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¡Felices Navidades!

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miércoles, 29 de octubre de 2014

Halloween 2014: Pulpo a feira (Pulp fiction)

Llega el día de la Castañada y la celebración del halloween, en la que un año más se convoca la fiesta literaria del halloblogween.

Los relatos de quienes participamos en esa fiesta se encontrarán aquí: en el blog de Teresa Cameselle.

A raíz de los comentarios, me doy cuenta que el relato que publiqué puede ser imposible o muy difícil de entender, he publicado una nueva versión en este enlace. Recomiendo leer ese otro a quienes no conozcan Galicia.

El original se titula Pulpo a feira (pulp fiction).



Meses más tarde, a un millar de kilómetros, Mike dibujaba otra historieta de su exitosa serie de cómics llamada Octupus at the party.

Días antes, Vicentiño comprobó que la liberación fue peor que el encierro. Le llovieron golpes con una saña inmerecida. Incomprensible, dado que el único ser que le odiaba, Marcellus, estaba a su lado, recibiendo también la del pulpo. Y porque no era capaz de recordar qué hacían allí.

La imaginación de los niños se había desbocado cuando leyeron el cartel que publicitaba eso de Octopus at the party. Debbie convenció al bueno de Mike para que los llevara a esa fiesta de los pulpos. Ella no podía acompañarles.

Ezequiel, 25:17 El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por las injusticias de los egoístas y la tiranía de los hombres malos … El pinche de cocina no podía creer estar escuchando aquellas palabras de boca del pulpo que iba a empezar a trocear. Ese pulpo que había cobrado vida, le había arrebatado el hacha de cocina y la blandía contra él. Entonces otro pulpo le quitó el arma mientras decía: Déjate de venganzas, Marcellus, ya que estamos en una fiesta, ¡bailemos! y vio a éste último nadar por el aire hasta el escenario, mientras el otro, el agresivo, se deslizaba hacia los barriles de vino. El pinche, horrorizado, corrió sin sentido, internándose en el bosque, hasta toparse con aquellos otros seres.

El rapaciño venía corriendo, muy asustado y va y choca con nosotros, justamente con nosotros y justamente cuando íbamos en solemne procesión. Y él da la vuelta y vuelve corriendo al lugar del que venía. Y nosotros, claro, le perseguimos, porque las normas son las normas y todos estamos obligados a cumplirlas. En este caso fue un placer, porque al perseguirle llegamos a aquella fiesta y nunca, se lo juro, nunca desde que estoy en la Compaña, me había divertido tanto. No, en la fiesta no se aplican las normas, porque allí no estábamos de servicio.


Mike cuenta que para llegar a la fiesta transitó por una carretera comarcal y luego tuvo que tomar pistas forestales que cruzaban bosques en los que las sombras parecían cobrar vida y la vida parecía correr a buscar refugio mientras quedara algo de luz. Y cuando las brumas espesaron hasta llevarle a un mundo totalmente irreal, se encontró allí, en esa fiesta de los pulpos. Él vio dos, uno que bailaba en el escenario y otro que emergía de un barril de vino.

Vicentiño se supo fantasma y vio que podía desplazarse por el aire con la misma ligereza con la que lo hacía en el agua. Así que llegó al escenario de la fiesta y comenzó a bailar como Travolta en el Jackrabbit Slim. Y ya puesto, interpretó una canción de The Pulp. Al saber dónde estaba recuperó la memoria: ¿Fiesta del pulpo? ¿Festa do polbo? En eso estaba pensando. Iba al encuentro de Maruxa, cuando Marcellus, macho dominante y celoso, le atacó. Mientras huía vio que su rival quedaba atrapado en una trampa de esas que ponen los humanos, así que, relajado, decidió comer algo antes de volver hacia Maruxa y se encontró tontamente atrapado en otra de esas jaulas.


Aquella noche en A Pobra do Espanto quedará en los anales de la Compaña. Por lo que nos divertimos y por esas incorporaciones. Un pulpo bailarín da mucho empaque a nuestro grupo. Y el rapaciño, aunque aún sigue algo depre, tiene madera para liderar este grupo.

El pinche intentaba ocultarse y limpiar cualquier rastro de lo ocurrido aquella noche hasta que vio al pulpo Marcellus y no lo dudó. Tomó un extintor y vació la espuma sobre él, hasta que el cefalópodo desapareció, rumbo a un mundo donde no hay vivos, ni muertos, sino seres desvanecidos por efecto de la espuma, pinches de cocina que no pueden escapar a un destino cruel. Un mundo que nadie conoce.


Un mundo que apenas vislumbró aquel inglés que llegó a estudiar la flora de la comarca y ahora hace cómics para tratar de explicarse lo que vivió esa noche entre brumas, bosques y pulpos.



La canción de The Pul que cantó Vicentiño, pensando en Maruxa, es esta:


18 comentarios:

Ester dijo...

Feliz castañada. Saltibrincos

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Confieso que me perdí entre pulpos, pinches y castañadas!
=)

Tracy dijo...

Yo también me perdí, pero debe ser mi culpa, hoy no estoy muy fina.

Juan L. Trujillo dijo...

Esperaba un manjar de buen pulpo azotado, coloreado con fino pimentón y
bañado con rico aceite de oliva virgen y he terminado por conformarme con una espuma que no era de Ferran Adriá.
Siento volver a repetirme. no me gustan estos relatos de Halloween. He llegado demasiado tarde.
Un abrazo.

Juan Carlos dijo...

En tiendo que este relato sea difícil o casi imposible de entender. Hay un juego de cambio de tiempos como en la película Pulp fiction y referencias a la cultura gallega, más alguna broma, una vez leí traducido el plato pulpo a feira como octopus at the party. Lamento que todo eso complique tanto la comprensión de la historia.
Gracias a todos.

Montserrat Sala dijo...

Feliz castañada. Hoy no voy a scribir nada. Este es Género que desconozo, ni he leido ni he visto peliculas, por mi natural rechazo, Besos mutanes i peligrosos abrazos del Conde Drácula.

G a b y* dijo...

Que va de pulpos, no me queda dudas. Pulpos que vagan como espíritus en esa especie de fiesta, de la que terminaron siendo bocado? Bueno, eso es lo que entendí de la historia. Y la impresión que me llevo, es que no es muy conveniente ser pulpo, en esos lugares donde los sirven en plato.
Tal vez la historia no sea fácil de comprender como dices, pero se ven tus ganas de contar, compartir, y tu entrega en esta historia que nos ofreces, ilustrada y hasta acompañada de música!
Besos amigo!
Gaby*

Yessy kan dijo...

Escalofriante relato, una fiesta muy peculiar y horrorosa para los pobres pulpos. La canción y las imagenes complementan la historia. =)
Besos

Sindel dijo...

Fui a leer la explicación antes de leer el relato. Es una buena historia con tiempos y escenas mezcladas, sobre tradiciones que no conozco, pero que siempre es bueno aprender.
Me gusta el enfoque desde el lado de los pulpos, y ese toque de humor que hay en tus líneas. Lo siento un relato alegre más allá de que sea para Halloween.
Un abrazo!

Alicia Uriarte dijo...

No podía faltar en la Fiesta de Difuntos un relato con la aparición de la Santa Campaña, eso sí acompañada de buen pulpo gallego.
Una historia un tanto peculiar.

Un abrazo.

Laura Nuño dijo...

Peculiar relato, se mueve entre la comedia y el terror.
Ahora tengo antojo de pulpo.
Un besin!
Lala

Charo dijo...

Yo me quedo con la imagen del pulpo con el hacha y recitando un pasaje de la biblia ja,ja,ja.
Besos

Teresa Cameselle dijo...

Qué grande, Juan Carlos, solo por esto, tienes pagada una ración de pulpo a mugardesa na Festa do Polbo de Mugardos, que se celebra en julio, en mi pueblo natal, el mejor sitio para comer el mejor pulpo, ni las pulpeiras de Lugo nin farrapos de gaita.
La verdad es que sería de justicia que los pulpos se tomaran la revancha, tantos siglos devorando los de la ría, que ya no queda ni uno. Creo que a los de Mugardos nos ponían agua de cocer el pulpo en el biberón.
¡Gracias por participar en el HALLOBLGOWEEN!

Maribel Romero dijo...

A mí me ha parecido muy divertido, con un ritmo excelente. Creo que voy a adoptar un pulpo (es lo que me falta en mi particular zoo) porque me resultan muy simpáticos. Y a ver si no nos comemos tantos. Me recordaste este vídeo que no sé si conoces: http://www.youtube.com/watch?v=f_ESKHR5U9w

Un abrazo.

San dijo...

La sorpresa de la santa Compaña debío ser buena ante ese choque, pero por como se desarrola la historia no importó demasiado, tras la fiesta que se dieron. He visto a los pulpos bailar, lo que ya no sé es si volvere a comerlos, y mira que me gustan.
Besos.

Esther Planelles dijo...

Me ha encantado. Es caóticamente divertido. No me lo habría perdido por nada. Las referencias que pones en el segundo enlace ayudan a poner al lector en situación; es cierto que los pueblos del norte tenéis una cultura tan rica, que los del sur, nos podemos perder.
Me gustan tanto los pulpos que yo también tengo en mi blog una historia dedicada a ellos: "¡Qué vida más pulpa!" basada en las enseñanzas del comandante Cousteau y su tripulación.

Un abrazo.

Inma Cerezo dijo...

Pulpos, vino, fiestas, bosques y compañas. Una combinación explosiva.
Pasé un rato muy bueno.
Gracias!

José Antonio López Rastoll dijo...

Mezclar pulpos y Santa Compaña ha sido verdaderamente terrorífico.

Feliz Halloween.