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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

jueves, 27 de agosto de 2015

Este jueves un crossover





Esta semana nos propone el Demiurgo escribir una fanfiction. De entre las diversas modalidades, he escogido realizar un crossover, un estilo que me divierte practicar. 

Los relatos escritos en torno a esta convocatoria se pueden encontrar en este enlace al blog El demiurgo de Hurlingham.




Casablanca 2015. En el Café de Rick suena el piano, que ya no toca el viejo Sam, hace muchos años se marchó con destino a Detroit y no se ha vuelto a saber de él. Ahora lo toca un viejo pianista que habla incongruentemente  de un guetto en Varsovia.
Rick ya no dirige este local. Murió, víctima de sus malos hábitos: bebida, tabaco, disparar a nazis…
El negocio pasó por diferentes manos hasta acabar en poder de un profesor de arqueología retirado que las pocas veces que se bebe dos copas cuenta historias increíbles, que si tuvo en sus manos el Santo Grial, que si recuperó el Arca de la Alianza evitando que se la llevaran los nazis… Es delicioso escuchar sus historias, lamentablemente no se prodiga en contarlas.
Hay una mujer que cuando viene consigue tirarle de la lengua, una rubia llamada Viola, que alguna vez llega vestida de hombre porque le gusta actuar en una compañía tradicional de teatro que no admite mujeres. Yo, que suelo estar tomando cerveza en la barra, cuando se produce ese encuentro me siento a la mesa. Como también lo hace Evelyn, una bella mujer que a veces replica al dueño. Ella dice haber sido bibliotecaria en Egipto, donde dice haber profundizado hasta conocer faraones y sumos sacerdotes, especialmente a Imhotep.
Me encanta este bar. Mirad, allí, al fondo, Spock y Gandalf tienen una animada conversación, cada cual con su gin tonic en la mano.
Veo todo esto sin relacionarme con la gente, a duras penas me empiezo a acostumbrar a convivir con Los Otros. Solo hablo con mi amigo, un distinguido tartamudo que se ha retirado una temporada a estas tierras a la espera de realizar una importante intervención ante el Parlamento británico.

Las referencias de este texto son a las películas Casablanca, El pianista, Indiana Jones, Shakespeare in love, La momia, Star Trek, El señor de los anillos, Los otros y El discurso del Rey.


jueves, 20 de agosto de 2015

Este jueves, frase de cine y semanas 31 a 34 de las 53 de 2015



Como compañero vuestro que soy os debo una explicación. Llevo todo el verano saliendo los fines de semana y los tiempos para el blog se reducen... la próxima semana parece que volverá la normalidad.
Y así tengo varias semanas de Sindel pendientes y como Charo ha planteado escribir empleando una frase de la película Amanece que no es poco, aprovecho para unir las convocatorias escribiendo algo que pretende integrarse en esa película tan particular. Espero disculpéis si no se entiende bien el relato sin haberla visto o si resulta algo irreverente (no es la intención).
Los enlaces con las convocatorias son éstos:
                            En ¿quieres que te cuente?, el relato del jueves.


La cámara baja del espacio haciendo un zoom hasta llegar a un pequeño pueblo en las montañas del sur de la provincia de Albacete. Cae el sol y un grupo de labradores, entra en el pueblo cantando madrigales.
Un hombre con bigote que conduce una moto con un sidecar en el que viaja un hombre mayor con un lechón en brazos, se presenta como profesor en la Universidad de Oklahoma y les pregunta muy educadamente qué es eso.
Los labradores se sorprenden al ver esta imagen en un muro de piedra.


Todos tienen la certeza de que esa imagen no estaba allí por la mañana, cuando salieron a cuidar sus bancales y coinciden en que deben dar conocimiento de ello a las autoridades.
Llegados los prohombres del pueblo consideran necesario poner un nombre a la imagen y el cabo de la Guardia Civil propone llamarla Nuestra Señora de la Piragua, si bien al darse cuenta de su atrevimiento mira de reojo al párroco, quien no se ha inmutado y sigue contemplando la imagen con actitud beatífica. En el corrillo de vecinos que rodea a las autoridades, Matilde, la hija de Don Simón, el pescadero, decide llamar María de la Piragua a su hija, si es que es chica.
La atención del pueblo gira hacia la casa de enfrente, la de Carmelo, el borracho del pueblo. La gente se mantiene en un corrillo en la entrada, mientras el médico y las autoridades entraban en la casa.
Minutos más tarde aparece en la puerta de la casa el Cura, quien dice: Está en manos del Señor, pero se ha muerto muy bien. Nunca había visto a nadie morirse tan bien. ¡Qué irse! ¡Qué apagarse!
Y al tiempo la imagen de la recién bautizada Virgen de la Piragua se va desvaneciendo hasta desaparecer, probablemente se va con el alma de Carmelo, que tal vez haya llegado a ser santo de tanto beberse el vino de la Misa.

La noche cae sobre el pequeño pueblo. Nuestra cámara se retira, ante la inmensa luna se ve el no demasiado majestuoso reflejo de Ngué, el único negro del pueblo, empeñado en posar como un guerrero masai.

jueves, 13 de agosto de 2015

Este jueves, un largo recorrido

UN LARGO RECORRIDO



Este jueves nos toca una celebración muy especial que me hace abandonar mi vagancia estival y participar. Por cierto, es el cumpleaños del padre de Leonor y para felicitarle participamos en esta convocatoria en Mi blog de fotos.


Mi participación en esta fiesta de cumpleaños es la siguiente:



El camino fue largo y penoso aunque no lo recuerda porque llegando al final su mente hizo aguas y ahora sus recuerdos naufragan por ella anárquicamente.
Tuvo suerte, dos hijos que le visitan con frecuencia y que los sábados le llevan a pasar el día con ellos. Siente (sus recuerdos no le dan certeza para saber) que no fue un buen padre ni un buen marido y le da un poco de vergüenza pensar que son un premio que no merece. ero se siente a gusto esos sábados en los que comen, ven el partido y conversan. Les gusta que él le cuente su vida, esa que no pudieron vivir porque tenía mucho trabajo o, como decía, tenía cosas de hombres.
Él se siente muy diferente a sus hijos, no entiende que alguien que, cómo él, siempre tuvo que trabajar y sintió que la escuela como algo ajeno, tenga unos hijos que hablan del derecho universal a la educación. Entiende las diferencias porque  su vida discurrió por un escarpado camino de cabras y la de sus hijos es un camino de baldosas amarillas. Y claro, en esos parámetros el temperamento no puede ser el mismo.
Cuando conversan, él expresa alguno de esos recuerdos inconexos que pasan por su memoria, y sus hijos rememoran lo que él, en algún momento contó, reconstruyendo la historia completa, que él disfruta reviviéndola.

Y, eso no se le olvida, incluso le enorgullece, escuchar que sus hijos digan que ese sufrido recorrido por un camino de cabras permitió que ellos transitaran por ese camino de baldosas amarillas.