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¡Felices Navidades!

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jueves, 28 de mayo de 2015

Jueves de destino




Ella creía que nada ocurre por azar, que nuestras vidas están determinadas por algún poder superior, que eso del libre albedrío era una quimera barata, pues si cada cual pudiera decidir y actuar desde la más absoluta libertad, el mundo sería un caos.
Convencida de ello y, con objeto de conocer ese destino escrito que ella desconocía, acudió a que se lo descifrara una de esas personas que tienen hilo directo con quienes escriben el destino de cada uno de los humanos, la bruja Maruja.
Tras un exhaustivo repaso de su vida actual y de cada una de sus expectativas, salió del despacho de la Delegada del Destino en su comarca habiendo tomado decisiones concretas, todas ellas apuntadas concienzudamente en su cuaderno de tapas azules.
La realización de esas decisiones provocó un terremoto en su entorno.
En los terremotos el suelo se mueve y siempre de modo catastrófico. Por eso ella, aún hoy, no sabe si podrá recomponer esa vida que quedó dislocada al poner en práctica una serie de recomendaciones de una supuesta interlocutora del destino que ella anotó concienzudamente en un cuaderno de tapas azules.

Ahora asume que el mundo es un caos en el que cada cual es responsable de sus actos, aunque vengan dictados por eso que algunos llaman destino.

Más relatos, con el destino como  inspiración, en el blog de Pepe.

14 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Aunque fuera una quimera, el libre albedrío no sería una quimera barata, sino una ideal de alcanzar para algunos, una pesada carga para otros.
Podría ser que ese desbarajuste estaba dictado por el destino.
O que el libre albedrío existe.

Carmen Magia dijo...

Sí, siempre somos responsables de nuestros actos.

Pienso que el azar el el mismo destino que se presenta.

No creo en el destino al 100%, pienso que la mitad al menos, de nuestra vida, la escribimos nosotros. Siempre suele haber varios caminos a elegir... y en nosotros está decidir.

Me ha gustado mucho tu relato. No se puede dejar nuestra vida en manos de nadie. Es nuestra y tenemos que vivirla sin ayudas. No todas las ayudas son válidas, porque todos somos diferentes y por lo tanto necesitamos cosas distintas...

Montón de besos

Sindel dijo...

Qué buen relato! Tal vez provocar ese terremoto era parte de su destino, seguramente de ello aprenderá que al decidir uno puede cambiar su vida en un segundo, porque todo va cambiando en torno a nuestras decisiones y la de todos los que nos rodean. El destino es una rueda que gira sin parar y si queremos detenerlo nos aplasta.
Un abrazo enorme.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Yo creo que la vida está influenciada por ambos factores, una cuota de fuerzas directrices que determinan nuestro grado de fortalezas y falencias y otra porción en donde nuestra fuerza de voluntad y decisiones van generando los cambios de rumbo que modifican el curso inicial. No hay predestinación en un 100% ni libre albedrío en porcentaje similar.
Un abrazo

Tracy dijo...

Bajo mi punto de vista, el destino no tiene interlocutoras válidas.

Tracy dijo...

Bajo mi punto de vista, el destino no tiene interlocutoras válidas.

Nino Ortea dijo...

Buenas tardes, Juan Carlos:
Gran relato, ameno y de esos que hacen que más de uno nos veamos reflejados en la reflexión que encierra. Y es que muchas veces da la impresión que seguimos consejos impersonales sólo para así poder culpar a alguien de nuestros fracasos.
Un abrazo, Juan.

pikxi dijo...

Buen relato que demuestra que las terceras personas afectan en lo que hacemos. Sobre todo si decidimos hacerles caso.
Un saludo.

Montserrat Sala dijo...

Ay! el destino.!!! Nos juega a todos malas pasadas,. y nosotros echarle todas las
culpas nos quedamos tan anchos.
Muy buén post, amigo J.Carlso. Besos.

H... (Perla Gris) dijo...

Dejarse influenciar por palabras ajenas puede tambalear lo que uno mismo lleva construido o caminado... A veces no estamos preparados para escuchar que pasará más allá de mañana, sea cierto o no lo que nos digan...
Una manera interesante de hablar del destino, la influencia de muchos factores lo marcan bien es cierto, no es al azar al 100%...
Besines... y buen finde...

Pd: Y me uno a ese animo hacia el Real Oviedo, vamos que este año si se puede, a segunda por la puerta grande!! :)

rosa_desastre dijo...

El destino es como un péndulo que va y viene cambiando de lugar las decisiones. Según conviene lo aceptamos o lo desahuciamos, lo dejamos anidar o lo negamos...
Un beso

Pepe dijo...

Nacer no es el resultado de una decisión nuestra. Morir tampoco lo es. Nacer en chabola o en palacio tampoco lo es. Nacer sano como un roble o enfermo, menos aún. Demasiados parámetros que no podemos controlar, que no dependen de nosotros y que en gran parte condicionan nuestra toma de decisiones y caminos. Por todo lo anterior, creo en el destino aunque le dé importancia igualmente a la voluntad, al esfuerzo y al tesón por amoldarlo a nuestros deseos lo más posible.
Un abrazo.

Alfredo dijo...

Lo bueno que tiene el destino es que, al no existir no es responsable de ningún caos. Lo malo que tiene el hombre es que existiendo, no lo parece, y se convierte en su propio caos.
Abrazos no caóticos

Yessy kan dijo...

El destino nos maneja como títeres. Y nos deja echando culpas a quien se nos pone en el camino.
Buen relato, Carlos.
Besos