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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

martes, 12 de julio de 2016

Jueves de olvidos: el caserón olvidado.





Justamente el día en que Gustavo publicó la convocatoria con el tema el olvido vi una presentación sobre lugares olvidados en España en el que se hablaba del Palacio del Canto del Pico.
Es un lugar olvidado aunque está a la vista de todos, aproximadamente en el kilómetro 30 de la A-6, sobre un monte, muy visible desde la carretera y que, ciertamente, no da muy buen rollo. Hará dos meses que pasando por allí mi suegro me explicó la historia del Palacio, que fue sede del mando militar republicano durante la guerra civil y terminó siendo patrimonio de Francisco Franco.
Ello me ha dado pie a escribir esta historia, que no creo ocurriera en el Palacio que indico, pero si en algún otro cercano.
Los relatos de esta semana de olvidos pueden leerse en este enlace.
El mío advierto que se pasa bastante en palabras (516), he recortado, pero creo que no debo hacerlo más. Ahí va:




24 de octubre de 1943, el capitán Paredes de las Navas habla por un teléfono de campaña:
-          Hola Rosita, quería avisarte que estaré un tiempo sin pasar por casa… Me han destinado en Hoyo de Manzanares, pero mi misión no es exactamente allí, tengo que acondicionar una casa para el Caudillo… muy complicado, sabes que él es muy austero y me dan muy poco presupuesto, pero creo que tengo todo atado para que sea suficiente… Agua, cariño, un vaso de agua… Tengo mucha ilusión porque ya sabes que el Caudillo es generoso con quienes les sirven bien y lograré ese destino que soñamos en Madrid… No sé cuánto tiempo, lo menos que pueda… Sí, iré a veros pronto… ¿qué tal va nuestro niño?... Seguro que será tan fuerte y serio como su padre… Bueno mi amor, te llamaré cuando pueda, pero recuerda que me es muy difícil… Y yo a ti…
Cuelga el teléfono y apurando un último trago de su copa de brandy y según sale del improvisado despacho una voz que dice.
-          Compañía, saluden al capitán.
Y contempla a dos muchachas vestidas con unas camisas ajustadas y someras braguitas que le reciben con solemnidad militar.
La imagen se funde en negro mientras el capitán manosea a las muchachas.



Cuatro meses más tarde el capitán Paredes de las Navas parece veinte años mayor. Había cambiado el aspecto del recinto, pero no del modo pretendido. Ni los colores ni los ornamentos lucían como él esperaba. Cuatro meses con grandes fiestas a cuenta de la obra, de las que solo le quedaba un recuerdo muy amargo. Cuatro meses con un alto coste en vidas: Once vidas. Diez atribuibles a accidentes, la otra fue la de una de las putitas que se suicidó.
Podía explicarse tanta muerte, pero esas explicaciones no le convencían. Algo pasaba en aquel caserón que él no comprendía y por eso él, un hombre lógico y riguroso, llegó a encargar al padre Santos que exorcizara el caserón, tal vez por él vagaban espíritus de los rojos que una vez lo ocuparon. Absurdo, pero ¿qué hacer?
Temía que incluso esos espíritus hubieran ocupado su propia cabeza…
En esos días el dictador llegó para visitar el avance de la obra. Mientras todo su séquito escrutaba expectante sus gestos, para estallar en loas o protestar indignados, Paredes tomó un fusil ametrallador con cada mano y disparó sobre hasta que todos los cuerpos estuvieron en el suelo y aún entonces siguió disparando hasta que se sintió paralizado. Eran disparos de sus propios soldados que le indujeron a pensar ¿Qué he hecho? hasta que sus pensamientos quedaron repentinamente apagados por un certero disparo en la frente.
La masacre del caserón costó la vida de altos cargos políticos, militares y eclesiásticos, que la prensa fue anunció a plazos, atribuyendo la pérdida de las personalidades a diferentes accidentes. Los médicos lograron salvar la vida del dictador, quien aún viviría treinta años más, sufriendo graves secuelas de aquel tiroteo.

El caserón permaneció a su nombre en el Registro de la Propiedad, pero no se tiene noticia que volviera a visitarlo.

22 comentarios:

Tracy dijo...

Muy interesante tu aportación. no había oído hablar de ese lugar, pero me ha gustado conocerlo aunque sólo haya sido en tu ficción.
Un beso.

rosa_desastre dijo...

Me atraen a mi esos castillos y los fantasmas que sólo ve la conciencia. Busqué una imagen y verdaderamente es desolador y tétrico aireandose en la colina.
Besos

Charo dijo...

Tremenda historia! No conocía este lugar, pero he hecho como Rosa y verdaderamente podría haber ocurrido lo que cuentas...la pena es que quedara vivo quien ya sabemos...
Por cierto, creo que has olvidado poner la imagen de la convocatoria je,je
Un beso

Juan Carlos Celorio dijo...

Anda, pues ha sido un olvido no intencionado. También olvidé poner fotos del palacio y un enlace con la wikipedia. Me disculparé por aquello de que era la semana de los olvidos.
Muchas gracias, un beso.

Juan Carlos Celorio dijo...

Gracias Rosa, olvidé poner un enlace, ya está el de la wikipedia. De todas formas esa visión de las fotos concuerda con la que se tiene al verlo desde la carretera.
Besos.

Juan Carlos Celorio dijo...

Gracias Tracy. Besos.

pikxi dijo...

Me ha gustado tu historia. Yo tampoco conocía ese sitio, pero no creo que normalmente los fantasmas suelen estar muy vivos.
Un saludo.

Sindel Avefénix dijo...

Qué historia tremenda, ni he sentido que te pasaste en las palabras ya que se lee de un tirón y con ansiedad de conocer lo que sucede.
El lugar que elegiste no era de mi conocimiento, luce imponente en la fotografía, y seguramente debe guardar dentro suyos muchas historias interesantes como la que creaste este jueves.
Un abrazo enorme.

Carmen Andújar dijo...

Me ha gustado mucho tu historia. ¿Quién sabe? Bien pudiera haber pasado. Siempre se cuentan historias de espíritus que pasan en palacios o castillos antiguos.
Un abrazo

María Perlada dijo...

Muy lindo relato juevero, nos has llevado hasta aquel lugar que desconocía.

Un beso.

Mag dijo...

Yo no sé si fue un fantasma o un cúmulo de factores desencadenantes pero las secuelas de aquel hecho las pagaron más de uno.

Un beso.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Es un lugar que desconocia pero es para poner los pelos de punta solo con ver su imagen. No es extraño acabar volviendose loco y hasta ver fantasmas. Magnifico relato, besos.

Esther Planelles Arráez dijo...

Espeluznante el marco, los personajes y el argumento. Es lo que tienen algunos lugares, a los artistas se les dispara la imaginación bajo su influjo. Espero que sigas visitando castillos embrujados para contarnos más historias de terror.

Enhorabuena.

Pablo Paf dijo...

Vaya destino. De ser la sede de los republicanos a ser patrimonio de Franco. Eso es muy cruel... Si las paredes tuvieran sentimientos... Saludos.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Lástima que el embrujo, el encantamiento, la conciencia sucia o lo que fuera que produzco aquel rapto de demencia no consiguió terminar con quien debía a tiempo. Se hubiesen preservado muchas vidas, seguramente. La Historia suele estar poblada de estas leyendas que nos hacen pensar. Un abrazo

Maite S.R dijo...

Muy buena historia. Todo el tiempo te mantiene en suspense. Además, existen casas malditas y este texto parece sacado de la realidad.
Espeluznante.

Un abrazo

Maite S.R dijo...

(Resalto la conversación teléfonica y la falsedad del personaje...) Realista a más no poder...

Alma Baires dijo...

Me encantan este tipo de historias, reales o no, tal vez sólo leyendas populares... pero cualquier sitio se (me) hace más interesante con ellas.

Siempre es un gusto leerte, un beso.

Pepe dijo...

Tremenda historia que bien pudo suceder. Lástima su escasa puntería selectiva. Un abrazo.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Tiene sentido lo de la venganza espectral, llegando a hacer que se destruyan a si mismos los culpables de las muertes. ¿La prostituta suicidada era culpable de algo o fue una víctima colateral?
Bien contado.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Tiene sentido lo de la venganza espectral, llegando a hacer que se destruyan a si mismos los culpables de las muertes. ¿La prostituta suicidada era culpable de algo o fue una víctima colateral?
Bien contado.

Juan Carlos Celorio dijo...

La veo como victima del trato de los que arreglaban la casa. La dejo ahí, a lo mejor un día me invento su historia. Muchas gracias.