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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 15 de enero de 2014

Auxi puso el principio


Esta semana Auxi pone el principio. En su blog Llanuras abisales se pueden encontrar los comienzos que sugiere y el desarrollo del resto de compañeros.

Este es el que me tocó en suerte:




La Posada Roca de Guía se encontraba, como casi todo el pueblo, frente al mar. Cuando atravesaron su puerta, en ella se hizo un silencio. Ellos sintieron tres:
Uno de expectación, ¿quiénes eran?
Otro hostil, ¿a qué vienen?
Y un tercero perturbador, ¿qué les podemos sacar?
Contuvieron el impulso de protegerse con un abrazo. El silencio fue roto por el viento, que parecía ser el amo tanto del pueblo, como de su entorno que erosionaba para esculpirlo a su capricho. Terminado el arcano pronunciamiento del viento, uno de aquellos hombres hoscos, curtidos por naufragios, fracasos y resignación; superviviente hasta ese instante, se levantó ante ellos. No habló.
El recién llegado preguntó si tenían habitaciones. Entre la calma, sintieron callados reproches de los sufridos nativos hacia ellos, turistas a quienes la vida sonreía. Una mujer de edad indefinible apareció de entre las sombras para acompañarles hasta su habitación. Allí cerraron la puerta con todas las vueltas que dio la llave y decidieron dormir vestidos sin deshacer la maleta, para tener una fácil escapatoria.
El viento ululaba y ellos imaginaban a los aldeanos bailando danzas macabras a ese son.
Él notó el crujir del hambre en las tripas de ella. A pesar del terror que les daba separarse allí, él bajó a la taberna para pedir unos bocadillos para que ni ella ni la criatura que llevaba en su interior pasaran hambre.
Ella, sola y en posición fetal, miraba continuamente la hora en su teléfono sin cobertura. Quince minutos, media hora, … le imaginaba crucificado, empalado, degollado … Al cabo de una hora, entre las brutales e intermitentes rupturas, unos golpes parecían tratar de derribar la puerta. Voces agresivas con acento extraño clamaban su nombre. Pensó que nunca saldría viva de ese pueblo maldito.
Una llave daba vueltas en la cerradura hasta abrir la puerta. Por ella aparecieron dos de aquellos hombres que transportaban el cuerpo inerte de él.
Ella ahogó el grito, pero no los sollozos.
Entonces una voz brusca le dijo que su marido era un tipo estupendo, aunque no resistía bien el aguardiente de la tierra y que le dejaba sobre la cómoda su bocadillo y un vaso de leche calentita.

21 comentarios:

Auxi González dijo...

¡Qué mal rato! ¡Por poco salgo corriendo sin leer el final! ¡Me ha encantado el relato! ¡Te prometo que he tenido que apartar la tensión y el miedo a puñados a medida que iba desmigándolo, deseando y temiendo el desenlace!

Carmen Andújar dijo...

A veces las apariencias engañan, y la gente es más buena de lo que parece.
Un estupendo final, totalmente imprevisto.
Un abrazo

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Parecían siniestros pero eran buena gente.
Y el susto final fue producido era por la falta de cultura alcoholica

Tracy dijo...

Me gustan esos finales sorpresivos.

Sindel dijo...

Que bien manejas el suspenso, no veía la hora de llegar al final y saber que había pasado, por supuesto supuse que sería lo peor, pero que bien me has engañado!!!
Un relato excelente!!!
Un abrazo!!!

LAO Paunero dijo...

Un relato con sorpresa muy bien llevado Juan Carlos....

Natàlia Tàrraco dijo...

Creí encontrarme en una posada de piratas y fantasmas, la tensión crecía, hasta el final. A veces nos dejamos llevar por las apariencias y las sugestiones, nada que no se solvente con una borrachera entre amigos.
Genial Juan Carlos, desde la continuación del texto hasta su remate, con tus buenas dosis de imaginación y saber escribir que nos fascinan.
Un besito

Lucia M.Escribano dijo...

Querido amigo, te superas cada día, me has enganchado en cada línea deseando llegar al final, pero temiendo al tiempo que se acabase.
Cuantas veces nos equivocamos al juzgar a las personas por sus apariencias ¿ Verdad Juan Carlos ?
Abrazos a todos.

Pepe dijo...

Dejarnos llevar por las impresiones es un mecanismo de defensa del ser humano que nos pone con todos los sentidos en alerta, pero a veces nos juega muy malas pasadas cuando esas impresiones son erroneas como en tu historia, a la cual has dotado de una tensión creciente hasta el inesperado desenlace final. Me ha gustado mucho tu continuación, Juan Carlos.
Un fuerte abrazo.

G a b y* dijo...

Ya estaban contagiándome su miedo e inseguridad... la trama es todo un disparador de temores y previsibles horrores. Bien le has dado el giro final, para dejarnos de narices ante una realidad bastante diferente! Buen recurso! Muy bien contado, ya ves, ya estaba sudando la gota gorda por esos pobres visitantes.
Besos!
Gaby*

Neogéminis dijo...

Me he quedado preguntándome como será eso del silencio triple! jajaja
Buena tu manera de continuar el texto.
=)

Alicia sánchez dijo...

Que mal rato! me ha dao miedito...!

Leonor dijo...

Por un momento hasta llegué a pensar que eran fantasmas que se alimentaban de los viajeros, qué miedo. Y el petardo del marido cogiendo una melopea de aguardiente.

Muy bueno amigo.

Besos

Cecy dijo...

Tres silencios más fuertes que el viento, azotando los miedos, las apariencias, lo desconocido.
Y el misterio desvelado en pos de un mejor término.
Ahora puedo respirar, jjaja


Un abrazo JC.

Loquita Diplomada dijo...

Muchas veces tendemos a prejuzgar, en tu relato hay un claro caso de ello. Pensaron mal de esa pobre gente, pero es obvio que eran todo lo contrario. Ambientaste muy bien el relato al punto de contagiar ese sentimiento de inseguridad de la pareja.
Un beso!

rosa_desastre dijo...

Vaya tela, que sufrimiento! has conseguido crear un clima oscuro y hasta el viento me araña la espada... Pero ohhhhhhhh, me estoy imaginando la bronca de la señora cuando se le pase al señor la borrachera de aguardiente.
Un besazo

San dijo...

Has jugado con nosotros hasta llevarnos hacia donde querías, y nosotros hemos caído en picado.Bravo Juan Carlos.
Un abrazo.

Esilleviana dijo...

Este relato me ha recordado a la película Lobos de Arga. Tu historia es más entretenida y el suspense más atractivo jaja

un abrazo

Teresa Oteo dijo...

Qué susto me has dado amigo güevero!!!
Te ha salido la vena macabra jajaaja
Genial!!
Besos!!

Juan Carlos dijo...

Gracias a todos. Iba para historia de terror, pero se me alargaba demasiado, así que le dí este final, jaja. Sí, ese mecanismo de defensa, que dice Pepe que nos hace temer al diferente. He conocido algún lugar en que se siente esa sensación
Sobre la borrachera del marido, imaginad que en ese clima de miedo y tensión os ofrecen un vaso de aguardiente … debe tener un efecto devastador.
Tiene razón Esilleviana sobre el ambiente de Lobos de Arga, entretenida película en la que un personaje, el guardia civil, es verdaderamente memorable.
Abrazos a todos y cada uno.

Charo dijo...

Muy bueno Juan Carlos, has creado un ambiente tan aterrador que casi me muero de miedo imaginando como la mujer la cantidad de muertes todas sangrientas que podían haberle dado al marido, para luego soltar el aire que tenía retenido en los pulmones y suspirar de alivio de que solo fuera un borrachera...
Pero qué mal pensados somos a veces...
Un beso