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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

jueves, 2 de julio de 2015

Un día en la vida

Pensaba contar lo que me ocurrió el pasado domingo, un día fabuloso en el que olvidé que me tocaba convocar los jueves, de piscina, relax y charlas por la mañana, de viaje tranquilo por la tarde.
La mañana fue tan feliz que fotografié el cielo, era este a eso de las 13,00 en Pinseque, cerca de Zaragoza.


Pero una de las conversaciones de aquella mañana me llevó a imaginar esta otra historia. 




Despertó sabiendo que era el día. Se sentía pesada tras una noche en que hubo más vueltas que descanso. Él ya había se había marchado a trabajar.

Ella completó una jornada laboral en la que carecía de su habitual paciencia. Sus compañeros lo notaron, viendo como respondía con aspereza, incluso con ira, aquellas impertinencias o estupideces que cada día atendía cortésmente.

La vuelta a casa la hizo a ritmo lento, como si no quisiera llegar.

Él le abrió la puerta, no hubo beso. Él había comido, pero no había preparado nada para ella. No hubo palabras, él continuó recogiendo sus cosas, ella sintió que su estómago estaba demasiado lleno para comer.

Era el día más importante para ella de los últimos años y no tenía nada que hacer, solo esperar que se llevara a efecto aquella decisión tan meditada. Solo mirar y lo hacía con unos ojos que se iban nublando por unas lágrimas que germinaban y que no permitiría que brotasen.

Caía la tarde cuando él, sin despedirse, salió cargado con sus escasas pertenencias. Ella seguía su marcha desde la ventana, atenazada por miles de sentimientos, deseando que aquella marcha fuera reversible. Contempló como con cada paso se reducía el tamaño del hombre al que siempre amó, que en ese momento estaba gobernado por su razón y comprendía el dolor que había causado y que era la mejor, la única solución.

Y sabía que en cualquier momento la razón de ese hombre que apenas se veía al final de la calle podría volver a ser tomada por los monstruos. Esos monstruos recurrentes que distorsionaban sus percepciones y le hacían suyo, incitándole a vengarse de afrentas imaginarias, a destruir todo, su relación y tal vez su vida. O la de ella.

La noche llegó y el teléfono no la dejó sumergirse en el amargor de su sentimiento. A todos nos mintió asegurándonos que había cambiado la cerradura.


Y cuando ya no eran horas de llamar, ella se acostó en la cama que seguiría utilizando cada noche, en la que el sitio de él quedaría libre.

25 comentarios:

Mirella Denegri dijo...

El fin de una relación es casi tan parecido como lo es el nacer...no sabemos como vamos a seguir, pero lo hacemos...que mal día..

Mirella Denegri dijo...

aahh!!!...Gracias por esa nota especial que has colocado...espero poder compartir varios relatos jueveros..

Montserrat Sala dijo...

Un dia triste para ella que hubiera preferido sin duda poder tener una segunda oportunidad. Además la coincidencia de que le pasara en un dia tan importante.
Una historia como las muchas que se dan en nuetros dias. Bonita narración, Juan Carlos. Un abrazo.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Un relato triste pero bello. El final de una relacion y su dolor, la espera de lo que parece remediable....muy bonito.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Un relato triste pero bello. El final de una relacion y su dolor, la espera de lo que parece remediable....muy bonito.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Un relato triste pero bello. El final de una relacion y su dolor, la espera de lo que parece remediable....muy bonito.

Amando SPH dijo...

Precioso...dentro de la crudeza que supone una ruptura...
Lo has contado con una sensibilidad que pone piel de pollo...esos sentimientos encontrados...esas lagrimas apunto de brotar...
un besazo!!

Magdalia dijo...

Romper no es fácil y caminar solo después, tampoco... Pero cuando una puerta se cierra es por algo... Tal vez, porque algo diferente y especial nos aguarda y es e traspiés es lo que nos ayuda a valorar lo que ha de venir.
Saludos.

pikxi dijo...

Un día amargo muy bien relatado.
Un saludo.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Un día muy amargo y tal vez un cierre de días amargos.
Tal vez sea para mejor.
Saludos.

Cristina A dijo...

Un bello relato por su alto sentimiento muy bien reflejado, ...un día de dolor , una despedida, una leve esperanza...para comenzar ...
Saludo cordial

Tracy dijo...

Tristeza, mucha tristeza.

Tracy dijo...

Tristeza, mucha tristeza.

Carmen Magia dijo...

Es muy triste el final de un amor, de una relación, y lo has sabido plasmar haciéndolo sentir como si se viviera.

Muchos besos

LAO Paunero dijo...

Un triste buen relato amigo Juan Carlos....

ibso dijo...

Me gustó que siendo hombre, contaras esta ruptura como mujer. El reto literario es mayor así.
Un abrazo.

H... (Perla Gris) dijo...

Un día triste, una ruptura siempre ralentiza el tiempo, el sentimiento... he podido ver la escena en mi cabeza, dura... muy, muy triste esa partida... ese hombre que marcha y esa mujer que lo ve alejarse sabiendo que nunca más podrán ser...
Muchos besines y buen finde!!!

Leonor dijo...

Muy bien descrito porque he visto cada escena, cada momento de la vida de esa mujer que dormirá sola con la esperanza de oír que la puerta se abre. Qué difícil es renunciar a un amor aunque sepamos que hace tiempo que no debería llamarse así.

Un beso.

José Vte. dijo...

Es un relato que emana tristeza por lo que inspira sobre el final de una historia que en tiempos seguro fue feliz.
Es la vida misma.

Un abrazo

Carmen Andújar dijo...

Triste, muy triste. Hay veces que no hay más remedio que tomar esta decisión, aunque ella albergue la esperanza de su regreso.
Un abrazo

rosa_desastre dijo...

Se va y se lleva el sabor de los días felices, las razones son las que ocupan el otro lado de la cama.
Un beso

casss dijo...

Un relato que da en la parte del corazón que duele. Un relato que logra su cometido, porque el escrito sabe adonde apunta.
Un relato que conmueve...
besos amigo!

Alma Baires dijo...

Un relato duro. Una ruptura que ya había sucedido antes de ese día, sólo bastaba hacerla efectiva...

Más que excelente tu aporte. Un beso.

Max Estrella dijo...

Miles de sentimientos...y el tiempo de tu relato que pasa lento...y en una maleta las pertenencias...qué parca es nuestra vida...
Un abrazo

Pengobatan Alami Tumor Otak dijo...

El precio para el éxito es un trabajo duro, dedicación y determinación que hemos estado dando nuestro mejor esfuerzo para nuestro trabajo.