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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

viernes, 8 de mayo de 2015

Un jueves abriendo regalos



                Esta semana, desde The Daily Planet Blogger’s nos envían un regalo anónimo para que escribamos sobre él. El que me ha tocado es LAS SIETE DE LA TARDE, algo que me merezco porque el que yo mandé era también difícil. En el enlace anterior, todos los relatos. El mio es el siguiente:



Las siete de la tarde había sido la hora a la que se encontraban, en el centro de la ciudad, cada viernes de su etapa universitaria. Hacía muchos años.
La invitación le llegó por correo electrónico y del primer impacto brotaron diversas sensaciones que bullían en su vientre como gusanos en su nido. Respondió inmediatamente confirmando su asistencia sin pensar si tenía algo previsto para las 19,00 de aquel viernes 29 de junio de 2015.
Durante los quince días que transcurrieron desde la invitación hasta el encuentro, su mente revivía continuamente anécdotas, relaciones, sensaciones, escarceos amorosos que no cuajaron, en aquel tiempo en que sus obligaciones solo consistían en aprobar unos exámenes. Y sobre todo, ¿Quiénes asistirían? No había podido confirmar nada, solo podía sospechar quienes serían.
Recordó la última vez que quedaron, habían hecho su último examen y se reunieron para cenar y, además, celebrar el cumpleaños de Marina, la autora de la invitación. Cayó en la cuenta del cumpleaños y le compró un CD antología de Soft Cell, pues la imagen de Marina bailando seductoramente la versión de ese grupo de Tainted Love le había acompañado siempre.
La cita era a la hora de siempre, pero en diferente lugar, a treinta kilómetros del centro de la ciudad. Allí encontró una amplia parcela con árboles altos cuya sombra oscurecía una casa de estilo inglés. Entonces se acordó de la novela Diez negritos, aquella en la que una invitación irresistible encerraba una trampa mortal.
Manolo, estás como siempre escuchó a su espalda y, saliendo de su ensimismamiento vio a alguien que se presentó como Luis. Se abrazaron emocionados. Al lado de ambos apareció otra presencia, Tere, pero muy parecida a su madre. A las siete de la tarde, en la entrada de aquel chalet quince viejos amigos se congratulaban por haberse encontrado, agradeciendo a Marina haberles reunido y se dirigían todos juntos hasta la puerta de entrada.

Y Marina, desde una ventana contemplaba a aquellos amigos a los que tanto había querido, esos que muchos años atrás la olvidaron, relegándola a su pasado y a los que ella, esa misma noche, en justa reciprocidad, convertiría en pasado, privándoles de futuro.

18 comentarios:

Carmen Magia dijo...

No esperaba un final asi y me ha encantado que rompieras mis esquemas. Muy buen relato. Muchos besos

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Recuerdo ese tema de Soft Cell. Esa mención hace que no se tenga tan en cuenta la alusión a esa novela. Alusión que es una pista a un sorprendente final.
Me gustó el relato. Y eso que el desafío no era fácil.

Nino Ortea dijo...

Buenas tardes, Juan Carlos:
Un gran relato y un final sorprendente, pese a que lo habías anticipado christianamente.
Su arranque costumbrista, me llevó a esperar la lectura de un texto costumbrista, que quizá concluiría con una escena típica en estos encuentros renacidos al calor de la necesidad de recuperar un tiempo ya perdido. Sin embargo, la intención de Marina de convertir el encuentro en inolvidable, a la vez que me sorprende ha avivado mi curiosidad. Y aquí te dejo mientras fabulo que fue lo que pasó o quizá dejó de ocurrir, para que el rencor desenvoque en terror.
Un abrazo, Juan Carlos.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Nada bueno les espera jeje... esa venganza ha tenido tiempo más que suficiente como para cuajarse!
Excelente relato en el que el desenlace se adivina truculento!
=)
Un abrazo

Carmen Andújar dijo...

Bueno, pues pobres, les esperaba algo parecido a Diez negritos. Y es que hay gente muy rencorosa.
Muy bien llevada la historia.
Un abrazo

Ester dijo...

Has resuelto el "regalo" mezclando la realidad con el relato y dejando un final abierto pero presumible. Un abrazo

Teresa Oteo dijo...

Bueno, bueno... una Tere, Agatha Christie y Diez negritos jaja me están llamando???
Y qué te cuento? Que es genial amigo güevero , que me encanta!!
Muchos besos!

H... (Perla Gris) dijo...

Uffff... que giro final has dado, no esperaba esa venganza... pobres... lo que les espera al entrar... Que buen relato Juan Carlos, de los que a mi me gustan, los que dan sorpresas que no esperas... Enhorabuena!!
Un besín!! Buen sábado!!

Tracy dijo...

Un final inesperado, espero que al final no llegue la sangre al río.

Sindel dijo...

Ahhh no me esperaba ese final! Qué buen relato Juan Carlos, me atrapó desde el principio llevándome por otro camino, y me agarraste. Me gustan esas menciones del libro, que dan una ligera pista, aunque jamás imaginé que fuera esa.
Felicitaciones! Impecable como siempre.
Un abrazo enorme.

Yessy kan dijo...

Un final sorprendente! De esos que te injectan suspenso.
Que agilmente tramo su venganza. =o)
Besos

Alfredo dijo...

En esta ocasión los diez negritos se convirtieron en catorce blanquitos. Lista y cruel la tal Marina.
Me voy a pensar muy mucho lo de asistir a encuentros de ex-alumnos.
Abrazos

San dijo...

Guau Juan Carlos, menuda recreación!!!! Yo digo como Alfredo, a mi que no me inviten a encuentros con ex-alumnos....Besos.

Pepe dijo...

¿Como se puede guardar y alimentar el rencor y el odio durante tanto tiempo?. No logro entenderlo, aunque diariamente estamos leyendo y oyendo sobre manifestaciones de ese afán de venganza como el que muestra tu protagonista Marina.
Magnífica historia, Juan Carlos, no por previsible menos impactante.
Un fuerte abrazo.

Charo dijo...

Muy bueno ese giro final Juan Carlos , la verdad es que no me lo esperaba. Recuerdo perfectamente esa canción aunque la novela no la he leído.
A estas alturas ya sabrás que he sido yo la que te ha enviado el regalito ja, ja pero lo has desenvuelto muy bien. Las siete de la tarde fue la primera hora que se me ocurrió pero es una buenísima hora para una cita ¿no?
Un beso

casss dijo...

Muy bien llevado tu regalo, digo tu relato. Le has puesto hora a una historia no muy alejada de muchas realidades. Cada cual hace con lo que recibe de bueno y de malo, lo que su sentir más profundo le dicta. En cierta forma, me vino a la mente aquello que dice, que se puede olvidar lo que te dicen o hacen, pero nunca cómo te han hecho sentir.... Somos responsables de saber superar el resentimiento pero también de evitarlo. En fin... me he puesto muy "sesuda" y no me va...jajaj besos y de nuevo enhorabuena!

(me reuno con grupos de diferentes etapas de mis estudios. Lo tendré en cuenta la próxima vez, jajaja)

Azulia PourToujours dijo...

Muy buen final, y muy buena historia. Me quedé con ganas de leer más. Saluditos.

Max Estrella dijo...

Maravilloso texto y perfecto el final...ese abrazo que anticipa, ese recuerdo de la novela...muy bien llevado y girado al final...al final solo existe el presente...
Un abrazo