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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

jueves, 20 de agosto de 2015

Este jueves, frase de cine y semanas 31 a 34 de las 53 de 2015



Como compañero vuestro que soy os debo una explicación. Llevo todo el verano saliendo los fines de semana y los tiempos para el blog se reducen... la próxima semana parece que volverá la normalidad.
Y así tengo varias semanas de Sindel pendientes y como Charo ha planteado escribir empleando una frase de la película Amanece que no es poco, aprovecho para unir las convocatorias escribiendo algo que pretende integrarse en esa película tan particular. Espero disculpéis si no se entiende bien el relato sin haberla visto o si resulta algo irreverente (no es la intención).
Los enlaces con las convocatorias son éstos:
                            En ¿quieres que te cuente?, el relato del jueves.


La cámara baja del espacio haciendo un zoom hasta llegar a un pequeño pueblo en las montañas del sur de la provincia de Albacete. Cae el sol y un grupo de labradores, entra en el pueblo cantando madrigales.
Un hombre con bigote que conduce una moto con un sidecar en el que viaja un hombre mayor con un lechón en brazos, se presenta como profesor en la Universidad de Oklahoma y les pregunta muy educadamente qué es eso.
Los labradores se sorprenden al ver esta imagen en un muro de piedra.


Todos tienen la certeza de que esa imagen no estaba allí por la mañana, cuando salieron a cuidar sus bancales y coinciden en que deben dar conocimiento de ello a las autoridades.
Llegados los prohombres del pueblo consideran necesario poner un nombre a la imagen y el cabo de la Guardia Civil propone llamarla Nuestra Señora de la Piragua, si bien al darse cuenta de su atrevimiento mira de reojo al párroco, quien no se ha inmutado y sigue contemplando la imagen con actitud beatífica. En el corrillo de vecinos que rodea a las autoridades, Matilde, la hija de Don Simón, el pescadero, decide llamar María de la Piragua a su hija, si es que es chica.
La atención del pueblo gira hacia la casa de enfrente, la de Carmelo, el borracho del pueblo. La gente se mantiene en un corrillo en la entrada, mientras el médico y las autoridades entraban en la casa.
Minutos más tarde aparece en la puerta de la casa el Cura, quien dice: Está en manos del Señor, pero se ha muerto muy bien. Nunca había visto a nadie morirse tan bien. ¡Qué irse! ¡Qué apagarse!
Y al tiempo la imagen de la recién bautizada Virgen de la Piragua se va desvaneciendo hasta desaparecer, probablemente se va con el alma de Carmelo, que tal vez haya llegado a ser santo de tanto beberse el vino de la Misa.

La noche cae sobre el pequeño pueblo. Nuestra cámara se retira, ante la inmensa luna se ve el no demasiado majestuoso reflejo de Ngué, el único negro del pueblo, empeñado en posar como un guerrero masai.

16 comentarios:

Sindel dijo...

Excelente relato! Divertido, dinámico y con todas las propuestas cumplidas con genialidad.
Un gusto volver a leerte! A disfrutar las vacaciones, amigo.
Un abrazo enorme.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Excelente!... me encantó la forma magistral en la que no sólo enlazaste perfectamente las palabras y citas propuestas, sino que además, nos ayudaste a evocar ese tan alocado y surrealista ambiente del pueblo de aquella película.
Te has lucido!
Un fuerte abrazo

Alma Baires dijo...

Muy buen relato!!! ...y qué extraordinaria tu capacidad para enlazar todos los temas ...felicitaciones!

Un beso.

Dorotea dijo...

¡Cómo hilvanas el relato! Entre descripción y sorpresa te he seguido con el alma en vilo. Y qué nombre tan bonito para la nieta de un pescadero. Ojalá sea niña. (No he visto la película pero me siento como que sí). Un abrazo.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Muy buen relato y muy divertido, me ha encantado.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Muy buen relato y muy divertido, me ha encantado.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Muy buen relato y muy divertido, me ha encantado.

Charo dijo...

Genial! Me has hecho ver toda la escena perfectamente. Has conseguido un relato muy acorde con la genial película. Qué imaginación la tuya! Eres el genio en hilvanar unas cosas con otras. El nombre de la virgen no tiene desperdicio ja ja ja ....Por cierto, que pensé poner también la frase de Bienvenido Mr. Marshall, estoy segura de que la hubieras bordado también .
Me alegro mucho de volver a leerte de nuevo! Un abrazo y muchas gracias por participar.

ibso dijo...

Parece un guión de cine. Muy bien escrito y con todos los detalles necesarios para enganchar al lector (o al espectador).
Saludos.

Pepe dijo...

Siempre es un placer leerte cuando mezclas churras con merinas o lo que es lo mismo, unas propuestas con otras. He visto la película y la he gozado, Has creado el ambiente adecuado con esa aparición de la virgen, extinguiéndose al tiempo que se extingue la vida del borracho, en proceso de santificación a fuerza de beberse el vino de misa. Nuestra Señora de la Piragua parece una advocación más que adecuada.
Un fuerte abrazo.

* dijo...

¡Menudo texto! ¡Qué magia saber mezclar tanto en tan poquito trozo! A mí no se me aparece la virgen ni poniéndole cirios pascuales. Me he puesto detrás de tu cámara y me he visto delante.

Un beso enorme y felicitaciones por el texto, en serio.

rosa_desastre dijo...

Disfrutar leyendote, eso es un lujo para despues de las vacaciones. Yo tambien he estado dispersa en los ultimos tiempos...a ver si nos reconducimos si la virgencita de la piragua lo quiere.
Un besazo

María dijo...

Demiurgo, anfitrión, me recomienda lea vuestros relatos, y el tuyo, está genial, te felicito.

Un beso.

Carmen Magia dijo...

Me ha encantado :)

Muy bueno, como lo son siempre los tuyos.

Muchos besos.

RECOMENZAR dijo...

te acabo de encontrar.
Me gusta tu rincón

Nino Ortea dijo...

Buenas tardes, Juan Carlos:
Un gran relato que rebosa en ingenio.
Confío en que tu ausencia del blog se deba a que los placenteros fines de semana veraniegos se están prolongando en este otoño.
Buen finde, Juan Carlos.