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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

jueves, 29 de mayo de 2014

Jueves de polisemias, lunares y secretas





Esta semana Auxi propone escribir jugando con el doble sentido de las palabras que empleemos. Los relatos resultantes están aqí, en las Llanuras Abisales .
Esta semana, siguiendo la ronda de colaboraciones con amigos, mi relato está escrito junto a  Esilleviana. Y es el siguiente:





El médico se amparó en el secreto profesional para no delatar la falta de acuerdo que existía entre ellos. Habría sido imposible descifrar el secreto de la caja de fuerte desde que el silencio dominó sus voluntades portando cada uno, un proyecto secreto. 

Ella, en cambio, segura de la delación del médico, se miraba compulsivamente en la luna del espejo, obsesionada al ver que todos los lunares que tenía repartidos por su cuerpo, se mostraban irreflexivos ante la fase lunar de ese instante en el que nuestro planeta se situaba exactamente entre el Sol y la Luna: el Plenilunio.
“El estrés”, pensaba.

Los inspectores de la secreta abandonaron la consulta del médico sin plantearse formular ningún cargo. Ella no dejó de temer que su secreto fuera revelado hasta el siguiente plenilunio. Entonces comprendió que sus secretos estaban confinados al olvido y las máculas que podían haber empañado su prestigio habían volado como los lunares azules mal cosidos a una blusa blanca llevados por el ímpetu del viento de la primavera.


En secreto, mientras comprobaba como sus lunares estaban de nuevo en sus sitios, agradeció el silencio del médico. Tan en secreto que éste, cientos de lunas más tarde, aún no lo sabe.



jueves, 22 de mayo de 2014

Me perdí en la noche



Siguiendo la convocatoria de Cecy, ilustrada con un estupendo dibujo de Gaby*, ahí va mi relato, que quien quiera puede leer al ritmo de esta vieja canción de la Little River Band.



La noche me mira y yo no veo un pijo.
Vuelvo a mi casa tras esos memorables momentos que pasamos primero en tu sofá, luego en tu cama.
Transito calles extrañas sintiéndome como ratoncillo blanco que recorre laberintos en el que todos los gatos son pardos, sabiéndose observado por cientos de búhos. Y lo único que me importa es que mi cuerpo rezuma a ti.
Evito que el olor de la basura, removida por el camión que la recoge, predomine sobre  el que mantengo de tu perfume. Que el sonido de los chirridos de los motores de esos camiones borren el espacio que mi mente reserva a tus murmullos.
Veo esas calles, apenas pobladas por sombras sospechosas, pero a mi mente retorna siempre la visión de la perfección de tu cuerpo imperfecto.
El cuchillo que penetra mi costado es absolutamente diferente a la calidez que me sentí contigo. Es duro y cortante, pero sigo sintiendo tu suavidad.
El sabor de mi sangre no tiene nada que ver con el que conservo de ti, que me esfuerzo en recordar, ignorando las maldiciones de quienes, alzados ante mi cuerpo que convulsiona, profieren al comprobar que en mi cartera no hay billetes.

Saboreando el último beso que nos dimos, me despido.

domingo, 18 de mayo de 2014

Palabras 19 y 20 de 52: Hogar y mariposas.




Revolotean como mariposas por los campos, por las calles del pueblo. Sus cuerpos, anclados a la tierra no pueden volar, sus mentes sí. Al caer la noche corren a la seguridad del hogar.

Aquel día, mientras revoloteaban, unos hombres armados las obligaron a subir en el camión. Allí acabaron sus revoloteos, entonces perdieron su hogar.


Pasarán a ser tratadas como objetos, sometidas a la ley del más fuerte, sabiendo que ellas nunca serán las más fuertes.



Diferentes guerrillas actúan en África secuestrando niños para utilizarlos como soldados, esclavos.  Boko Haram mantiene actualmente secuestradas a cientos de niñas en el NE de Nigeria. Los niños son directamente asesinados.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Este jueves un relato: El patio de los jazmines




Esta semana María José nos propone escribir sobre patios. Los relatos los encontraréis en este Lugar de encuentro.

En línea con lo que quiero ir haciendo en muchos jueves, esta semana he tenido la colaboración de Verónica, que me ha dado una pauta estupenda para desarrollar un modo de escribir que tenía algo olvidado.

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El tiempo sigue su transcurso durante la noche lluviosa y fría.
Amanece. La puerta se abre para mostrarte el camino. Atraviesa el umbral del "Patio de los Jazmines". Huele a tiempo, a alegría, inocencia y paz, a buena voluntad, hospitalidad y frescura, a todo eso huele.  El aroma te despierta recuerdos de décadas  que no se han ido y sientes únicamente una necesidad: “Quiero que mi corazón sea como el Patio de los Jazmines, donde rija la autenticidad de la vida, reine la resistencia innata a las dificultades, los buenos sentimientos, el optimismo, las leyendas, los sueños posibles. Necesito que el pétalo de cada flor tenga una sonrisa, cada tallo cumpla su anhelo, y los gorriones se posen en el cuenco de tus manos...”

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Sabes que el amanecer es la hora en que florece la verdad, probablemente porque esa luz que alumbra lo que estaba a oscuras nos da esa primera impresión, la que permanecerá en nuestra mente.
Te dejas llevar por ese aroma que el rocío otorga en este momento al jardín de los jazmines, que cada vez que inspiras entra hasta llenar tus pulmones y probablemente tu corazón, ya que sientes ese impulso eléctrico que te saca de tu ensoñación.
Nunca has actuado por impulso, es verdad, pero siempre has dado mucha importancia a las corazonadas. Y esta había sido muy fuerte.
Por eso caminaste en esa dirección, pensando durante el trayecto si debías hacerlo. Te conozco lo suficiente para saber que no alcanzaste ninguna conclusión, que estuviste unos segundos ante la puerta y que, aunque pensaste no hacerlo, un nuevo impulso llevó tu dedo al timbre.
Y ya hecho, insististe hasta que escuchaste esas terribles toses, ese brusco reniego y aquella áspera pregunta.
Tu respuesta salió firme: tu hija.
Viste esa pelambrera cana desordenada, esas arrugas que expresaban un sufrimiento del que él nunca hablaría, esos ojos rojos de mal despertar, con un brillo de felicidad y esa sonrisa contenida que advertía ilusión.
Y con voz ronca que denunciaba culpabilidad dijo ¡Cuánto tiempo!
Tres años, dijiste. Calculando, aunque tu tono no podía ocultar la emoción.


En el intenso abrazo, cada uno de vosotros quedó impregnado de las lágrimas del otro.

martes, 13 de mayo de 2014

Un paseo por Copenhague


Kongens Nytorv

Retomando la convocatoria iniciada por María, Casss pasa a proponernos el viaje semanal. Una magnífica noticia que nos permite viajar, aunque sea virtualmente.

Así que ¡Vamos a Copenhague!

A primera vista sorprende que la capital de Dinamarca esté situada en un punto tan extremo del país. 
Y que la única ciudad con que se conecta vía por carretera sea la sueca de Malmo, donde, por aquello de hacerme publicidad, diré que se desarrolla mi cuento El valor de una ficha naranja.

El personaje que me viene a mente, es alguien que no nació allí, sino en Odense: el escritor Hans Christian Andersen. En su obra se inspira esa sirenita que es la imagen de la ciudad. Y viendo imágenes de la ciudad siempre trataré de encontrar el puestecito de una humilde cerillera.

Estatua a Andersen en los jardines Rosenberg



Ya no creo haya cerilleras en Copenhague, hoy el sabor que me evoca esta ciudad sería el de la deliciosa cerveza Carlsberg.


Y un reflejo del Copenhague actual puede ser el que plasma Lars Von Trier en una película deliciosa de Lars Von Trier, que en español se titula El jefe de todo esto, llena de humanidad, ironía y ternura. 





viernes, 9 de mayo de 2014

Este jueves un relato: romances ambientados





Loli, economista, se sentía como una rana ejerciendo de auxiliar administrativa en las oficinas de la Policía Local del Ayuntamiento de Almansa.

Tendida sobre la arena de la playa, leyendo una novela, sentía que el mundo, giraba bajo sus designios.

Juan, ingeniero, se sentía como un sapo mientras realizaba mediciones para la constructora Barnes & Co Iberia a cambio de seiscientos euros mensuales. Ese viernes de fiesta se sentía libre mientras paseaba por la playa.

En sus respectivos celulares cayeron los mismos mensajes:

En tres días de primavera, en Alicante capital, se consuman 237.429 actos sexuales,a plena satisfacción de los actuantes.Tengo esa impresión

Los "puentes" de los festivos se inician en medio de una charca y terminan en medio de la misma charca.

La risotada de él fue advertida por Loli; él giro su mirada y la dejó sobre ella, la misma Loli que se escondía tras el libro que leía cuando sus miradas se encontraron.

Está leyendo la novela que acabo de terminar, un buen señuelo pensó Juan, cuya fuente de su atención seguían siendo las curvas que recubría un bikini naranja.

Solo cuento con unos días, mejor no pensarlo. Una sonrisa como el polen, dirigida por la brisa hace propicia la primavera. Sentenció para sí, Loli.

Con el pretexto de la novela, surgió un manantial, que al descubrir la coincidencia en las causas de las risas simultáneas, se transformó en una corriente por la que ambos se dejaron llevar, haciendo testigo al puente de cómo ambos saciaban su sed.

Ellos, acostumbrados al agua de sus charcas, se movieron con felicidad en este océano.

Un océano que tenía fecha de final, aquel domingo al mediodía, cuando cada cual tuviera que volver a su charca.

Loli, economista, sentada en las oficinas del Ayuntamiento, se sentía una sirena.

Juan, ingeniero, realizaba mediciones en la constructora, sintiendo que era Poseidón.

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Este relato está escrito en colaboración con mi querida amiga Cecy dentro de la propuesta realizada por Mónica. Otros relatos sobre romances ambientados en el blog Neogéminis.

lunes, 5 de mayo de 2014

Cinco palabras: segunda semana de mayo



Esta semana comienzo mi participación en la iniciativa literaria y solidaria cinco palabras.
La semana pasada ya participaron mis amigas SindelMaría Liberona y Coral.

En mayúsculas, las cinco palabras que exige la convocatoria.


Por un lado imaginó a su MADRE. Por otro a la MUERTE. Una dicotomía semejante a la que existe entre el bien y el mal. 
Resolvió ponerse las BOTAS que le regaló su madre, inspirando en el recuerdo el aroma de ALBAHACA y especias de la cocina en la que ella, día a día, materializaba su amor.

Ella ya no estaba, se fue hacía más de un año, pero él seguía sintiendo en su interior esa fuerza que recibía de ella, constante como la luz de una FAROLA del alumbrado público. 


Dedicado a las madres.