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¡Felices Navidades!

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domingo, 29 de junio de 2014

Palabras 25 y 26 de 52: Miedo y barco




Sin duda fue el miedo lo que le empujó.

Se habla del miedo a lo desconocido, pero él sufría lo contrario: El miedo a lo conocido. A que su vida fuera una de tantas de las que se vivían en su pueblo, en su comarca. Vidas que, como gotas de agua discurrían por un cauce hasta acabar.

Con un puñado de monedas y un hatillo en que reunía todas sus propiedades, subió al barco.

Mirando atrás, veía las montañas que limitaban sus horizontes.

Mirando adelante, un inmenso mar se abría ante él. Según le habían dicho, cuando el mar se terminara habría impresionantes selvas, terribles desiertos, grandes ciudades …


Un mundo en que jugaría su vida a todo o nada, soñando con el triunfo, aceptando el riesgo de la derrota.


A mi abuelo Juan Bautista y tantos guajes que dejaron sus aldeas del norte de España 
para vivir su aventura en las jóvenes tierras de América.

4 comentarios:

Rafaela dijo...

Que valientes todos los que como tu abuelo se lanzaban a esa gran aventura a lo desconocido arriesgando todo.

Un saludo.

Tracy dijo...

¡¡La emigración que dura debió ser, incluso ahora con lo que ha cambiado todo, también lo es.

María dijo...

Preciosísimo homenaje a tu abuelo en esta aventura que se sabe dónde empieza y no dónde termina en el mar, me ha encantado.

Un beso.

Sindel dijo...

Una de esas historias que merecen ser contadas y dejan con ganas de más, debe haber tanto por contar!
Genial enlace de mis dos palabras, como siempre me sorprendes!
Un beso enorme.