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¡Felices Navidades!

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viernes, 8 de enero de 2016

Jueves onírico



Este jueves Ame tiene las palabras y sus palabras han sido EN MIS SUEÑOS. Bajo esa premisa mi relato es el que sigue, pero antes mi recomendación de que visitéis el blog de la anfitriona de esta semana y leáis los relatos escritos con la misma inspiración, relacionados en este enlace.

EN MIS SUEÑOS


En el vestíbulo del edificio hay mucha gente, todos bien vestidos. Llegan en taxis o en coches de alta gama que los porteros se encargan de aparcar y parecen saber dónde van. Yo, en cambio, visto pijama y no sé cómo he llegado aquí.

Me doy cuenta de que los que entran en los ascensores no salen. Lo sé porque mi visión me permite ver a la vez todas las plantas y como los ascensores abren sus puertas, engullen pasajeros y cuando las vuelven a abrir nadie sale, solo entran más personas, sin que haya rastro de los anteriores.

Se me ocurre plantearme una novela de terror que pudiera llamarse El ascensor asesino, pero prefiero saber qué ocurre realmente en el ascensor, así que entro en el edificio, subo escaleras, me interno por pasillos, hasta llegar a una ventana. Una señora que está detrás de mi me grita pidiéndome paso. Se lo dejo y veo que salta al vacío pero no cae. 

Lo intento yo también y me siento que floto. Veo que estoy a la altura de la planta cuarta, abajo vías y andenes y arriba un techo acristalado. Entre suelo y techo hay muchas personas flotando, reconozco a algunos de los que subían en el ascensor y distingo, a unos metros de mi veo a Azania, una preciosa mujer a la que conocí en otro sueño. La llamo, pero al hablar siento la fuerza de la gravedad y caigo, suavemente hasta quedar de pie en el andén.


Ante mi el reloj que marca la hora, gente con maletas, un tren que llega y emite su pitido, pero no hago caso a nada, solo pienso en Azania y comienzo a nadar en el aire, avanzando hacia ella, pero un nuevo pitido me enerva y vuelvo a ver el gran reloj que marca las siete y cuarto y sé que no me queda más remedio que levantarme de la cama, ya voy con quince minutos de retraso.

23 comentarios:

Neogéminis Mónica Frau dijo...

jeje ha sido un placer adentrarme en tus sueños, gracias!!
Un abrazo

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Entiendo lo que es encontrar a una mujer en diversos sueños. Y que aparezcan obstaculos. He tenido sueños de ese estilo.
Suerte y que logres encontrarte con Azania, que sueñes mucho con ella.
Saludos.

Ester dijo...

De la misma manera que el reloj ha detenido tu sueño mi placer de leerlo ha finalizado cuando tu has tenido que levantarte. Un abrazo

Sindel Avefénix dijo...

Un sueño rarísimo, tal como son! Y una parte de la realidad que se mezcla en ese reloj que marca la hora en que se ha quedado dormido. Excelente! Me encantó.
Un abrazo enorme.

Ame dijo...

Un sueño que merece continuar, algo de lo que relatas en tu sueño me ha sucedido, claro, no es chica, es chico y bueno, el reloj te detuvo y a mí tambíen de seguir disfrutando tu sueño
Gracias por compartirnos tu sueño, un beso

Mirella Denegri dijo...

Ufff,,,esa es la parte mala de los sueños...cuando uno se encuentra en lo mejor de el, cuanto mas a gustito se está, no falta una alarme o el brazo de alguien que nos zarandea y nos regresa a la realidad....Me encantó tu sueño, tiene lo que se necesita para querer quedarse en el,,,

* dijo...

Al principio ha de ser un poco confuso todo hasta que uno termina de ubicarse, aunque sea un sueño porque, a veces, hasta en sueños se reflexiona tanto que acabas medio loco.

No sé si lo habrás puesto por poner pero es verdad que sueñas con personas que no has visto, o tu mente sí lo recuerda y te la rememora. Lo curioso es no recordar que las conocías y conocerlas. El impacto es total.

Un beso enorme y sí, suele ser el despertador el que nos hace correr luego.

H... (Perla Gris) dijo...

Y el despertador nos devuelve a la realidad de golpe... así es siempre... Me ha gustado mucho tu sueño, (re)encontrarte con esa personas que conoces, ese primer vistazo es genial... y el hecho de flotar se siente como libertad...
Besines...

censurasigloXXI dijo...

Mecachis :))

Un beso a todos y feliz año, amigos.

Juan Carlos Celorio dijo...

Gracias por vuestras lecturas, voy a confesar que la parte de la estación, con gente flotando y caer al intentar hablar es algo que realmente soñé la noche del jueves al viernes y quee, dado que recordaba el sueño, incorporé al relato. Abrazos.

Juan Carlos Celorio dijo...

La verdad es que este relato tiene parte de un sueño real y elementos que recuerdo de otros. Y sí, soñar con alguien desconocido o conocido de vista me ha ocurrido. Gracias, besos.

Juan Carlos Celorio dijo...

Gracias h., lo de flotar es un sueño real, suelo soñar que vuelo o floto en el aire, no sé qué querrá decir.
Besines.

Juan Carlos Celorio dijo...

De nada, amiga. Un abrazo.

Juan Carlos Celorio dijo...

Siempre hay que superar obstáculos, gracias, Demiurgo, saludos.

Juan Carlos Celorio dijo...

Qué bonito lo que dices, Ester, gracias. Un cariñoso abrazo.

Juan Carlos Celorio dijo...

Jaja, ya ves, son esos sueños que tal vez signifiquen algo, o no, pero tienen su encanto.
Gracias, un fuerte abrazo

Juan Carlos Celorio dijo...

Es que sí, malditos despertadores que nos hacen postergar esos encuentros... Besos.

Juan Carlos Celorio dijo...

Pues sí, ¿verdad? Dan ganas a veces de seguir el sueño... Gracias Mirella, besos.

Juan Carlos Celorio dijo...

Besos también por allá. Feliz año.

Charo dijo...

Qué bueno! Un sueño muy bien descrito, de los que te dejan muy buen sabor de boca, de los que te apetece darle un manotazo al despertador y seguir soñando...
Un beso compi!

Juan Carlos Celorio dijo...

Ciertamente, el problema es que si lo hacemos, es difícil recuperar el sueño y, si se consigue, Azania puede estar muy lejos, jeje.
Gracias y besos, compi.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Mi madre decia que todo lo que se sueña en la noche de jueves a viernes suele convertirse en realidad y en mi infancia yo la creia, asi que cruza lo dedos puede que Azania te este esperando a la vuelta de la esquina. Besos.

Pepe dijo...

Maldito despertador que pone fin en muchas ocasiones a agradables acontecimientos oníricos.
Un abrazo.