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¡Felices Navidades!

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jueves, 10 de septiembre de 2015

Este jueves, historias secundarias en la Historia y semanas 35 y 37 de 2015


Imagen: Castillo Menor de Xatiba (Játiva), donde transcurre el relato.


Los retos de esta semana eran escribir sobre una historia secundaria, dentro de la historia, magnífica propuesta de Ibso en la primera convocatoria que coordina y sobre un espejismo en la semana 37 de la propuesta de Sindel. De esta convocatoria me faltaba también participar en la semana 35, en la que la palabra era almohada.

Otros relatos con estas inspiraciones se pueden encontrar en estos enlaces:

Historias secundarias en Camino a Utopía.
Semana 35 de 2015 en esta almohada.
Semana 37 de 2015 es este espejismo.

Inspirado en todos esos elementos, ahí va mi relato:


EL BALCÓN DE HIMLICE


Himilce le comunicó su embarazo y lo celebraron haciendo el amor con mayor delicadeza que nunca.
En el postcoito ella, tendiéndose sobre él, le pidió que dejar la guerra y ambos disfrutaran de lo que tenían y de lo que llegaba. Él aceptó, pero dijo que antes debía tomar la ciudad de Arse (Sagunto). Ella protestó, sabía que eso desencadenaría otra guerra contra Roma. Él calló sus protestas golpeándola con la almohada sobre la que había reposado las cabezas de uno y otra mientras hacían el amor.
Salieron sin hablarse, ella a su balcón para mirar al sur donde se veía viviendo una vida en paz, una vida que poco antes había visto nítidamente y que había resultado ser solo un espejismo. Él miraba al norte, a esa fortaleza que parecía retarle. La noticia de la próxima llegada de su sucesor le animó para afrontar al fin el ataque y seguir incluso hasta Roma. Su hijo sería emperador.
La noche cayó, para ella desapareció el sueño de su vista, él vio con mayor claridad Arse gracias a los fuegos que la iluminaban.
Himilce llegó al dormitorio donde Aníbal se desvestía. Él le comunicó que saldría hacia Arse por la madrugada. Ella dijo que le acompañaría. Él no respondió, la tomó entre sus brazos, la llevó hasta la cama y le hizo el amor con esa pasión que derrochaba las vísperas del combate. Ella tardó en dormirse, le atormentaba ver al que pocas horas antes había sido un dulce amante convertido de nuevo en un feroz guerrero.
Aníbal despertó a Himilce dispuesto a marchar. Ella pidió que la esperase, pero él se negó. Ella protestó, lanzándole la almohada, que él paró con su escudo y se limitó a decir que todo estaba decidido, él atacaría la ciudad y ella se quedaría allí, en la fortaleza de Saiti (Játiva) hasta que naciera el niño para después marchar a Cartago, donde él volvería para reunirse con ellos una vez lograda esa paz que ella ansiaba.
Ella supo que no podía objetar, como tampoco estaba dispuesta a obedecer.

La última vez que le vio él descendía con sus huestes la agreste sierra Vernisa, con rumbo decidido y destino incierto. En el mínimo movimiento de sus labios se pudo leer suerte.

Aunque no conocía su historia, hace tres años conocí a Himilce en Baeza. 
Un año más tarde volví a verla, esta vez con amigos que algunos conoceréis.

27 comentarios:

Tracy dijo...

Qué arte tienes hilando unas cosas con otras: ole!

Ester dijo...

La historia sorprendente y el final deslumbrante. un abrazo

Sindel dijo...

Hermosa historia, que se desarrolla entre el amor, el deseo de poder, y la elección de las prioridades de cada uno. A veces tan distintas.
Como siempre admiro la capacidad que tenes para enlazar varias propuestas logrando un relato magnífico y con un final dorado.
Gracias por tus letras, que da gusto leer.
Un abrazo.

Mirella Denegri dijo...

Lástima que Anibal no le hiciera caso a su mujer...hubiera conocido a su hijo y hubiera tenido una larga vida.....Por eso es que deben escucharnos...para eso tenemos 8 sentidos...y medio...bss...me encantó conocer un poco mas de esta historia de Cartagineses y romanos

Montserrat Sala dijo...

Eres inimitable sintetizando entradas para luego mezclarlo todo y hacer un max-mix, siempe bien estrurado. Admás ahorras un montón de tiempo. Genial!!! Muchos besos y abrazos

casss dijo...

Me gusta conocer tu versión sobre los hechos y que lo hayas conjugado tan bien con las Palabras de Sindel (y estar en esa foto y tener tan buenos recuerdos de ese día en Baeza!!!)
besos amigo

Juan Carlos Celorio dijo...

Gracias Tracy.

Juan Carlos Celorio dijo...

Gracias Ester, me alegra que te haya gustado. Lo que me dio pie a documentarme y escribir sobre este asunto es lo que me impresiona imaginar la llegada de los cartagineses a la fortaleza de Játiva. Un abrazo.

Juan Carlos Celorio dijo...

Me gusta la lectura que haces de mi historia, es lo que quería trasmitir. Además que me fascinó el personaje de Himilce, a la que no conocí hasta esta semana. Un abrazo.

Juan Carlos Celorio dijo...

Tienes razón, probablemente habría sido más feliz y ahora nadie sabríamos de su existencia. Ganó honor y gloria, pero perdió una vida familiar. Por cierto, puede que en la realidad si lo conociera, me tomé la licencia de situar el embarazo en ese momento histórico, pero no sé si ya había nacido antes de la toma de Sagunto.

Juan Carlos Celorio dijo...

Gracias Montserrat, es cierto lo que dices, pero también agobia un poco eso de irme quedando rezagado en las convocatorias. Muchos besos.

Juan Carlos Celorio dijo...

Ya ves, buscando información me encontré con ese lugar donde pasamos un día tan agradable.
Besos.

Leonor dijo...

Qué arte tienes para conjugar el tema con las palabras de Karina. Y además nos lo ilustras con fotos en las que podemos ver a buenos amigos jueveros.

Un abrazo

H... (Perla Gris) dijo...

Me uno al resto para decir que tienes arte para hilar unas cosas con otras... ya es difícil escribir un relato para encima añadir más palabras y que te quede un relato tan bonito... Ojalá esta versión hubiese sido la buena, pero no hizo caso... marcho y no volvió... estos guerreros siempre prestos para la batalla!!
Muchos besinos...

ibso dijo...

Otra historia sobre la historia que no figura en los libros y que debería. No se trata tan solo de contar lo que sucedió sino, además, de porque sucedió, cuales fueron los detalles, las motivaciones, las relaciones humanas,..
Un placer leerte.
Un abrazo y gracias por participar.

Carmen Andújar dijo...

En esa época, la guerra era lo primero, el amor no existía, solo el descanso del guerrero.
Muy bien relatado.
Un abrazo

Carmen Magia dijo...

Muy bonita historia, me encantó... La pena es que la ambición pueda con el amor...

Muchos besos, ha sido un placer.

Carmen Magia dijo...

Muy bonita historia, me encantó... La pena es que la ambición pueda con el amor...

Muchos besos, ha sido un placer.

Yessy kan dijo...

Una historia de amor, pasión y grandes conquistas. Tomo más fuerza la pasión que el amor. Bello relato, y encima con las palabras de Sindel. Eres genial! Las imágenes son preciosas.
Besos

Juan Carlos Celorio dijo...

Gracias Leonor Besos.

Juan Carlos Celorio dijo...

Y parece que en la realidad Himilce trató de evitar esa marcha, pero al parecer le fue imposible. Gracias. Besos.

Juan Carlos Celorio dijo...

Muchas gracias Ibso, tanto por tu comentario por lo mucho que disfruté documentando e imaginando esta historia.
Un abrazo.

Juan Carlos Celorio dijo...

Sin embargo parece que Himilce era una mujer con fuerte carácter que trató de invertir ese orden, claro que sin éxito. Gracias Carmen. Un abrazo.

Juan Carlos Celorio dijo...

Y que la belleza se rinda ante el poder. Lo siento, no he podido reprimir esta referencia a un verso de Aute
Muchas gracias y muchos besos.

Juan Carlos Celorio dijo...

Muchas gracias Yessy. El lugar es increíble, igual que la fortaleza que tomaron, que conocí hace poco y tal vez, algún día narre. Besos.

Nino Ortea dijo...

Buenos días, Juan carlos:
Enhorabuena por tu relato donde hilvanas, con trazo suelto, sentimientos con sensaciones.

Buen martes, Juan Carlos
PD: intentaré participar en tu convocatoria. Te doy las gracias de anticipado.

Juan Carlos Celorio dijo...

Gracias Nino. No te preocupes, si participas genial, si no, no problem.