejor iluminación allí donde se sitúan los contenedores. A veces da mucho miedo abrirlos por el miedo a que salga algo de dentro, algo, tal vez un antropófago reciclador…

15 comentarios:

Sindel Avefénix dijo...

Tenías razón, era mucho mejor leer tu espeluznante relato con la cortina musical al mismo tiempo. Una historia escalofriante, que cruel destino terminar así.
Y es cierto a veces da miedo pasar por ese lugar del que nunca sabemos que pueda salir al abrir la tapa.
Un abrazo enorme.

Tracy dijo...

Un relato del que se puede sacar una enseñanza útil, aunque sea del tipo terrorífico que es.

emejota dijo...

Has conseguido transmitir ambiente "miedito" tan propio de estos días. Enhorabuena.

Ester dijo...

Pues reciclar lo haré con guardaespaldas y luces de situación aérea. Abrazos

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Parece desalentar el fijarse en separar la basura, si implica ser devorado por esos seres. Pero esos seres tal vez no existiría si la basura estuviera separada.
Bien contado.

Yessy kan dijo...

!Que final tan horripilante! Después de tanto esfuerzo para educar y concientizar a las personas sobre el reciclaje haya terminado devorado por esas criaturas. Que pensándolo bien, pudiese llegar a ser una realidad, no creo que la sociedad quiera revivir la peste negra, la plaga que azotó europa en el siglo XIV. O que se haga realidad como en la película Ratas en Manhattan. !A reciclar sociedad!
Muy creativo, reflexivo.

Charo dijo...

Me encanta la primera frase Juan Carlos, es una verdad como un templo. Me encanta también el tono de humor negro que le has dado al relato, que a pesar de ser terrorífico por el triste y desgarrador final del profesor a manos de las criaturas de la noche, no ha dejado de sacarme una sonrisa.
Apoyo tu reivindicación de más iluminación al lado de los contenedores...Cómo se nota que eres tú el encargado de esa terrible misión.
Muchas gracias por participar en esta convocatoria que estoy disfrutando como una enana.
Por cierto, he seguido tu recomendación de escuchar la música al leer el relato, que le va como anillo al dedo.
Un beso.

Juan L. Trujillo dijo...

... y si no mueres por la oscuridad, es muy probable que mueras por el olor.
Un abrazo.

Montserrat Sala dijo...

Hola Juan Carlos: Yo que soy una recicladora convencida, me ha dado pavor tu escrito de hoy. Esperemos que no sea nunca verdad ninguna historia como esa.
Un fuerte abrazo.

José Antonio López Rastoll dijo...

Qué original, Juan Carlos. Nunca habría imaginado que reciclar fuera tan peligroso para la salud. Muy divertido que los antropófagos, aparte de devorar, también reciclen.

Un abrazo.

Roxana B Rodriguez dijo...

Y ni ganas de abrir el contenedor después de eso (?) Un relato muy interesante.

¡Un abrazo!

F. J. Sanz dijo...

Alimañas sensibilizadas con la conservación del medio ambiente. El asesino que se demuestra, al menos en esta ocasión, tan cívico y considerado como su propia víctima.

Como expondrían otras culturas pretéritas y ya olvidadas: ¿una buena muerte?

Curioso planteamiento, Juan Carlos.

Alicia Uriarte dijo...

Juan Carlos, a ver si después de tanta campaña de sensibilización en pro de la sostenibilidad y el medio ambiente los únicos que acaben bien concienciados sean esos antropófagos recicladores. ¡Ufff! Me alivia pensar que a mi calle ya ha llegado la recogida neumática de residuos y las bocas están muy bien situadas.
Enhorabuena por la creatividad que has demostrado y, sin duda, me sumo a esa reivindicación que proclamas.

Un abrazo

Diva de noche dijo...

Que criaturas mas civilizadas...porque la verdad, he visto gente de esas de la Hi Society que comen como propios cochinos y en cambio, aqui he podido hasta imaginarmelos con la servilleta al cuello y tirando la basura en el lugar correspondiente...Bon apetit..

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Uff! He leido tu relato acompañandolo de la musica, magistral! Solo pienso en la suerte que tengo de no ser yo la que tira las basuras. Reciclar reciclo pero tampoco es algo que me obsesione hasta la esclavitud como le pasa (pasaba) a tu doctor. Muy buen relato, besos.