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¡Felices Navidades!

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jueves, 9 de enero de 2014

El puentecito del parque


Gaby* lanza el reto de escribir un relato inspirado por una foto que a través de ella nos regala un amigo invisible. La que me ha tocado en suerte es la siguiente, que por cierto, creo que es de un lugar que conozco muy bien.
En el blog de Gaby*, mis letras insomnesse encuentran los otros relatos participantes en este juego.



No era capaz.
Nunca lo había sido.
Había cruzado los viaductos más increíbles, había escalado montañas, saltado en paracaídas. Decían que era el hombre sin vértigo, pero no era capaz de cruzar aquel puente del parque.
Una reunión familiar le llevó a su ciudad y, cómo no, alguien propuso pasear por el parque. Aunque no tendría por qué acercarse a su temor, comenzó a presentir un drama.
Mientras contaba cómo batió el record mundial de permanencia en caída libre cuando, se encontró ante el maldito puente. Su mente se ennegreció, sus músculos se tensaron hasta acercarse al colapso, sus nervios explotaron como si fueran parte de un castillo de fuegos artificiales y se detuvo en seco.
Fue entonces cuando su prima Amparo dijo que le daba miedo podía atravesar el puente en su silla de ruedas y quería que él la ayudara.
Intensamente agarrados uno a otra, con evidente esfuerzo, cruzaron el puente con pasitos cortos y muy pausados.
Amparo, en voz baja recordó aquel día que él, cuando apenas tenía dos años, había caído bajo el puentecito, quedando completamente embarrado y sepultado por las hojas secas. Él agradeció la ayuda.

Los congregados aplaudieron al héroe que acababa de auxiliar a su prima discapacitada, interpretando tan mal lo que pasaba por la mente del uno, como la complacida sonrisa de la otra.

20 comentarios:

Tracy dijo...

Te cuento que me ha encantado lo que nos has contado.

LAO Paunero dijo...

Un relato con contenido afectivo Juan Carlos, ha sido muy lindo leerte...

G a b y* dijo...

Sin dudas, hay miedos a los que no queda otra que enfrentarse y vencerlos, en este caso, no había más oportunidad. Entrañables en compartir vivencias y temores, fueron aliados de un recorrido del que salieron airosos... y están a mano. Nos has hecho cruzar el puente -que seguro bien conoces- a través de una bella historia.
Gracias por tu compañía en este jueves!
Besos:
Gaby*

Sindel dijo...

A veces lo mejor es enfrentar los miedos, transitarlos suavecito y vencerlos. Una historia maravillosa que emociona.
Un abrazo.

Natàlia Tàrraco dijo...

Se baten records, se es un héroe, hasta que desde el rincón de la memoria asalta el miedo más íntimo, aquel que no podemos afrontar sin la ayuda de álguien que nos conoce, valiente y cómplice.
Hay muchas maneras de estar impedido, cada cual conoce su límite y cruzamos el puente con ayuda, así es y resulta maravilloso haber llegado al otro lado.
De una imagen que sugiere mucho, has sacado destellos intensísimos.
Mi primer besito del año.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Aunque no haya vencido a su gran temor, ha vencido abismos más grandes. Por lo que no es errado que lo llamen heroe.

Pepe dijo...

Lo que no puede el valor lo puede el cariño. La situación hizo que pudiera vencer ese miedo atávico que le había acarreado un incidente fortuito en su niñez.
Me ha gustado mucho tu relato Juan Carlos.
Un fuerte abrazo.

Carmen Andújar dijo...

Esa relación entre los dos primos es algo curiosa, sólo entendible por ellas . Muy bien expresado.
Un abrazo

Cecy dijo...

me sentí en ese puente.
Hay miedos y tantos puentes que cruzar que la complicidad hace el paso.

Me ha gustado mucho JC.

Abrazo amigo :)

Neogéminis dijo...

A veces los traumas quedan enterrados en lo más profundo del subconsciente y sacarlos a la superficie para superarlos no es nada fácil!.

Leonor dijo...

El amor puede más que los oscuros fantasmas.

Muy lindo relato amigo.

Un abrazo.

Teresa Oteo dijo...

Hay puentes que son muy difíciles de cruzar, tenemos que enfrentar los miedos, se dice muy fácil y no siempre lo es tanto...
Con un poquito de ayuda pero lo cruzó :)
Un beso!

Charo dijo...

Qué casualidad Juan Carlos!!!Claro que conoces el puentecito!!!Te lo he mandado yo!!!Para los que no lo sepan es un puente precioso situado en el Jardín del Príncipe de Aranjuez que los dos conocemos muy bien.
En cuanto al relato, me ha gustado mucho.A veces las cosas más insignificantes son las que más miedo nos dan, lo importante es superarlas.
Un beso y supongo que mañana nos vemos!

San dijo...

¿quien ayudo a quien? El cariño y el amor puede con todo, y si no que se lo digan a tu protagonista. Un bonito cuento Juan Carlos.
Besos.

rosa_desastre dijo...

Se necesita un empujoncito del cariño para ir cruzando puentes en la vida, no es cuestión de valentía, sino de voluntad.
Un beso

Matices dijo...

Había una sola persona a la que no se lo podía negar... y se lo pidió.
Me has generado inquietud por saber que pasó después. Bueno, va... lo imaginaré.
Besos!!

Dorotea dijo...

Un relato estupeno con una moraleja que no molesta lo cual es muy difícil de conseguir. Un abrazo

Loquita Diplomada dijo...

¡Qué poder pueden llegar a tener los traumas de la infancia! Por suerte el auxiliar a Amparo le posibilitó cruzar ese puente por fin.
Linda historia!
Un beso!

Esilleviana dijo...

Los miedos son tan irracionales como inimaginables. Nunca se sabe en qué momento cualquier suceso puede quedar grabado en nuestra mente dificultando todos los demás pasos futuros.

un abrazo :)

casss dijo...

El relato es estupendo y lo que nos deja de reflexión, se cuela con sensibilidad y emociona de una manera genuina!

un fuerte abrazo, amigo "conejo"