-

-

¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 30 de abril de 2014

Este jueves un relato sobre la crisis: juego de sombras


Pepe, aquí, reúne relatos sobre la crisis. 
La crisis está detrás de muchos de mis relatos y esta semana repaso y reedito uno escrito hace tiempo y que dudo si merece la pena o debe ir a la papelera sin reciclaje.
A vuestro juicio queda. Lo que si recomiendo es leer las otras participaciones en la convocatoria semanal.





Peter Pan se cosía la sombra a los pies. Claro, él puede, es un personaje de ficción. Yo no.
Mi vida era rutinaria, iba a mi tienda, vendía si podía. Luego a mi casa, acariciaba a mi mujer, si me dejaba. Acariciaba a mi gato, si se dejaba.
Con la crisis, me abandonó la clientela y tuve que cerrar la tienda. Al no haber harina, la mohína de Blanca me dejó. Hasta Mambrú, mi gato, se fue a una guerra de la que nunca volvió.
No me dolió demasiado perderlos, los tres eran egoístas y absorbentes.
Lo que me dolió fue lo de mi sombra. Fue difuminándose día a día hasta que desapareció.
Eso sí que me dolió. Habíamos jugado mucho, hacíamos formas, nos posicionábamos para que ella se alargara o se contrajera, para que se deformara por cualquier alteración del terreno, o cuando caminábamos y ella pasaba de seguirme a precederme.
Nos reíamos mucho. Sí, ella también, se doblaba de risa.
Al perderla acudí a la policía. Ni siquiera se burlaron de mí. Entonces acusé a Blanca de robármela. Los policías, imperturbables, sostuvieron, que no tenían competencia en materia de sombras.
A nadie le importaba mi problema, solo era un fracasado que deambulaba, sin tener ni siquiera sombra propia.
En mi desesperación inicié una campaña para defender las condiciones básicas del ser humano. Gente de todo pelaje y diversa cordura se me unió. Y me hicieron su líder.

En nuestro congreso constituyente, subido en aquel escenario con aquella tremenda iluminación, no pude contener las lágrimas al verme rodeado por cuatro sombras perfectas.



18 comentarios:

Cecy dijo...

Perder hasta la sombra, es todo un problema, es como nuestra custodia, ademas compañera fiel, claro, hasta que la tuya se piantó.
Después de tanto, te nombraron líder, quizás ayudando a otros, vuelva.
Me anotas en el congreso por favor, por las dudas que la mía se quiera piantar :)

Muy bueno JC.

Un abrazo

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Creo recordar el texto y creo que has hecho muy bien en re editarlo. Si bien metafórico, plantea la crisis como lo que es, algo muy complejo y difícil de sobrellevar. Uno se siente solo, y por lo tanto, vulnerable.

un abrazo

Ester dijo...

La luz es la que devuelve la sombra. La luz que tantas veces nos deja a oscuras. Un buen relato, nuevo o no, pero bueno. Un abrazo

Tracy dijo...

Eso fue grave, lo peor de lo peor ¡perder la sombra...!
Me alegro que hayas decidido sacar a la luz tu relato, he disfrutado con él.

Carmen Andújar dijo...

Lo de perder la sombra es lo último que te puede saber; menos mal que siempre quedan amigos que pueden sustituir la sombra perdida.
Muy divertido
Un abrazo

Pepe dijo...

Cuando las luces se van apagando, Juan Carlos, las sombras desaparecen o más bien la gigante sombra de la noche apaga todas las demás. Hoy, muchos conciudadanos están instalados en la noche, tanto, que no tienen derecho a sombra propia. Y además no nos creemos con fuerzas para salir a la luz. Tu relato me recuerda algo a La Caverna de Platón. Acabaremos por asumir que las sombras han de constituir nuestra realidad y cualquier otra cosa, una quimera.
Un abrazo.

Cristina Piñar dijo...

Y yo que pensaba que la sombra era la única que nunca te abandonaba y fíjate... Con razón dicen aquello de "no te fíes ni de tu sombra". Buen texto, Juan Carlos. Un beso.

rosa_desastre dijo...

¡Genial, genial esta historia donde hasta la sombra le deja desnudo cuando ya estaba desnudo de razones, desnudo de esperanzas, desnudo de ilusiones. Este personaje me ha llegado al alma, tu ya sabes de mi vocación triste.
Un abrazo.

Alberto V. dijo...

Pero bueno Juan Carlos, si es un relato muy bueno ¿cómo se te ocurre tirarlo a la papelera? jajajaja

Espero que entre todos te animemos a que lo conserves para siempre.

Qué imaginación, uno que lo pierde todo, ¡hasta la sombra! y encima va y se lo cuenta a la policía jajajaa

Buen relato y con su pizca de ironía borgiana que tanto te gusta.

Un abrazo

Juan L. Trujillo dijo...

Desgraciadamente, cada vez son más los obligados a vivir en la sombra, sin la esperanza de una luz redentora, que le haga bailar al son de nuevas ilusiones.
M e alegra que hayas decidido publicar de nuevo esta entrada, metáfora brillante de lo que viene ocurriendo.
Un abrazo.

Sindel dijo...

El relato es durísimo, más allá de lo que hayas escrito magistralmente en un tono divertido. Habla de la pérdida más profunda que puede sufrir un ser humano, pero siempre hay algo que nos devuelve la luz, y podemos renacer, de otra forma, pero seguir estando vivos.
Un abrazo inmenso.

casss dijo...

Esa metáfora mezclada con la realidad, es para leer con atención, intención y disfrute por lo bien llevada que está.

Dice el tango: "una sombraya pronto serás..."
Acá ni eso.
Pero vos amigo, sos de carne y hueso y con un buen corazón. Tu sombra te acompaña y yo la he visto seguirte orgullosa. (para no hablar de Cris, :)

besos

emejota dijo...

Cómo me ha gustado J.C. y lo bien que lo has narrado me ha emocionado. Besos.

el oso dijo...

Eso es crisis y no otra cosa: perder la sombra.
Excelente alegoría.
Abrazo

Yessy kan dijo...

Que tremenda imaginación! He disfrutado leyendo y aprendiendo que pueden haber amigos que sustituyan a la sombra.
Un abrazo

ibso dijo...

Aunque lo cuentas en plan jocoso, la oscuridad debe ser terrible para llegar a perder la sombra.
Pero he aquí la paradoja: si la luz te rodea tampoco tienes sombra.
Me gustó mucho tu relato.
Un abrazo.
ibso

Alfredo dijo...

Muy bueno y divertido, de los que te despiertan y te hacen volar a un mundo de ficción en el que te gustaría participar.
Rescata, rescata...
Abrazos

censurasigloXXI dijo...

La crisis afecta más de forma personal que económica a algunas personas... O tal vez van tan unidas, las pobres.

Un abrazo.