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¡Felices Navidades!

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jueves, 11 de febrero de 2016

Fantasmas


 



Este jueves Charo nos propone contar una historia de fantasmas. Las que se han escrito al calor de esa convocatoria se pueden encontrar en este enlace del blog ¿Quieres que te cuente? Mi participación es la siguiente:



El caserón se encuentra en una calle que se llena de vida antes que salga el sol, que es cuando Él se esconde, no sabemos dónde.
Al caserón, al contrario que a Él, le encanta esa vida, disfruta observando a las personas que libremente circulan por allí y sonríe a quienes lo miran,  especialmente a los que lo fotografían. Si os fijáis en su sonrisa se detecta, un cierto malestar. Pocos lo visitan.
Y es que el Caserón sigue siendo sede de la Institución, esa que Él dirigía en vida.
Bien entrada la noche la calle va perdiendo su vida, el Caserón dormita y Él vuelve a salir de su escondrijo. Está convencido que su espíritu permanece para salvaguardar el de la Institución, como lo hizo en vida, pues desde que cayó el Régimen los nuevos dirigentes quisieron renovarla, democratizarla, dijeron. Lo impidió mientras tuvo vida, luego consiguió llegar a tiempo, en su condición de espíritu, para impedir que comenzaran las obras de rehabilitación. Arquitectos, albañiles salían corriendo cuando un viejo con bigote fino se les aparecía con aspecto hosco y gestos amenazantes. Siente que empató con el destino, pues puede impidir que se modifique la Institución, pero es incapaz de devolverle su antiguo esplendor.
Aquella noche de un frío seco, el característico de la ciudad, fue a sentarse en su despacho y mirar todo lo que allí tenía, nada más podía hacer, pues en ese estado cuasigaseoso que es el fantasmal era incapaz de interactuar con la materia. Entonces aparecieron dos seres vestidos como apicultores con unos enormes aspiradores que dirigieron hacia él. Se sintió succionado e, incapaz de agarrarse a algo, quedó atrapado en una bolsa llena de porquería.
Los cazafantasmas dejaron su material en la furgoneta y fueron a tomar unas copas en un local cercano, antes de marchar a sus casas, con el deber cumplido.
Quienes observamos cada día el viejo caserón hemos notado que desde esa noche había desaparecido aquel malestar, diría que su aspecto refleja el alivio de quien se ha liberado de unos incómodos gases.

20 comentarios:

H... (Perla Gris) dijo...

He podido escuchar la banda sonora de los cazafantasmas a medida que te leía... Que genial relato, un espíritu que vaga por un lugar que se cree suyo y luego de que este desaparece el lugar cobra mejor aspecto... jejeje...
Besines...

Tracy dijo...

La pesadumbre que se ha ido instalando en mí a medida que iba leyendo, se ha desaparecido totalmente con el inesperado final, Me ha gustado mucho.

Ester dijo...

Ufff! que alivio, ahora ya se que si llega el caso puedo intentarlo con el aspirador. Un abrazo

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Yo también imaginé escuchar la banda de sonido. Atrapar a un fantasma y luego irse a tomar algo, tiene sentido.

Diva de noche dijo...

Hasta en el mas allá funciona mi teoría Lavoisierana de que todo llegado el momento se transforma...todo termina aunque no desaparezca y este fantasma tenía sus días contados por apático y gruñón...ojalá se encuentre ahora orbitando como un electrón del líquido carbonatado y se sumerja en paz...

censurasigloXXI dijo...

Ya lo dijo Heráclito τα πάντα ρει...
Todo fluye.

Un abrazo a todos, amigos.

Max Estrella dijo...

Casi tan fantasmagórico como el personaje, son la institución, el régimen...un fino bigote,un antiguo esplendor...un relato lleno de fantasmas...como siempre un placer...de relato,con un sabor muy suyo...

LAO Paunero dijo...

Resulta que todavía son necesarios los Cazafantasmas Juan Carlos... entretenido lo de los gases y tu relato.....

Cristina Piñar dijo...

El caserón ya no volverá a ser el mismo, le falta ese inquilino molesto que tuvo un inesperado final. Divertido. Besos

Maria Liberona dijo...

jajjaja... muy buena historia me hizo reír la última parte del relato

Pepe dijo...

Juan Carlos, buen esbozo de guión para una novela. El Caserón, la Institución, el viejo fantasma, el rechazo de este a cualquier innovación, te ha quedado un relato magnífico aunque la acción de los cazafantasmas muy aséptico y frio. Muy profesional.
Un abrazo.

Carmen Andújar dijo...

Bueno, no se si esos cazafantasas existirán de verdad; pero sea como fuere hizo huir a esos fantasmas.
Curiosa historia.
Un abrazo

* dijo...

No sé si soy yo o las horas pero me da que este fantasma casi no es de sábanas sino otra clase de fantasma... Una metáfora a algo que produce un cambio, un antes y un después.
Un movimiento, un tránsito...

Un beso enorme.

Charo dijo...

Fantasmas hay muchos y de muchos tipos...Afortunadamente El Caserón pudo quedarse limpio y sonriente con la ayuda de los cazafantasmas!
Muchas gracias por participar con este metafórico relato.
Un beso

Yessy kan dijo...

Menos mal que existen los cazafantasmas que se dedican a este tipo de trabajos. Pero pobre, terminar en una bolsa de basura. Un relato muy quimérico, buen final.
Beso

Montserrat Sala dijo...

Me temia lo peor, prto lle has dado un giro en el último momento, muy veraz y con mucho sentido: Me encanta pasar a leerte. Un placer, de veras.
Muchos parabienes

Alma Baires dijo...

A mí esa palabra, la "Institución" me da tan mala espina, que ese fantasma se me hizo insoportable, sobre todo al describirlo como viejo de bigotes... malos recuerdos de una época que por suerte no viví... en fin, por suerte lo han cazado, y ahora es momento que el Caserón se llene de luz.

Un beso.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Suerte que estan los cazafantasmas para limpiarnos de esos fantasmas inmundicias, pero estamos seguros de que limpiaron bien? Aun quedan rendijas de olor agrio de la Institucion, o no? Besos.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Suerte que estan los cazafantasmas para limpiarnos de esos fantasmas inmundicias, pero estamos seguros de que limpiaron bien? Aun quedan rendijas de olor agrio de la Institucion, o no? Besos.

José Vte. dijo...

Hay tantos fantasmas dañinos y molestos como instituciones y salvadores en régimenes muertos en vida.
Nunca parecen haber suficientes cazafantasmas
Buen relato y buena simbología.


Un abrazo