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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

jueves, 27 de noviembre de 2014

Este jueves, el cumpleaños de Daffyd


¿Y qué te cuento? se suma a la celebración del séptimo aniversario de La Plaza del Diamante, con alegría y con un relato que puede ser un inicio. 

Mi deseo de felicidad al autor del blog y a todos los que nos congregamos en su fiesta. Si queréis seguirla, pinchad en este:enlace.

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Gwys y Kathy acaban de estrenar su casa. A la ilusión de vivir juntos se suma un viejo anhelo de él, que ella comparte. Espera tener allí esa vida familiar que no tuvo por ser hijo de un hombre siempre de viaje y de una mujer con salud precaria y hábitos que la debilitaban. Y que se le negó en su adolescencia al tener un padre mermado por los disparos que recibió en una misión. La llamita de vida que quedaba a su madre expiró.
Su padre va a conocer la casa el día que cumple setenta años. Él y su hermano Kilwich le han preparado una fiesta y dos regalos muy especiales.
Uno es que se ha suscrito a un canal de pago que emite partidos de rugby y confía en reunirse con su padre y con su hermano para compartir buenos partidos y buena cerveza. Y por supuesto, calor familiar. Las chicas, Kathy y Yukuki, la novia de Kilwich, pueden verlo con ellos o hacer otros planes. Se llevan muy bien.
El otro regalo es fruto de mucho trabajo de los dos hermanos. Han conseguido un ordenador con un teclado adaptado para las capacidades que aún quedan a su padre, que, desde que recibió aquellos disparos. Perdió el habla y su carácter ya duro empeoró. Estuvo al borde del alcoholismo e inmerso en la depresión. Ahora esperan comunicarse mejor y conocer las aventuras del mítico agente secreto Daffyd Jones.
En los ojos de quien fue aquel agente se lee felicidad. Escucha con impaciencia tantas instrucciones de sus hijos y, con los dedos que aún puede manejar, escribe con torpeza.
Cabrones, ¿queréis convertir a un hombre de acción en hombre de letras?
Kathy quien grita ¡Siii! mientras los hermanos Jones ríen con esa risa que provoca la emoción, al borde del llanto.

Malditos bastardos, ¡cuánto os quiero! Se lee en la pantalla.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Palabras 47 y 48: Infinito y tango

Se me vuelven a juntar las palabras. Esta semana el infinito tiene que relacionarse con un tango.
Y la relación de estas dos palabras la vuelvo a encontrar con Leonard Cohen, con esa canción titulada báilame hasta el final del amor, que en nuestro caso sería bailemos un tango hasta el infinito.

Os dejo con la canción y con mi traducción de la letra.

  

Báilame hacia tu belleza al son de un ardiente violín
Báilame a través del miedo hasta que me sienta a salvo
Elévame a la rama de un olivo y sé mi paloma protectora
Báilame hasta el final del amor

Déjame ver tu belleza cuando nos quedemos solos
Déjame sentir tus movimientos como hacían en Babilonia
Enséñame con calma eso que de lo que apenas he visto como silueta
Báilame a través del amor

Báilame hacia la celebración, báilame más y más
Báilame tierna y prolongadamente
Somos dos bajo nuestro amor, ambos por encima de él
Báilame hasta el final del amor

Báilame hasta los niños que quieren nacer
Báilame entre los velos que nuestros besos han desgastado
Levántame una tienda para guarecernos, aunque se deshilache
Báilame hasta el final del amor

Bailame hacia tu belleza al son de un ardiente violín
Báilame a través del miedo hasta que me sienta a salvo
Tócame con tu mano desnuda o tócame con guantes

Pero báilame hasta el final del amor


viernes, 21 de noviembre de 2014

Jueves de obsesiones: el último gorrión.

Leonor nos propone escribir sobre obsesiones. Mi aportación es un viejo relato levemente retocado.
Pueden encontrarse los demás relatos participantes, en este enlace.



Como cada amanecer, acudía a contemplar a su gorrioncillo. Lo tenía en un pequeño patio de su palacio desde el que veía toda la ciudad. A sus pies. Donde debe estar. Él es un dictador y lo reconoce, ¿por qué no?
Haría más de sesenta años, aún no era adolescente, cuando cazó a su primer gorrión. Al principio solo los capturaba y los mataba. Luego comenzó a jugar con ellos, desplumarlos, torturarlos, matarlos. Cuando adquirió la técnica de quebrarles unos huesecillos en las alas para impedir que volaran podía tener siempre alguno cautivo.
No era su pasión. Los dictadores no tienen pasiones, han de mantener la mente fría. Era su vicio que llenaba su vida. Una  metáfora de su poder total.
A veces dejaba sus responsabilidades de estadista para jugar con su gorrión. Como aquella vez en que dejó plantado al mismo Papa. Aquel día mató al gorrión, no soportaba que le criticara ese santurrón. A un dictador no se le critica, se le teme.
Los gorriones eran absolutamente suyos. Comían cuando y lo que él decidía. Bebían cuando él se lo permitía. Andaban solo por donde él quería. La vida del gorrión estaba literalmente en sus manos.
Ahora los mantenía vivos alrededor de una semana. Los mataba estrujándolos en su mano, quebrándoles el cuello, pisándolos o disparándoles con la pistola que siempre llevaba en la pechera. Le divertía contemplar cómo se pulverizaba ese cuerpecillo.
Tres gorriones murieron sin que él lo autorizara. Las tres veces el palacio presidencial tembló por sus ataques de cólera, de los que nunca nadie conoció las causas. En aquellos días adoptaba decisiones crueles e imprevisibles. Fue uno de esos días cuando mandó fusilar a veintiséis disidentes, uno de los argumentos que sirven para ejemplificar su crueldad. A veces piensa que no debió hacerlo, pero ¿qué cuernos? un dictador tiene que dar carnaza a sus enemigos. Malditos bastardos, así le odian más. Un dictador debe ser odiado.
Hacía tiempo que no había nadie en su intimidad. Un dictador no necesita amor, tiene adulación. Pocos sabían que su mujer estaba enterrada en el jardín. La mató con sus propias manos ¡Se atrevió a criticarle! Pero como un dictador necesita una esposa, tiene a esa vieja haciendo el papel de la difunta. Mejor, sin confianzas. ¿Sexo? Cuando quiere, con quien quiere.
Cuando aquella madrugada abrió la puerta del invernadero notó cómo algo pequeño, gris y marroncillo, volaba fuera de su alcance.
Se sintió  falible, humano. Se dejó caer de rodillas y echó mano al pecho.

El país entero se estremeció cuando, de pronto, sonó un disparo como un cañón. ¡BUM! 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Jueves supersticioso


Esta semana en el lugar de encuentro se recopilan relatos sobre la superstición. Esta es mi participación:




Fue un lunes, 12 de febrero, cuando el Sr. Cenizo leyó: La superstición trae mala suerte sintió un fuerte impacto. Cuando vio que esa frase la firmaba alguien tan serio y respetado por él como Umberto Eco se trastornó.
Durante toda su vida había respetado ese código consuetudinario de la superstición. Todo por tener suerte.
Y en ese momento, con más años por detrás de los que le quedaban por delante, hizo balance de su vida para deducir que cada uno de sus logros se había debido únicamente al esfuerzo. La suerte nunca compareció.
Así que al día siguiente corrió a comprar diez gatos negros y cinco cuervos, pasó bajo cada escalera abierta aunque tuviera que desviarse de su camino, derramó compulsivamente todos los saleros, abrió cada tijera y cada paraguas que encontró a su paso, se esforzó en apoyar el pie izquierdo cada vez que se levantaba de la cama, se deshizo de herraduras y patas de conejo y hasta se comió su trébol de cuatro hojas.

El miércoles 14 de febrero, tras analizar el incidente del día anterior, dictaminaron que el atropello mortal al Sr.Cenizo tenía su causa en que el conductor del coche fúnebre estaba ebrio. 

lunes, 10 de noviembre de 2014

Palabra 46 de 52: libertad. Y cinco palabras solidarias.



El fantasma del caballero se quitó la coraza al terminar de desfilar ante un fondo de rojo intenso. Lamentó no poder degustar el tinto de las tierras del Duero en las que se encontraba mientras esperaba que sus compañeros terminaran su trabajo para, todos juntos, volver al albedo, que es el lugar donde residen los fantasmas.

Días como este ansiaba especialmente la libertad. Habría dado cualquier cosa por confundirse entre esas gentes que contemplaban el desfile de fantasmas creyendo que era un mero espectáculo de luz y sonido.


Este texto se encuadra de nuevo en la convocatoria de las Cinco palabras y en la de las Palabras de Sindel.

Se circunscribe en que el pasado fin de semana tuve la suerte de asistir a la clausura de la exposición Las Edades del Hombre que se realizó en Aranda de Duero. Esa clausura se celebró con imágenes como la de la foto, que dicen fue un espectáculo de luz y sonido ... ¿y si no era luz y sonido, sino un desfile de fantasmas?

Ah,  El albedo es la reflectividad de la superficie terrestre y se refiere a la energía reflejada desde la Tierra al universo. No me queda muy claro qué es, pero parece un buen lugar para residencia de fantasmas.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Una dimensión desconocida





Dalila piensa a veces, como ésta, si su mente se está yendo a una dimensión desconocida. Lo piensa cuando los vientos de los pensamientos iracundos dejan de azotar la estepa de su razón. Son cada vez más frecuentes, más violentos y los desata cualquier indicio en el que entienda odio, desprecio, burla hacia su persona.

Los trabajadores del centro temen encontrarse con ella, pero deben afrontarlos, dado que ella es la supervisora. Y lo afrontan temiendo que en ella se desate uno de sus frecuentes y terribles ataques de furia en que los menosprecia personal y profesionalmente.

Dalila acaba de notar que Susana, una de sus compañeras, la acaba de saludar con frialdad. En su mente aparece una violenta ráfaga de viento que se lleva las reflexiones en que está sumida, lejos, hasta perderse.


Y entonces decide llamar a Susana para que vaya a su despacho.

Susana recibe la llamada y se dispone a pasar a esa dimensión incomprensible de la mente de Dalila.


Relatos sobre la dimensión desconocida en el blog de Yessy, Manifiesto de amor.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Palabra 45 de 52: Mitad y cinco palabras solidarias.



El amanecer se detuvo en su mitad. La libélula quedó suspendida en su vuelo. La mujer, apoyada en el alféizar, tuvo la ocasión de impregnarse en la imagen que contemplaba mientras que el azul continuó fluyendo, como hace el agua, hasta colonizar todo el cielo. Horas más tarde, la negritud de la noche le obligará a batirse en retirada.


Este texto une la convocatoria solidaria de Mar Olayo en sus 5 palabras y la bonita iniciativa de Sindel para escribir sobre una palabra cada semana en sus palabras.


Dejo esta foto del día que llega por el Mar Mediterráneo