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¡Felices Navidades!

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domingo, 7 de septiembre de 2014

También hay caballos blancos




Esta primavera nacieron varios libros por los que siento algo especial. Bajo los tilos, de María José Moreno (por fin en papel). Orbis Verbum: Un giro de compás, de Teresa Oteo, La paz de Troya, de Natalia Senmartí, El guerrero azul, de Carmen Andújar y También hay caballos blancos, de Charo Cortés.

Al tener en mis manos el libro de Charo, la primera sensación fue una inmensa satisfacción, ya que he vivido la gestación de este recopilatorio cuento a cuento, conociéndolos por la lectura de su autora, dado que Charo es compañera mía en el Taller de Cuentos de la Universidad Popular de Aranjuez.

Tengo que decir que echo de menos en esta selección algún otro cuento, que tal tengan cabida en alguna próxima recopilación, porque seguro que su carrera como cuentista continuará.

Charo cuenta con delicadeza y ternura hechos que suelen tener como protagonistas a personas normales, cuya vida se ve alterada por algo ajeno a su voluntad. “Lo inquietante está entre nosotros, a veces dentro de nosotros mismos”, dice a modo de subtítulo y eso inquietante es una circunstancia que va a incidir y en ocasiones marcar la vida del protagonista de cada una de estas historias.

Hay veces que ese algo inquietante procede de la maldad humana, una maldad más o menos enfermiza, como en Pili y Mili, en Papá nos quiere mucho, en Más tranquila o en El móvil más antiguo del mundo. Y que llegan a ser enfermizas en extremo en Rosa o en.

Otras veces, como en Lucrecia o en Fugu ese “algo” es misterioso, ajeno a nuestro entendimiento.

En ocasiones producen efectos benéficos y cómicos, como en la historia del bueno de L.E.L.O., las de Tal y como se lo estoy contando y Lifting y sobre todo en la divertidísima La hermandad.

Y otras descubren realidades, como en Lo que mejor sé hacer o en el durísimo Fundido en blanco,y de nuevo El bebé.

Las circunstancias pueden demostrarnos que la naturaleza es poderosa y no siempre podemos manipularla a nuestro antojo, especialmente en Hoy me toca a mí, o en Luna llena.

Y ensoñaciones que ayudan a recobrar la inspiración perdida, como en Sol de invierno.
Capítulo aparte merece ese sorprendente Gusanos, unas historias que se entremezclan y modifican unos planes inicialmente muy sencillos.

Hay un cuento que siempre me ha gustado de modo especial, para sorpresa de la autora es El primer contacto de Anás, una historia que me hace revivir un episodio de mi infancia.

Y también, esas circunstancias, nos enseñan que También hay caballos blancos.

Si queréis comprobarlo, leed el libro homónimo. Misterios, ternura, siempre desde un punto de vista muy humano. Lo recomiendo.





Foto de la presentación, en la que aparecemos, de izq. a der. Alberto Villares, yo, Charo Cortés y Teresa Oteo, la autora de ese Orbis Verbum, un giro de compás, del que ya hablaré en otra entrada.

2 comentarios:

Teresa Oteo dijo...

Un libro muy recomendable lleno de misterio, surrealismo, sensibilidad y como tú dices humanidad, y al que mis Puntos... y yo le debemos una entrada como se merece.

Muchas gracias por acordarte de mí y de mi Orbis... para mí fue un placer compartir con Charo y contigo las dos presentaciones.

Besos amigo güevero!!

Charo dijo...

Muchísimas gracias Juan Carlos por esta reseña tan completa que has hecho de mi libro. Es verdad que tú los conoces bien porque algunos los vimos y comentamos en el taller.Me alegro de que te guste tanto "El primer contacto de Anás" porque aunque yo le tengo mucho cariño creo que no es uno de los mejores pero sobre gustos...
Un beso.