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¡Felices Navidades!

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martes, 15 de julio de 2014

Palabras 28 y 29 de 52: Noche y tiempo atravesando un túnel


La noche propicia un clima de intimidad que propicia que nos enfrentamos a nuestra realidad. Es el momento de disfrutar de lo que es, soñar lo que puede ser o añorar lo que no fue. Ello en función de adonde la vida nos haya llevado.

Los veredictos de la vida no suelen ser justos ni razonables.

El tiempo da y quita razones. Recompensa y castiga y suele hacerlo en función de los merecimientos de cada cual. Eso sí, su poder está supeditado al de la caprichosa vida.

A veces debemos atravesar un túnel, vagar por los subterráneos. Pero los túneles acaban y se sale a un nuevo día, en el que todo está por ocurrir.



Aprovecho esta entrada para comunicar que ¿Y qué te cuento? se va de vacaciones. A la vuelta nos seguimos leyendo, ¿de acuerdo?



Las fotos que acompañan esta entrada las hice en un curioso túnel que atraviesa parte del pueblo de Colmenar de Oreja (Madrid), comunicando una plaza en el centro del pueblo con las afueras y que permite sugerir muchas historias sobre cuándo, para qué, cómo se utilizaba.

miércoles, 9 de julio de 2014

Reinas del grito


Este jueves el Demiurgo de Hurlingham nos propone escribir un relato sobre las reinas del grito, las actrices que en películas de terror son víctimas o corren el riesgo de serlo. En este enlace todos los relatos sobre la materia.

Para acompañar la lectura, un videoclip de la que, para mí es la reina del grito:


Y ahora, el relato:

Esto sí que es para denunciar a mi empresa por mobbing.

Sabía que me tocaría trabajar evaluando el casting de las actrices que van a participar en la película Zombies entre fogones, un seguro éxito de taquilla para la próxima temporada.

Estaba feliz, evaluaría a las aspirantes a actrices. Ya me imaginaba contemplando cómo les quedaba la camiseta mojada, que tal quedaban cuando, en la huída, se les rompía el vestido, pero ¿qué pensáis que me encargan?

El casting de la reina del grito.

Es decir, ante mí comparece una  bella joven y, nada más verme, grita como si su vida fuera en ello.

Eso desde las 8,00 hasta las 14,00 y desde las 15,00 hasta las 20,00. Desde el lunes hasta el sábado. Solo eso, contemplar como bellísimas mujeres me dedican sus más horrendos chillidos .

Al punto que cada vez que veo una mujer atractiva lo único que me viene a la mente es cómo gritará.

Y lo peor es que, finalizado el casting, cuando iba a darme un baño relajante, el espejo me ofreció esta imagen de mí mismo: 


Hay base para acusarles de mobbing, ¿A que sí?

miércoles, 2 de julio de 2014

Un momento especial



Esta semana Pepe nos propone contar un momento especial. Ayer, una noticia me hizo decantarme por el siguiente.
Más momentos especiales se narran en blogs que se enlazan aquí, en el blog de mi amigo cordobés.


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Aquel momento ahora adquiere un carácter muy especial.


¿Recuerdas?


Entré en aquella oficina. Una mujer trabajaba. Un hombre y otra mujer me miraban con mala cara. Me dirigí a estos para explicarles a lo que iba y entonces escuché mi nombre, con tono cariñoso y en tu voz.


Eras la mujer que trabajaba, corregías unos impresos que tenías que presentar. Reconociste mi voz y me llamaste. Durante unos minutos nos olvidamos de los funcionarios y hablamos. Luego, tras realizar cada cual las gestiones que nos habían llevado allí, nos fuimos a tomar un café.


En una agradable terraza, mientras tu teléfono no lo impedía, hablamos de muchas cosas. Recuerdo la ilusión con que me contabas tus proyectos y ¿sabes? Sí, sé que lo sabes. Por contribuir a que se concretaran tus proyectos cambié una decisión que tenía como firme.


Y recuerdo mucho como me contaste ese viaje al Sahara Occidental del que acababas de regresar. Me explicaste de primera mano la problemática de aquel pueblo, la hospitalidad de su gente y me describiste hasta hacerme sentir lo fascinante de esos paisajes, especialmente las sensaciones de pasar una noche en pleno desierto.


Eso ocurrió hace cuarenta días.


Hace un rato he llegado a casa, de vuelta de tu entierro.


Aunque vi como te enterraban, no creo que te quedes en el subsuelo del cementerio de tu pueblo. Seguro que tu espíritu revolotea libre y que, de vez en cuando, revivirás aquella noche en Tinduf.