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¡Felices Navidades!

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jueves, 22 de septiembre de 2016

Este jueves un relato sobre tempestades




Este jueves toca hablar de tempestad, los relatos escritos bajo esa inspiración pueden encontrarse en el blog de Inma, autora de la propuesta, en su blog Molí del canyer.

A continuación, mi relato:



La tempestad duraba demasiado tiempo, estaban al borde de sus fuerzas y aún arreciaba. Cuando se está a punto de zozobrar, quien capitanea una nave debe tomar decisiones drásticas.
Sería por eso por lo que el Secretario General convocó una rueda de prensa improvisada y urgente. No se sabía qué anunciaría, aunque se rumoreaba que, sintiéndose impotente, dimitiría.
Tras saludar protocolariamente, explicó que resultaba muy complicado compaginar su labor organizativa con la candidatura electoral, por lo que optaba por centrarse en poner orden en el partido, cediendo la cabecera de cartel para las próximas elecciones generales a…
Y, tras una pausa, mirando más allá de las cristaleras que daban a la calle, dijo:
…esa señora.
Y siguiendo su mirada vimos en la calle a una mujer de unos cincuenta y tantos años, pelo teñido de caoba, poco más alta de la media, rellenita y con una bolsa de manzanas en la mano.
Un ordenanza se encargó de llevarla a la sala y, mientras ella llegaba al atril, el Secretario General, tras comprometerse a apoyar a la nueva candidata abandonó la sala. Antes que la puerta abatible se cerrara se pudo ver como hacía el gesto de desenfundar una espada.
La mujer comenzó a hablar totalmente segura. Comenzó diagnosticando a su país una crisis moral, más grave que la económica, que potenciaba la desigualdad y un nuevo caciquismo. Y explicó el tratamiento para erradicarla.
La prensa quedó tan embobada tras escucharla que al día siguiente sus crónicas solo hablaban de la candidata sorpresa, sin hacer mención a los gritos y ruidos de pelea que llegaban a la sala desde las dependencias del partido ni a las cabezas cortadas que vieron al salir del edificio, aunque algunas eran de personajes muy conocidos.
Aquella señora nunca llegó a presidir el Gobierno, pero formó parte de él durante muchos años, logrando acuerdos entre las diferentes fuerzas políticas que fructificaron en una etapa de progreso que, años después de su retirada, aún disfruta su país.
Se retiró porque tenía que cuidar a su nieta.
Y la corrupción desapareció, aunque eso no es mérito suyo. Es del Secretario General, que una vez que acabó de limpiar su partido, continuó eliminando malas hierbas en los partidos rivales. Ahora es monje en el Tibet.


NOTAS: La foto la tomé en una tempestad en Ribadesella el pasado invierno. La historia creo que me ha quedado muy influenciada por la historia de Ramiro el Monje, Rey de Aragón entre 1134 y 1157.

17 comentarios:

María Perlada dijo...

Qué bueno que la corrupción desapareciera gracias al Secretario General , hoy Monje del Tibet. Ya podía ser realidad en este mundo político donde brota tanta corrupción.

Lograste un estupendo relato entre tempestades políticas.

Un beso.

María Perlada dijo...

Qué bueno que la corrupción desapareciera gracias al Secretario General , hoy Monje del Tibet. Ya podía ser realidad en este mundo político donde brota tanta corrupción.

Lograste un estupendo relato entre tempestades políticas.

Un beso.

AMBAR dijo...

Muy interesante, me ha gustado esa limpieza.
Sería bueno que del Tibet regresara ese monje y siguiera limpiando, no sólo un partido o un país, pero si el mundo, que buena falta hace.
Un abrazo.
Ambar

pikxi dijo...

Una utopía que debería ser verdad. Ya me imagino la escena de las cabezas,como una típica de Tarantino.
Un saludo.

Juan L. Trujillo dijo...

Brillante y actual enfoque le has dado a la petición de este jueves.
Me gustó, primero, que una mujer fuese la urdidora de todos esos pactos, a los que los hombres son incapaces de llegar y ellas si, por su ancestral costumbre. Y dos, por que algunos partidos necesitan urgentemente que los pongan en orden y acaben con esa nobleza impostada, que no saben que hacer por sobresalir.
Un abrazo.

Tracy dijo...

Ojalá pasara eso en nuestro país, aunque creo que ni el mismo Dalai Lama podría arreglarlo. Pero si creo que una mujer lo consiguiera porque no se puede parar en chorradas teniendo que guisar, lavar, planchar, y recoger a los niños del cole.
Recuerdo los Claustros y se me ponen los nervios de punta.

Carmen Andújar dijo...

Más de uno debiera tomar una decisión de ese calibre y retirarse, igual cualquier otra persona fuera del partido normal y corriente lo haría mejor.
Un abrazo

Leonor dijo...

Solo una mujer humilde y acostumbrada a los problemas cotidiano sabe lo que es organización y equidad, sabe qué es importante y qué es superfluo y sobre todo tiene la capacidad de detectar las manzanas podridas que pueden estropear el resto de las frutas.

Un beso amigo Juan Carlos y muy buen relato. Ojalá en este páis se hiciera una buena limpieza.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Pues si muchas veces, la forma de hacer de una persona normal es más etica que la de los posibles gobernantes. Que lastima que ese señor este en el Tibet, aunque con tanto trabajo es logico que ahora necesite paz espiritual. Muy buen relato, besos.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Pues si muchas veces, la forma de hacer de una persona normal es más etica que la de los posibles gobernantes. Que lastima que ese señor este en el Tibet, aunque con tanto trabajo es logico que ahora necesite paz espiritual. Muy buen relato, besos.

Pepe dijo...

He llegado a pensar que poder y corrupción forman una unidad indivisible. Una palabra implica la otra. La utopía y un atisbo (leve) de esperanza me hace pensar que no necesariamente es así.
Un abrazo.

Maite S.R dijo...

Completamente inesperado. Me ha agradado mucho ese vuelco inesperado, y también la limpieza y sencillez del texto.

Si se escuchara más a la gente de la calle, la que tiene juicio y sentido común, la que jamás arruinaría su casa tirando el dinero... En fin. Tú lo has dicho todo.
Era un hombre sabio tu Secretario General. :)
Un saludo simpático :)

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Una solida política a lo Kill Bill. Bien planteado.
Y está clara la metáfora de tempestad.

Alma Baires dijo...

Una forma un tanto drástica, pero a estas alturas de la realidad tal vez sea lo más efecivo... más de uno lo pensaría bien antes de meterse en política.

Charo dijo...

Tú dices que te has inspirado en Ramiro El monje pero desde luego tu historia está a la orden del día. Me ha gustado mucho tu originalidad a la hora de tratar el tema. Te felicito
Un beso

Neogéminis Mónica Frau dijo...

A veces las grandes tormentas se logran por fin domar con astucia, prudencia y fortaleza de espíritu. Sólo con eso.
un abrazo

rosa_desastre dijo...

¡Mira que si es una tempestad premonitoria! Estare pendiente por si veo aparecer a la mujer de las manzanas...una envenenada no vendría mal para arrojar a algunos a la intemperie.
Besos