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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

sábado, 27 de diciembre de 2014

Palabra 52 de 52: Regalo




Se acaba el año y con él este proyecto que, de la mano de Sindel nos ha unido a este grupo de aficionados a la escritura, 


Un precioso regalo que ha durado un año entero, en que con la misma surtidor de inspiración, la creatividad de cada cual ha brotado de modo diferente, conformando un conjunto que se me ocurre comparar con una fuente.

Han sido 52 y espero que en 2015 continuemos.

Como recuerdo del 2014 y sus semanas, nuestra guía nos ofrece este vídeo que quiero compartir.



Gracias Sindel, gracias a quienes nos hemos ido leyendo durante estas semanas, muchos de los cuales habéis ganado un sitio en mi lista de amigos blogueros.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Cuento de Navidad: La chica de la sonrisa

Pepe nos invita a contar un cuento de invierno o Navidad. Este, tal vez excesivamente largo (962 palabras) es el que presento.
Los otros podéis leerlos aquí.





En nochebuena los grandes almacenes adelantan su cierre. Por eso ella pudo relajar su rictus antes de lo habitual.
Estaba allí para sonreír a los clientes. Ellos la ignoraban dirigiéndose presurosamente a algún lugar. Ella no tenía otro lugar, el suyo era ese, frente a la puerta, de pié. sonriendo a personas cuyos rostros apenas distinguía y a quienes escuchaba un instante de conversación. Mucha gente, muchos instantes de conversación que se mezclaban, que para ella era algo semejante a un continuo gorjeo de extraños pájaros.
Le alivió quitarse el acartonado traje de uniforme y sentir las caricias del algodón de su blusa, la ductilidad de sus vaqueros y la suavidad del jersey que tejió la madre de su ex. Se despidió susurrando el ritual deseo de felicidad al resto de trabajadoras.
La respuesta de sus compañeras fue más fría que la noche de invierno en que se adentró. Las calles, diseñadas para albergar multitudes, estaban prácticamente vacías. Sintió como se desentumecían sus sentidos a medida que dejaba atrás la atmósfera artificial de los almacenes. Volvía a percibir olores, sintió en su cara un aire que parecía tener puntas afiladas. Y, escuchando la triste y bella música de un acordeón, testimonio del sentimiento que un músico melancólico emitía al vacío, sintió el paralelismo entre esa música y sus sonrisas, unas y otras emitidas al vacío.
Alcanzó, tras una carrerita, el último autobús que viajaba esa noche desde el esplendor del centro hasta las carencias de la periferia. Atravesó el vehículo que se mecía, pasando ante una mujer que conversaba con un ser imaginario que, a tenor de sus palabras, necesitaba consejos, ante un hombre de cara chupada que la bendijo con una cruz formada por dos palillos y ante un grupo de adolescentes con gorritos y muchas ganas de continuar su fiesta. Ella no necesitaba consejos, bendiciones ni fiestas. Solo quería un asiento en la zona más oscura del autobús en la que no fuera objeto de más miradas.
En su penumbra dejó caer la cabeza hacia la ventanilla y subió al asiento contiguo esos pies, a los que sentía gemir de dolor. En esa posición, la horma de los asientos le hacía algo de daño, pero no le importaba. Eso no.
El autobús parecía cansado tras tantos viajes. Estaba cargado de la energía estática por tantas emociones transportadas. El motor, ajeno a fiestas, barritaba su deseo de volver a las cocheras para descansar.
Sabía cómo sería su llegada a casa. Querría acostarse y no podría. Todo el espacio estaría ocupado, por tíos y primos gritando naderías. Y por su madre y su hermano. Todos recriminándole que llegara tarde y preguntándole que les traía de esos grandes almacenes.
Nada, respondería ¿Qué traía de los grandes almacenes? Frustración, desprecio, cansancio, muchas miradas hacia su cuerpo, ninguna hacia su alma .¿Qué podía contestar? Que no llevaba nada.
Miraba por la ventana como, a medida que avanzaba el autobús, se iba desvaneciendo progresivamente el exceso de luces y adornos hasta llegar a la semipenumbra de su barrio, iluminado solo por unas pocas farolas desmotivadas.
Como no se había desmaquillado, aunque no sonriera, sentía que su aspecto aún respondía a los intereses del centro comercial que a sus propios sentimientos.  Escuchaba los absurdos villancicos que emitía la megafonía, trufados con reniegos del conductor y risotadas de exceso etílico de los adolescentes.
Intentaba dejar su mente en blanco y no podía. Como una mosca inevitable, zumbaba en ella la idea de volver al paro en cuanto terminase la campaña de Navidad. Y por ello seguir condenada a esa misma vida vacía. Esa cadena injusta y perpétua en que cada día volvería a una casa inhóspita en la que su madre le exigiría trabajo y dinero, para compensar la holgazanería y los vicios de su hermano.
Cuando el autobús se acercó a su parada, por puro instinto activó el pulsador. El rótulo se alumbró y el autobús se detuvo. Ella se despidió deseando felicidad que el desabrido conductor, pillado a contrapié por esa inesperada muestra de afecto, correspondió precipitádamente. El hombre de la cara chupada volvió a bendecirla.
Caminaba hacia su casa muy lentamente, como si no quisiera llegar. Sentía el cosquilleo de unas lágrimas que descendían por sus mejillas. Al ver que el bar aún estaba abierto, decidió, entrar para arreglar su aspecto. Lo hizo ignorando las miradas que intuía lanzaban sobre ella los escasos parroquianos.
En la intimidad del sucio aseo de mujeres, bajo un olor a orina de hombre, se miró al espejo y la imagen que éste ofrecía provocó que brotaran más lágrimas, todas las que reprimía desde hacía tanto tiempo. Como sus ojos acuosos no le permitían ver con claridad, decidió mostrarse como estaba, esa mala caricatura de la chica de la sonrisa en la que se veía convertida.
Saliendo del servicio sintió sobre su hombro una mano viril, que le trasmitió calor. Al mirar  la cara de quien la tocaba no reconoció a nadie. Aunque esos ojos le sonaban.
Hola, chica de la sonrisa, escuchó que le decía él, con tono socarrón.
Hola, Papa Noel, respondió ella, sonriendo.
Ella dice no recordar nada más, solo que llamó a su casa para disculparse por no poder llegar a la cena de nochebuena. Sé que él recuerda más, pero no lo quiere contar.
Les preparé un caldito caliente. Ella lo bebió y pareció sentirse confortada, Necesitaba ese sabor calentito y cariñoso. A él le hizo bien cambiar el sabor salvaje del licor por ese otro más relajante. Y lo que mejor les sentó fueron las miradas que se dirigían.

Sé que les va bien. Con frecuencia vuelven por mi bar y en sus sonrisas leo felicidad. No me arrepiento de haber cerrado tan tarde aquella nochebuena. Mereció la pena.


Y aquí, una bonita imagen captada por Neo de la fiesta en el blog:


miércoles, 17 de diciembre de 2014

Este jueves, una amistad especial




Este jueves, San nos propone escribir sobre una amistad especial. 
Aquí va una historia sobre un amigo que tiene peculiaridades muy especiales.
Podéis leer más relatos sobre amistad picando este enlace. Allí  los recopila mi querida San, amiga que, como cada amigo, me es muy especial.




Mi amigo Manolo es muy influenciable.
Un día que vino a casa le enseñé mis muñecos que representan a los habitantes de cada planeta del Sistema Solar. Los que vivían en planetas con mayor gravedad eran bajitos y gruesos, más apegados a la tierra, y los de los planetas con una atracción gravitoria más pequeña, altos y delgados.
A partir de entonces su forma cambiaba continuamente. Explicaba que se debía a que no siempre se sentía igual de atraído por la Tierra
Hace tiempo que no le veo. Dicen que una tarde, después de una clase de física, se sublimó.
Ahora parece ser que vaga por ahí, en estado gaseoso. 

martes, 16 de diciembre de 2014

Palabra 51 de 52: Pecado




La palabra de la semana es pecado, una palabra que ha marcado vidas, que ha hecho mucho daño, en tanto se ha asociado a vulnerar un código.

Creo que la religión no puede ser dogma, sino ética. 

Creo que es pecado algo que cause daño a otras personas. 

Y, por tanto, calificar como pecado algo que no daña, sino que produce felicidad, me parece un horrible pecado. 


Más pecados en este enlace.


viernes, 12 de diciembre de 2014

Jueves de UFOs



Este jueves Charo nos propone escribir sobre el Proyecto UFO. Esta es mi nave y la dirijo hacia el aparcamiento de OVNIs o UFOs, donde podréis visitar diferentes relatos sobre la materia. Podéis ver todos los UFOs en este enlace.




Superada la selectividad, Ángel solía venir por las noches a mi casa. Hablábamos horas, de muchos temas, aunque los que más nos gustaban eran los misterios. Las noches de verano de mi barrio, ayudaban. Allí, en calles que llevan nombre de estrellas el cielo era un manto negro, el ambiente de tranquilidad absoluta y el clima perfecto.
La vida era un misterio. Nuestra adolescencia estaba terminando y, pocos días antes habíamos terminado nuestra vida escolar y se acababa de cerrar una larga dictadura.
Ante nosotros la Universidad y una democracia que debía constituir el primer parlamento democrático elegido en casi cuarenta años.
A veces nos planteábamos si existirían los ovnis. Nos debatíamos entra el no, pero a lo mejor y lo contrario. Parecía más divertido pensar que existieran. Entonces, ¿tendrían forma de puro o de plato? Como había referencias de uno y otro tipo, dedujimos que debía haber diferentes modelos, como en la Ford. Y divagábamos imaginando como serían hasta llegar a imaginar aunque la imaginación se desviara inevitablemente para intentar visualizar a alguna de nuestras compañeras desnuda.
¿Y los alienígenas? Sería muy avanzados tecnológicamente. Si eran capaces de viajar por el espacio merecían nuestro respeto. ¿Cómo serían? Verdes no, demasiado tópico. ¿Se confundirían entre nosotros? ¿Conocemos a alguno? Qué no, que Don Ricardo (nuestro antiguo tutor) es algún lugar de Castilla. ¿Seguro? Risas.
Y dábamos pinceladas para hacer un retrato robot, en que nos aparecía Don Ricardo.
Que no, es castellano y en concreto de la provincial de Ávila.
O de la Galaxia de Andrómeda.
Reíamos y nos planteábamos como nos relacionaríamos con ellos. El idioma sería una barrera, por lógica. Lo de la conexión telepática era difícil de entender y, pensándolo bien, terrorífico. Si pudieran leernos el pensamiento … ¡Menudos capones nos habría dado Don Ricardo!

Y cuando Ángel se había marchado, daba vueltas a otro misterio que anhelaba descubrir: Saber qué sentiría si lograba besar a Marta.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Palabras 49 y 50, sueño y llave y cinco palabras solidarias






Uniendo las dos convocatorias, aquí está mi aportación:



Eran AMANTES a pesar de sus diferencias. Ni raza, ni condición social obstruyeron su COMPLICIDAD. Su relación parecía un SUEÑO. Al encontrarse se sentían VOLAR. NUNCA encontraron una explicación, tampoco la necesitaban.
Sabiendo que su amor era para SIEMPRE, la vida no les permitió que ese siempre fuera en cada momento, pero siempre permaneció el lugar que cada cual guardaba en su corazón, en su memoria y en sus sueños para el otro.
La vida les separó, pero cada vez que se volvieron a encontrar, sus miradas actuaban como LLAVES abriendo sus respectivos corazones.

jueves, 4 de diciembre de 2014

En un jueves de cartas, el primer correo de Daffyd


Esta que envío continúa una historia iniciada en la anterior entrada de este blog.



Gwys se sorprendió cuando, al abrir su correo electrónico, encontró un mensaje de un tal Daffyd Jones. ¿Su padre?

Efectivamente, al abrir el mensaje leyó:

Os sorprenderá que os envíe un correo electrónico tan pronto. Tengo una novieta aquí, en la residencia, que me ha ayudado a crear mi cuenta de correo. Descubrir vuestros correos no ha sido difícil para un buen espía como yo.

Me hicieron mucha ilusión vuestros regalos de cumpleaños, este ordenador, esa casa en que se puede ver el rugby y a la que me iré a vivir mientras se dispute el mundial del año que viene.  Y,  sobretodo, tener a esos dos hijos que se han abierto camino en la vida, cada cual con una mujer estupenda a su lado. Sí, extranjeras pero realmente estupendas. Y que, teniendo cada uno de vosotros una vida feliz y prometedora, sigáis tan unidos. Y que me reservéis un sitio con vosotros. Un sitio que tal vez, por mis frecuentes ausencias, no merezco. Pero, qué cojones, lo tengo y lo mantendré contra viento y marea.

Os iré contando mis aventuras, aunque supongo que las queréis para publicarlas y haceros ricos a mi costa. Esto es broma. Lo aclaro porque Jenny, mi novieta, me ha recalcado que en internet no se entiende la ironía.

Aquellas historias son de un mundo que ya no existe. Nada se tambaleará porque conozcáis mis recuerdos. Os los debo, así sabréis porqué vuestro padre no estaba donde debía. Si en el Foreign Office se cabrean, que se jodan, ¿Qué me pueden hacer?

El mundo en que trabajé se dividía en dos bloques: nosotros y los soviéticos. Y mirad por donde, mientras luché contra la KGB apenas recibí algún golpe. Y cuando los rusos dejaron de ser enemigos, uno de esos hijos de puta me mete dos balas en la cabeza.

Lógico, yo luchaba contra los honorables agentes del KGB. Aquellos mafiosos sin orden, lógica ni escrúpulos me pillaron a pie cambiado.

Os dejo, en unos minutos se colará Jenny en mi habitación. Si me funciona eso, a lo mejor hasta tenéis un hermano.


Os quiero, cabrones.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Este jueves, el cumpleaños de Daffyd


¿Y qué te cuento? se suma a la celebración del séptimo aniversario de La Plaza del Diamante, con alegría y con un relato que puede ser un inicio. 

Mi deseo de felicidad al autor del blog y a todos los que nos congregamos en su fiesta. Si queréis seguirla, pinchad en este:enlace.

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Gwys y Kathy acaban de estrenar su casa. A la ilusión de vivir juntos se suma un viejo anhelo de él, que ella comparte. Espera tener allí esa vida familiar que no tuvo por ser hijo de un hombre siempre de viaje y de una mujer con salud precaria y hábitos que la debilitaban. Y que se le negó en su adolescencia al tener un padre mermado por los disparos que recibió en una misión. La llamita de vida que quedaba a su madre expiró.
Su padre va a conocer la casa el día que cumple setenta años. Él y su hermano Kilwich le han preparado una fiesta y dos regalos muy especiales.
Uno es que se ha suscrito a un canal de pago que emite partidos de rugby y confía en reunirse con su padre y con su hermano para compartir buenos partidos y buena cerveza. Y por supuesto, calor familiar. Las chicas, Kathy y Yukuki, la novia de Kilwich, pueden verlo con ellos o hacer otros planes. Se llevan muy bien.
El otro regalo es fruto de mucho trabajo de los dos hermanos. Han conseguido un ordenador con un teclado adaptado para las capacidades que aún quedan a su padre, que, desde que recibió aquellos disparos. Perdió el habla y su carácter ya duro empeoró. Estuvo al borde del alcoholismo e inmerso en la depresión. Ahora esperan comunicarse mejor y conocer las aventuras del mítico agente secreto Daffyd Jones.
En los ojos de quien fue aquel agente se lee felicidad. Escucha con impaciencia tantas instrucciones de sus hijos y, con los dedos que aún puede manejar, escribe con torpeza.
Cabrones, ¿queréis convertir a un hombre de acción en hombre de letras?
Kathy quien grita ¡Siii! mientras los hermanos Jones ríen con esa risa que provoca la emoción, al borde del llanto.

Malditos bastardos, ¡cuánto os quiero! Se lee en la pantalla.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Palabras 47 y 48: Infinito y tango

Se me vuelven a juntar las palabras. Esta semana el infinito tiene que relacionarse con un tango.
Y la relación de estas dos palabras la vuelvo a encontrar con Leonard Cohen, con esa canción titulada báilame hasta el final del amor, que en nuestro caso sería bailemos un tango hasta el infinito.

Os dejo con la canción y con mi traducción de la letra.

  

Báilame hacia tu belleza al son de un ardiente violín
Báilame a través del miedo hasta que me sienta a salvo
Elévame a la rama de un olivo y sé mi paloma protectora
Báilame hasta el final del amor

Déjame ver tu belleza cuando nos quedemos solos
Déjame sentir tus movimientos como hacían en Babilonia
Enséñame con calma eso que de lo que apenas he visto como silueta
Báilame a través del amor

Báilame hacia la celebración, báilame más y más
Báilame tierna y prolongadamente
Somos dos bajo nuestro amor, ambos por encima de él
Báilame hasta el final del amor

Báilame hasta los niños que quieren nacer
Báilame entre los velos que nuestros besos han desgastado
Levántame una tienda para guarecernos, aunque se deshilache
Báilame hasta el final del amor

Bailame hacia tu belleza al son de un ardiente violín
Báilame a través del miedo hasta que me sienta a salvo
Tócame con tu mano desnuda o tócame con guantes

Pero báilame hasta el final del amor


viernes, 21 de noviembre de 2014

Jueves de obsesiones: el último gorrión.

Leonor nos propone escribir sobre obsesiones. Mi aportación es un viejo relato levemente retocado.
Pueden encontrarse los demás relatos participantes, en este enlace.



Como cada amanecer, acudía a contemplar a su gorrioncillo. Lo tenía en un pequeño patio de su palacio desde el que veía toda la ciudad. A sus pies. Donde debe estar. Él es un dictador y lo reconoce, ¿por qué no?
Haría más de sesenta años, aún no era adolescente, cuando cazó a su primer gorrión. Al principio solo los capturaba y los mataba. Luego comenzó a jugar con ellos, desplumarlos, torturarlos, matarlos. Cuando adquirió la técnica de quebrarles unos huesecillos en las alas para impedir que volaran podía tener siempre alguno cautivo.
No era su pasión. Los dictadores no tienen pasiones, han de mantener la mente fría. Era su vicio que llenaba su vida. Una  metáfora de su poder total.
A veces dejaba sus responsabilidades de estadista para jugar con su gorrión. Como aquella vez en que dejó plantado al mismo Papa. Aquel día mató al gorrión, no soportaba que le criticara ese santurrón. A un dictador no se le critica, se le teme.
Los gorriones eran absolutamente suyos. Comían cuando y lo que él decidía. Bebían cuando él se lo permitía. Andaban solo por donde él quería. La vida del gorrión estaba literalmente en sus manos.
Ahora los mantenía vivos alrededor de una semana. Los mataba estrujándolos en su mano, quebrándoles el cuello, pisándolos o disparándoles con la pistola que siempre llevaba en la pechera. Le divertía contemplar cómo se pulverizaba ese cuerpecillo.
Tres gorriones murieron sin que él lo autorizara. Las tres veces el palacio presidencial tembló por sus ataques de cólera, de los que nunca nadie conoció las causas. En aquellos días adoptaba decisiones crueles e imprevisibles. Fue uno de esos días cuando mandó fusilar a veintiséis disidentes, uno de los argumentos que sirven para ejemplificar su crueldad. A veces piensa que no debió hacerlo, pero ¿qué cuernos? un dictador tiene que dar carnaza a sus enemigos. Malditos bastardos, así le odian más. Un dictador debe ser odiado.
Hacía tiempo que no había nadie en su intimidad. Un dictador no necesita amor, tiene adulación. Pocos sabían que su mujer estaba enterrada en el jardín. La mató con sus propias manos ¡Se atrevió a criticarle! Pero como un dictador necesita una esposa, tiene a esa vieja haciendo el papel de la difunta. Mejor, sin confianzas. ¿Sexo? Cuando quiere, con quien quiere.
Cuando aquella madrugada abrió la puerta del invernadero notó cómo algo pequeño, gris y marroncillo, volaba fuera de su alcance.
Se sintió  falible, humano. Se dejó caer de rodillas y echó mano al pecho.

El país entero se estremeció cuando, de pronto, sonó un disparo como un cañón. ¡BUM! 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Jueves supersticioso


Esta semana en el lugar de encuentro se recopilan relatos sobre la superstición. Esta es mi participación:




Fue un lunes, 12 de febrero, cuando el Sr. Cenizo leyó: La superstición trae mala suerte sintió un fuerte impacto. Cuando vio que esa frase la firmaba alguien tan serio y respetado por él como Umberto Eco se trastornó.
Durante toda su vida había respetado ese código consuetudinario de la superstición. Todo por tener suerte.
Y en ese momento, con más años por detrás de los que le quedaban por delante, hizo balance de su vida para deducir que cada uno de sus logros se había debido únicamente al esfuerzo. La suerte nunca compareció.
Así que al día siguiente corrió a comprar diez gatos negros y cinco cuervos, pasó bajo cada escalera abierta aunque tuviera que desviarse de su camino, derramó compulsivamente todos los saleros, abrió cada tijera y cada paraguas que encontró a su paso, se esforzó en apoyar el pie izquierdo cada vez que se levantaba de la cama, se deshizo de herraduras y patas de conejo y hasta se comió su trébol de cuatro hojas.

El miércoles 14 de febrero, tras analizar el incidente del día anterior, dictaminaron que el atropello mortal al Sr.Cenizo tenía su causa en que el conductor del coche fúnebre estaba ebrio. 

lunes, 10 de noviembre de 2014

Palabra 46 de 52: libertad. Y cinco palabras solidarias.



El fantasma del caballero se quitó la coraza al terminar de desfilar ante un fondo de rojo intenso. Lamentó no poder degustar el tinto de las tierras del Duero en las que se encontraba mientras esperaba que sus compañeros terminaran su trabajo para, todos juntos, volver al albedo, que es el lugar donde residen los fantasmas.

Días como este ansiaba especialmente la libertad. Habría dado cualquier cosa por confundirse entre esas gentes que contemplaban el desfile de fantasmas creyendo que era un mero espectáculo de luz y sonido.


Este texto se encuadra de nuevo en la convocatoria de las Cinco palabras y en la de las Palabras de Sindel.

Se circunscribe en que el pasado fin de semana tuve la suerte de asistir a la clausura de la exposición Las Edades del Hombre que se realizó en Aranda de Duero. Esa clausura se celebró con imágenes como la de la foto, que dicen fue un espectáculo de luz y sonido ... ¿y si no era luz y sonido, sino un desfile de fantasmas?

Ah,  El albedo es la reflectividad de la superficie terrestre y se refiere a la energía reflejada desde la Tierra al universo. No me queda muy claro qué es, pero parece un buen lugar para residencia de fantasmas.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Una dimensión desconocida





Dalila piensa a veces, como ésta, si su mente se está yendo a una dimensión desconocida. Lo piensa cuando los vientos de los pensamientos iracundos dejan de azotar la estepa de su razón. Son cada vez más frecuentes, más violentos y los desata cualquier indicio en el que entienda odio, desprecio, burla hacia su persona.

Los trabajadores del centro temen encontrarse con ella, pero deben afrontarlos, dado que ella es la supervisora. Y lo afrontan temiendo que en ella se desate uno de sus frecuentes y terribles ataques de furia en que los menosprecia personal y profesionalmente.

Dalila acaba de notar que Susana, una de sus compañeras, la acaba de saludar con frialdad. En su mente aparece una violenta ráfaga de viento que se lleva las reflexiones en que está sumida, lejos, hasta perderse.


Y entonces decide llamar a Susana para que vaya a su despacho.

Susana recibe la llamada y se dispone a pasar a esa dimensión incomprensible de la mente de Dalila.


Relatos sobre la dimensión desconocida en el blog de Yessy, Manifiesto de amor.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Palabra 45 de 52: Mitad y cinco palabras solidarias.



El amanecer se detuvo en su mitad. La libélula quedó suspendida en su vuelo. La mujer, apoyada en el alféizar, tuvo la ocasión de impregnarse en la imagen que contemplaba mientras que el azul continuó fluyendo, como hace el agua, hasta colonizar todo el cielo. Horas más tarde, la negritud de la noche le obligará a batirse en retirada.


Este texto une la convocatoria solidaria de Mar Olayo en sus 5 palabras y la bonita iniciativa de Sindel para escribir sobre una palabra cada semana en sus palabras.


Dejo esta foto del día que llega por el Mar Mediterráneo

jueves, 30 de octubre de 2014

Halloween 2014: Pulpo a feira (sin Pulp fiction)

Tras haber publicado Pulpo a feira y comprobar que es un relato muy difícil de entender, tanto por el formato que quise darle, mezclando los tiempos a lo Pulp fiction y narrando a través de cinco personajes, publico esta estrada para intentar que el relato sea más comprensible.
Datos a tener en cuenta:
En Galicia se realizan fiestas del pulpo, en las que se come ese cefalópodo. 
La manera más tradicional de cocinar el pulpo es a feira. Alguna vez esa receta se tradujo como octopus at the party.
La fiesta del pulpo, en gallego es A festa do polbo. Y polvo soloquialmente hace referencia a una relación sexual.
A Santa Compaña es, según la leyenda, una comitiva de almas en pena. Quien la ve se incorpora irremediablemente a ella.
Con estos datos espero se entienda mejor esta historia:




Meses más tarde, a un millar de kilómetros, Mike dibujaba otra historieta de su exitosa serie de cómics llamada Octupus at the party.
Todo empezó cuando los niños leyeron el cartel que publicitaba eso de Octopus at the party. Su imaginación se disparó y Debbie le convenció para que los llevara a esa fiesta de los pulpos. Ella no podía acompañarles.

Días antes, Vicentiño comprobó que la liberación fue peor que el encierro. Le llovieron golpes con una saña inmerecida. Incomprensible, dado que el único ser que le odiaba, Marcellus, estaba a su lado, recibiendo también la del pulpo. Y porque no era capaz de recordar qué hacían allí.

Y tampoco recuerda cómo llegó allí, a encontrarse entre otros muchos cadáveres de pulpo que un cocinero troceaba. Vio emerger a su lado a Marcellus que arrebató el hacha al cocinero y empezó a decir: Ezequiel, 25:17 El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por las injusticias de los egoístas y la tiranía de los hombres malos …

Al ver que estaban en A festa do polbo, recordó en qué estaba pensando cuando ocurrió todo. Iba al encuentro de Maruxa, para eso … entonces Marcellus, macho dominante y celoso, le atacó. Mientras huía vio que su rival quedaba atrapado en una trampa de esas que ponen los humanos, así que, relajado, decidió comer algo antes de volver hacia Maruxa y se encontró tontamente atrapado en otra de esas jaulas.
Siempre positivo, quitó el arma a su compañero y le dijo Déjate de venganzas, Marcellus, ya que estamos en una fiesta, ¡bailemos!

Sabiéndose fantasma, comprobó que podía desplazarse por el aire con la misma ligereza con la que lo hacía en el agua. Así que llegó al escenario de la fiesta y comenzó a bailar como Travolta en el Jackrabbit Slim. Y ya puesto, interpretó una canción de The Pulp.

Mike cuenta que para llegar a la fiesta transitó por una carretera comarcal y luego tuvo que tomar pistas forestales que cruzaban bosques en los que las sombras parecían cobrar vida y la vida parecía correr a buscar refugio mientras quedara algo de luz. Y cuando las brumas espesaron hasta llevarle a un mundo totalmente irreal, se encontró allí, en esa fiesta de los pulpos. Él vio dos, uno que bailaba en el escenario y otro que emergía de un barril de vino.


¿Qué fue del cocinero?
Esto es lo que nos cuenta un portavoz de la Santa Compaña.
El rapaciño venía corriendo, muy asustado y va y choca con nosotros, justamente con nosotros y justamente cuando íbamos en solemne procesión. Y él da la vuelta y vuelve corriendo al lugar del que venía. Y nosotros, claro, le perseguimos, porque las normas son las normas y todos estamos obligados a cumplirlas. En este caso fue un placer, porque al perseguirle llegamos a aquella fiesta y nunca, se lo juro, nunca desde que estoy en la Compaña, me había divertido tanto. No, en la fiesta no se aplican las normas, porque allí no estábamos de servicio. Aquella noche en A Pobra do Espanto quedará en los anales de la Compaña. Por lo que nos divertimos y por esas incorporaciones. Un pulpo bailarín da mucho empaque a nuestro grupo. Y el rapaciño, aunque aún sigue algo depre, tiene madera para liderar este grupo.

Y es que los de la Compaña encontraron al pinche, que intentaba ocultarse y limpiar cualquier rastro de lo ocurrido aquella noche. Poco anteshabía visto al pulpo Marcellus y no lo dudó. Tomó un extintor y vació la espuma sobre él, hasta que el cefalópodo desapareció, rumbo a un mundo donde no hay vivos, ni muertos, sino seres desvanecidos por efecto de la espuma, cocineros que no pueden escapar a un destino cruel.

Un mundo que nadie conoce y que apenas vislumbró aquel inglés que llegó a estudiar la flora de la comarca y ahora hace cómics tratando de explicarse lo que vivió esa noche entre brumas, bosques y pulpos.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Halloween 2014: Pulpo a feira (Pulp fiction)

Llega el día de la Castañada y la celebración del halloween, en la que un año más se convoca la fiesta literaria del halloblogween.

Los relatos de quienes participamos en esa fiesta se encontrarán aquí: en el blog de Teresa Cameselle.

A raíz de los comentarios, me doy cuenta que el relato que publiqué puede ser imposible o muy difícil de entender, he publicado una nueva versión en este enlace. Recomiendo leer ese otro a quienes no conozcan Galicia.

El original se titula Pulpo a feira (pulp fiction).



Meses más tarde, a un millar de kilómetros, Mike dibujaba otra historieta de su exitosa serie de cómics llamada Octupus at the party.

Días antes, Vicentiño comprobó que la liberación fue peor que el encierro. Le llovieron golpes con una saña inmerecida. Incomprensible, dado que el único ser que le odiaba, Marcellus, estaba a su lado, recibiendo también la del pulpo. Y porque no era capaz de recordar qué hacían allí.

La imaginación de los niños se había desbocado cuando leyeron el cartel que publicitaba eso de Octopus at the party. Debbie convenció al bueno de Mike para que los llevara a esa fiesta de los pulpos. Ella no podía acompañarles.

Ezequiel, 25:17 El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por las injusticias de los egoístas y la tiranía de los hombres malos … El pinche de cocina no podía creer estar escuchando aquellas palabras de boca del pulpo que iba a empezar a trocear. Ese pulpo que había cobrado vida, le había arrebatado el hacha de cocina y la blandía contra él. Entonces otro pulpo le quitó el arma mientras decía: Déjate de venganzas, Marcellus, ya que estamos en una fiesta, ¡bailemos! y vio a éste último nadar por el aire hasta el escenario, mientras el otro, el agresivo, se deslizaba hacia los barriles de vino. El pinche, horrorizado, corrió sin sentido, internándose en el bosque, hasta toparse con aquellos otros seres.

El rapaciño venía corriendo, muy asustado y va y choca con nosotros, justamente con nosotros y justamente cuando íbamos en solemne procesión. Y él da la vuelta y vuelve corriendo al lugar del que venía. Y nosotros, claro, le perseguimos, porque las normas son las normas y todos estamos obligados a cumplirlas. En este caso fue un placer, porque al perseguirle llegamos a aquella fiesta y nunca, se lo juro, nunca desde que estoy en la Compaña, me había divertido tanto. No, en la fiesta no se aplican las normas, porque allí no estábamos de servicio.


Mike cuenta que para llegar a la fiesta transitó por una carretera comarcal y luego tuvo que tomar pistas forestales que cruzaban bosques en los que las sombras parecían cobrar vida y la vida parecía correr a buscar refugio mientras quedara algo de luz. Y cuando las brumas espesaron hasta llevarle a un mundo totalmente irreal, se encontró allí, en esa fiesta de los pulpos. Él vio dos, uno que bailaba en el escenario y otro que emergía de un barril de vino.

Vicentiño se supo fantasma y vio que podía desplazarse por el aire con la misma ligereza con la que lo hacía en el agua. Así que llegó al escenario de la fiesta y comenzó a bailar como Travolta en el Jackrabbit Slim. Y ya puesto, interpretó una canción de The Pulp. Al saber dónde estaba recuperó la memoria: ¿Fiesta del pulpo? ¿Festa do polbo? En eso estaba pensando. Iba al encuentro de Maruxa, cuando Marcellus, macho dominante y celoso, le atacó. Mientras huía vio que su rival quedaba atrapado en una trampa de esas que ponen los humanos, así que, relajado, decidió comer algo antes de volver hacia Maruxa y se encontró tontamente atrapado en otra de esas jaulas.


Aquella noche en A Pobra do Espanto quedará en los anales de la Compaña. Por lo que nos divertimos y por esas incorporaciones. Un pulpo bailarín da mucho empaque a nuestro grupo. Y el rapaciño, aunque aún sigue algo depre, tiene madera para liderar este grupo.

El pinche intentaba ocultarse y limpiar cualquier rastro de lo ocurrido aquella noche hasta que vio al pulpo Marcellus y no lo dudó. Tomó un extintor y vació la espuma sobre él, hasta que el cefalópodo desapareció, rumbo a un mundo donde no hay vivos, ni muertos, sino seres desvanecidos por efecto de la espuma, pinches de cocina que no pueden escapar a un destino cruel. Un mundo que nadie conoce.


Un mundo que apenas vislumbró aquel inglés que llegó a estudiar la flora de la comarca y ahora hace cómics para tratar de explicarse lo que vivió esa noche entre brumas, bosques y pulpos.



La canción de The Pul que cantó Vicentiño, pensando en Maruxa, es esta:


lunes, 27 de octubre de 2014

Palabras 43 y 44 de 52: Agua y horizonte







Al deshacerse la nieve nace al agua.




Ésta, al principio, gota a gota, se mueve con cierta torpeza y mucha velocidad, entre rocas. Surca estrechos cauces, buscando su camino, un camino necesario, irrenunciable.



Seguirá el camino más fácil, aunque sea lento, tratando de evitar ser presa de esos seres vivos que la beben.


Y llegará allí donde el sabor a sal impregna todo.



Desde allí será más fácil llegar a su objetivo, a formar parte del horizonte.




Porque el agua se siente consumada cuando se confunde con el horizonte

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Fotos tomadas en Valverde de los Arroyos (Guadalajara), Rocigalgo (Los Navalucillos, Toledo)) Aranda de Duero, Mundaka (Bizcaia) y Cullera (Valencia),