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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

jueves, 12 de febrero de 2015

Este jueves, viajamos por el tiempo.



Antes de empezar, una nota necrológica, ha fallecido René Lavand  el mago que inspiró la convocatoria para el 8 de septiembre de 2011, bajo la consigna “No se puede hacer más lento”. Descanse en paz.

Esta semana, como Alberto  en su blog Letra a letra, paso a paso nos propone viajar en el tiempo, aprovecho para corregir a strambotic, que en su lista de anacronismos en el cine, dice: Braveheart en la escena de la batalla, donde los orgullosos escoceses con su falda típica escocesa… que no sería popularizada hasta 400 años después. La pintura azul de guerra que les cubre los rostros había sido muy utilizada por los guerreros celtas y pictos, pero allá por el siglo XIII había caído en desuso.

No lo discuto, pero puedo confirmar que William Wallace y los suyos llevaban falda y la cara pintada. No fue anacrónica la película, lo fue la propia realidad.
¿Por qué lo sé? 

Porque soy del Celtic.

Cuando fui a Glasgow para vivir un partido en persona, me hice amigo de mi vecino de asiento. Al terminar el partido fuimos a tomar unas cervezas y, de taberna en taberna, acabamos en una casa donde me enseñó su máquina del tiempo. Entre bromas, decidimos ir a conocer a Braveheart. 
Retrocedimos setecientos años hasta aparecer en una choza donde un iracundo pelirrojo nos recibió blandiendo una espada. Era él, William Wallacel. Cuando le convencimos que éramos magos y podíamos viajar por el tiempo, nos rogó que le enseñáramos el futuro de su patria y, mientras nos explicaba su plan para liberar a su pueblo, llegamos al Castillo de Edimburgo. A William todo le parecía extraño, pero estaba feliz viendo un país de gente libre, que entendió era consecuencia del éxito de su lucha. Y cuando le explicamos que esos hombres con falda eran los actuales soldados escoceses, decidió imitarles y, de paso, podrían enseñar el culo a los ingleses.
Luego quiso conocer la Caledonia que resistió todos los ataques de los romanos, así que viajamos hasta aparecer en una pradera en la que, aunque no veíamos a nadie, teníamos la certeza de ser observados. William, invocó, con su vozarrón, a los hombres de Escocia, quienes amenazadoramente nos rodearon. William habló con los pictos de sus cosas (luchar contra invasores y demás) hasta que volvimos a nuestro tiempo, haciendo escala a finales del siglo XIII para dejarle en su lugar y su tiempo. Quedó absorto, entusiasmado y profundamente agradecido porque, decía, había encontrado la esencia de Escocia.
Ah, hubo otro anacronismo que la película no recoge: en el cuello de William había una bufanda del Celtic. La mía. 

9 comentarios:

Carmen Andújar dijo...

Sería interesantísimo viajar en esa época, y lo del celtic, increible,my es que los hombres con falda tienen su punto.
Un abrazo

Ester dijo...

Caray con el futbol, si no es por el te quedas sin conocer a William Wallace. Abrazos

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Buenísimo relato, jejej...el detalle de un anacronismo a consecuencia de un visitante de otra época me parece brillante
=)

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Brillante. No eran anacronismos sino el efecto de unos viajes por el tiempo.

Charo dijo...

Muy buena la historia Juan Carlos, una explicación muy posible para ese anacronismo ja ja . Me encanta el detalle final de la bufanda! Enhorabuena, te ha quedado redondo!
Un beso

Alfredo dijo...

Muy interesante. Es la bueno que tienen los viajes al pasado a través de la susodicha máquina, que te documentas de verdad, con los propios personajes y en los auténticos lugares. Genial texto con bufanda incluida. Abrazos

Tracy dijo...

Al final le has dado ese punto anecdótico futbolero.

Pepe dijo...

Como siempre, imaginativo y con un toque de humor british. Lo anacrónico (o no, no sé muy bien), es que seas del Celtic y no del Atletico o del Real Madrid.
Un fuerte abrazo.

San dijo...

Ya sabia yo que esa bufanda tenía historia, ahora tú me lo has aclarado. Menudo viaje el tuyo Juan Carlos.
Besos.