-

-

¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

lunes, 29 de septiembre de 2014

Palabra 40 de 52: Pájaro





La palabra que nos propone Sindel en la semana 40 de 2014 es pájaro. Buen momento para recordar una estrofa de uno de mis poemas favoritos. Más pájaros en este enlace 



Como un pájaro en un cable, 

como un borracho en un coro nocturno, 

he tratado, 

a mi manera, 

de ser libre


(Leonard Cohen - Bird on the wire)


La canción completa, a continuación:



domingo, 28 de septiembre de 2014

Convocatoria literaria, este jueves un relato: idiomas



Roto el silencio que nos propuso Nieves, la propuesta para los relatos del próximo jueves es el idioma. En singular o en plural.

El idioma es la herramienta fundamental para la comunicación, esa herramienta que los aficionados a la escritura empleamos con cariño y respeto.

El idioma es un factor que une, pero dado que, según Ethnologue, actualmente se hablan 6.909 idiomas en el mundo, también separa.

Intentamos saltar la barrera lingüística aprendiendo otros idiomas, al menos comprendiéndolos y esto a veces puede dar lugar a malos entendidos y nos dejan lost in translation.

Nada más, espero vuestros relatos sobre idiomas. 

Quienes queráis participar publicáis el relato en vuestro blog, entre la tarde-noche del miércoles y la noche del viernes, y me comunicáis el enlace para poder confeccionar la lista de participantes.

Ya sabéis, total libertad, si bien procurad que los relatos no superen las 350 palabras.

Saluton al ĉiuj, ni legis rakonton en ĵaŭdo, que en esperanto (según el traductor de google) significa Saludos a todos, nos leemos en este jueves un relato.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

En silencio




Este  jueves nuestra querida Matices nos propone hablar del silencio. Entiendo que no es ese silencio de soledad, sino ese en que discurrirá el siguiente relato.


Rompe el silencio el ruido que se produce cuando el corcho abandona su lugar en la boca de la botella. Te preguntas si el corcho se queja al ser separado de su amada o si se queja  la botella al perder su chupete. Y renuncias a entenderlo.
No tarda en llegar otro ruido, el de la caída del noble líquido en la copa. Ves en tu imaginación como ese fluido intensamente rojo rebota en el fondo de la copa produciendo un fugaz oleaje.
Suena una segunda vez que te confirma que hay una copa preparada para tí.
Porque tú podrías mirar, pero no lo haces. Tu vista está fija en aquel lugar por el que se acaba de ir el sol.  Y es que tu cuerpo no quiere reaccionar, sencillamente dejas que tus sentidos fluyan.
Ves los últimos rayos del sol que agoniza. Sientes como choca en tu piel el aire que entra por el ventanal, que te conforta pues empieza a ser agradablemente fresco. Los aromas mezclan tradición y expectativas, expectativas que sabes saborearás poco más tarde. No tienes prisa. De momento estás disfrutando y sabes que la noche irá mejorando.
Lo confirmas al sentir esa caricia.

Y continúas escuchando atentamente el silencio.



Otros relatos que hablan del silencio pueden leerse en el enlace de Matices en la vida.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Semanas 37, 38 y 39 de 52: Perfume, anillo y flor




¿Fue tu perfume lo que me condujo a comprarte aquel anillo?

No solo.

Dicen que el perfume combina de modo diferente con la piel de cada mujer y elegí concretamente la mezcla de ese perfume con esa piel.

¿Fue esa combinación de perfume y piel lo que me indujo a comprarte ese anillo?

No solo.

Las flores hoy las desvío a Juanma.


Tanto a Juanma padre, colega y amigo con quien tantos momentos compartí, como a Juanma hijo, por cuyo nacimiento felicité hace unos veinte años a su padre y que el sábado perdió la vida en un accidente de tráfico.

En la foto, Juanma hijo.


jueves, 18 de septiembre de 2014

Este jueves, una historia tardía: Hoy no, mañana sí


Esta semana, el demiurgo de Hurlingham nos propone escribir fanfictions o historias tardías.
Y dado que mi carácter es más tardío que fan, publico esta historia.
(por cierto, enlaces con otros relatos en lo que aparece en morado)


Mirando el inventario juevero, compruebo que fue la semana en la que el tema era regreso cuando esto ocurrió.
El relato que vino a mi mente recogía una historia que podía haber ocurrido a los hermanos mayores de mis amigos. Transcurría en mi barrio, en un portal concreto de la calle Vallehermoso, enfrente de la óptica. El piso bien podía ser el tercero. Allí llegaba Bea, dieciocho años después de haber desaparecido.
Aquella casa era de la familia de Ernesto. Él vivía allí y la había compartido con varios compañeros de Universidad. Entre ellos Bea. 
Una noche  Ernesto y Bea terminaron durmiendo juntos. Ella rechazó hacer el amor. Dijo hoy no, mañana sí. Y al día siguiente ella ya no estaba.
Mi jueves, como el mañana que esperaba Ernesto, marchitó. La semana terminó y mI relato iba viniendo a mi mente gota a gota. Recuerdo un viaje en autobús nocturno desde Madrid a Aranjuez, de vuelta de asistir a un concierto de Gogol Bordello, reviviendo la historia. La escribí y la publiqué en mi blog, ya fuera de la convocatoria que se había cerrado un mes antes. Mi mañana llegó cuatro meses después, cuando regresé a los jueves. Para Bea mañana llegó dieciocho años más tarde, cuando regresó a la casa de Ernesto. Para él, ese mañana no llegó nunca.
Reconoce que probablemente sufriera la ausencia de Bea aquel día que iban a hacer el amor,  aunque, en confianza, no lo recuerda ¡Han pasado tantas cosas desde entonces!

Para mí, esa historia, que sé que no vale nada, es inolvidable porque estuvo rondando mi mente varios meses y porque enredado en ella me alejé de los relatos de los jueves un tiempo. Hasta que regresé para hablar de la tercera línea de la página veinticuatro del libro que estaba leyendo. Y desde entonces permanecí con bastante fidelidad en las convocatorias jueveras.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Este jueves: No te quedes de piedra


Esta semana Dorotea propone escribir en base a una imagen que ella nos propone. Monólogos o diálogos, que dado que me ha proporcionado esta foto, será la opción que elegiré.
Los relatos basados en esta propuesta se pueden encontrar en este enlace de su blog lazos y raíces.



-         Entonces fue cuando vi un túnel que absorbía y al final una luz y allí estaban mis seres queridos y me decían no tengas miedo, Juan Pedro, ven con nosotros y yo me dejaba ir, hasta llegar a su lado y, entonces, ¡zas! Así me quedé.
-          Lo cual, amigo Juanpe, confirma que al final nos reencarnamos.
-          Yo no llamaría a esto encarnación, más bien enlapidación.
-           ¿Te acuerdas de cuando hablábamos de esto? Tantas noches, aquellos dos adolescentes tratando de explicarse el mundo y sus misterios.
-          Ah, aquellas noches de conversaciones trascendentales
-          Y ahora tenemos la solución ante nosotros.
-          Pero no se la podemos contar a nadie.
-          Realmente este tema con quien habría querido comentarlo es contigo, así que al final me alegra lo tuyo con la serpiente.
-          También podías haber ido a verme como piedra con forma de león y contármelo.
-          Pero ¿tú crees que esto termina aquí?
-          No sé, pero empiezo a sentirme incómodo.
Suena un chasquido
-          ¡Juanpe! ¡Te están apareciendo pinchos!
Suenan más chasquidos
-          ¡Juanpe, Eres un erizo! ¿Cómo lo has hecho?
-          No lo sé. Sólo me he intentado estirar y parece que  roto la piedra.
-          Está claro. Al morir nos reencarnamos, pero tras pasar una especie de embarazo en el que en lugar de estar en el vientre materno nos protege una piedra.
-          Pues adelante, Leo, intenta liberarte de tu envoltorio, NO TE QUEDES DE PIEDRA.



Foto tomada días más tarde, cuando Juanpe y Leo conocieron a la bella Sheila.



domingo, 7 de septiembre de 2014

También hay caballos blancos




Esta primavera nacieron varios libros por los que siento algo especial. Bajo los tilos, de María José Moreno (por fin en papel). Orbis Verbum: Un giro de compás, de Teresa Oteo, La paz de Troya, de Natalia Senmartí, El guerrero azul, de Carmen Andújar y También hay caballos blancos, de Charo Cortés.

Al tener en mis manos el libro de Charo, la primera sensación fue una inmensa satisfacción, ya que he vivido la gestación de este recopilatorio cuento a cuento, conociéndolos por la lectura de su autora, dado que Charo es compañera mía en el Taller de Cuentos de la Universidad Popular de Aranjuez.

Tengo que decir que echo de menos en esta selección algún otro cuento, que tal tengan cabida en alguna próxima recopilación, porque seguro que su carrera como cuentista continuará.

Charo cuenta con delicadeza y ternura hechos que suelen tener como protagonistas a personas normales, cuya vida se ve alterada por algo ajeno a su voluntad. “Lo inquietante está entre nosotros, a veces dentro de nosotros mismos”, dice a modo de subtítulo y eso inquietante es una circunstancia que va a incidir y en ocasiones marcar la vida del protagonista de cada una de estas historias.

Hay veces que ese algo inquietante procede de la maldad humana, una maldad más o menos enfermiza, como en Pili y Mili, en Papá nos quiere mucho, en Más tranquila o en El móvil más antiguo del mundo. Y que llegan a ser enfermizas en extremo en Rosa o en.

Otras veces, como en Lucrecia o en Fugu ese “algo” es misterioso, ajeno a nuestro entendimiento.

En ocasiones producen efectos benéficos y cómicos, como en la historia del bueno de L.E.L.O., las de Tal y como se lo estoy contando y Lifting y sobre todo en la divertidísima La hermandad.

Y otras descubren realidades, como en Lo que mejor sé hacer o en el durísimo Fundido en blanco,y de nuevo El bebé.

Las circunstancias pueden demostrarnos que la naturaleza es poderosa y no siempre podemos manipularla a nuestro antojo, especialmente en Hoy me toca a mí, o en Luna llena.

Y ensoñaciones que ayudan a recobrar la inspiración perdida, como en Sol de invierno.
Capítulo aparte merece ese sorprendente Gusanos, unas historias que se entremezclan y modifican unos planes inicialmente muy sencillos.

Hay un cuento que siempre me ha gustado de modo especial, para sorpresa de la autora es El primer contacto de Anás, una historia que me hace revivir un episodio de mi infancia.

Y también, esas circunstancias, nos enseñan que También hay caballos blancos.

Si queréis comprobarlo, leed el libro homónimo. Misterios, ternura, siempre desde un punto de vista muy humano. Lo recomiendo.





Foto de la presentación, en la que aparecemos, de izq. a der. Alberto Villares, yo, Charo Cortés y Teresa Oteo, la autora de ese Orbis Verbum, un giro de compás, del que ya hablaré en otra entrada.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Jueves marinero




Navegando con rumbo al Mar de las Oportunidades, terminé naufragando en un Mar de Dudas.
Y, pensándolo bien, este sitio no está tan mal
¿O sí?

No lo sé, pero podéis leer relatos sobre el mar aquí


Y escuchar un maravilloso tema musical en el siguiente video



miércoles, 3 de septiembre de 2014

Palabras 35 y 36 de 52: Lluvia y Ventana





1.       Lluvia
Las primeras gotas caen cansinamente, creando pequeños redondeles en la arena.
Él camina bajo la ineficiente iluminación del parque, la más adecuada para iluminar sus carencias.
Al notar la cadencia de las gotas sobre su ropa, sobre su piel, piensa que el cielo quiere aliviar su sentimiento.
En el suelo, los redondeles van quedando cubiertos por una capa de agua en la que se refleja esa pobre iluminación.
La lluvia arrecia y rompe el reflejo en los charcos.
Deteniendo su marcha, agradece esa lluvia que cree le ayudará a volver a florecer.


2.       Ventana
A través de la ventana, ella, desde el confort de su apartamento, sigue el triste caminar del hombre del que acaba de prescindir.
Ve su silueta adentrándose en el parque, bajo la lluvia.

Y se sorprende cuando la imagen del hombre derrotado detiene su caminar y parece recibir la lluvia con placer.


Más visiones sobre las palabras de cada semana en las Palabras de Sindel