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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 31 de julio de 2013

El poderoso influjo de la luna


Soy Hari Chandra Mahajan, experto en alteraciones conductuales de la Universidad de Calcuta. Estoy muy feliz de poder utilizar este medio que, según me cuenta Juan Carlos, llega cada semana a cientos de miles de lectores.
Llevo tiempo estudiando el poderoso influjo de la luna en la conducta humana. Mi equipo y yo entendemos que la plenitud lunar provoca la liberación de los más ocultos instintos en todos los humanos. Yo mismo, cada noche de luna llena me convierto en cantante melódico italiano.
Los casos de transfiguraciones son respuestas extremas a esa exacerbación de los instintos. Conocemos los casos de hombres que se convierten en lobos. Pero hay muchos otros casos.
Por ejemplo, el caso de Gregorio Samsa. ¿Por qué creen ustedes que aquel muchacho se transforma en ese repugnante insecto? Evidentemente nadie ha podido comprobarlo, pero estoy en condiciones de asegurar que la noche en que se produjo la Metamorfosis por excelencia fue de luna llena.
Y los sapos que se transforman en príncipes … el beso solo surte efecto si la luna es favorable.
Las transfiguraciones son anecdóticas, lo interesante son las alteraciones en las conductas humanas por efecto de los ciclos lunares.
Hace poco estudiamos el caso de la mujer pantera, una humilde tendera de Sao Paulo que en las noches de luna llena se comporta como una salvaje felina con un enorme apetito sexual. Quienes sucumben a sus encantos gozan desconociendo que, una vez terminado el acto, ella les atacará sorpresivamente destrozando su yugular.
O los casos que denominamos mujeres/hombres-clavel, que afectan a miles de personas que las noches de luna llena permanecen quietos, con el fin de lucir su belleza …
Huy, ¿qué ocurre? ¡Hoy hay luna llena!

Llega la orquesta ...¡Aspettare me, ragazzi! … ¡Io sono già qui!


Más relatos presididos por la luna en el lugar de encuentro de María José.

NOTA: El título recuerda una divertida película de Adolfo Marsillach.

jueves, 25 de julio de 2013

El bosque de Katyn

Esta semana Judith nos propone escribir sobre el bosque. Los relatos participantes se encuentran en este enlace al blog dark light.





Desde las posiciones más avanzadas surgió un grito de horror. El batallón de la Wehrmacht que cruzaba el bosque de Katyn detuvo la marcha. Comprobaro que, efectivamente, del suelo salían, los huesos de una mano. Y que el bosque estaba lleno de cuerpos mal enterrados.

Inés era poco más que una niña cuando escuchó que los nazis habían masacrado a los militares que, refugiados en Rusia, organizaban la contraofensiva para liberar Polonia.
Sabiendo que su padre estaba entre ellos, entendió porqué su madre parecía cada vez más ausente.
Ahí concluyó su infancia.
Comenzó a trabajar para sacar adelante a sus tres hermanos pequeños.
Su tiempo libre lo consagró a recopilar informaciones sobre su padre. Las anotaba en un cuaderno que llevaba siempre en su bolso, siempre junto a esa fotografía en la que aparece un oficial de artillería junto a una mujer que sostiene un bebe. Ante ellos hay una niña de ocho años que abraza las piernas de su padre y dos niños, de unos seis y tres años, en solemne posición de firmes.
En su búsqueda de la verdad tuvo ocasión de conocer a supervivientes de Katyn quienes, con medias palabras o palabras y media, pronunciadas con dolor y con un aliento de alcohol que no apagaba el recuerdo, le dieron datos para confirmar que la masacre la había cometido el ejército soviético.
El gobierno aseguraba que los asesinos de Katyn habían sido los nazis. Cualquier discrepancia se consideraba delito. Por ello la investigación de Inés se mantuvo en la clandestinidad hasta 1990, cuando los soviéticos reconocieron la realidad de los hechos, confirmando los apuntes de su cuaderno.
El gobierno polaco reconoció su dedicación a esta causa invitándola a los actos de conmemoración del septuagésimo aniversario de la masacre.
Cuando el avión sobrevolaba el bosque maldito, la vieja Inés sintió una atracción irrefrenable hacia un punto concreto. Y notó como se acercaba a él, más, más ..... 
Quienes buscaban los restos del desastre aéreo encontraron el cadáver de una viejecita con expresión de niña feliz, acurrucada como un bebé en brazos de su padre.

REFERENCIAS: Entre la masacre de Katyn y otras acciones emejantes el gobierno de la URSS acabó con la vida de 22.000 integrantes de la resistencia polaca.
En 2010, el avión en que viajaba la delegación oficial polaca que homenajearía a las víctimas sufrió un accidente. Ello me sugirió este cuento, que escribí entonces y ahora vuelvo a publicar, revisado y reducido.

miércoles, 17 de julio de 2013

El pozo de los deseos

La convocatoria de esta semana la realiza San en su blog Y nacimos casualmente. Bajo esa inspiración surge el siguiente relato:





Elvir está cerca de su mayoría de edad, pero para sentirse hombre entiende necesario realizar un acto de hombría: Vengar a su familia.
Las botellas se hacen añicos ante su puntería, mientras él imagina la cara del maldito estallando como lo hace el cristal ante el impacto de la bala de calibre 45. El maldito es ese hombre que violó a su madre, que participó en las matanzas de tantos pacíficos habitantes de su pueblo.
No resultó difícil localizarle, el odio no ha dejado de fluir, la memoria está viva, las heridas aún duelen y los agresores están muy cerca, en los pueblos de mayoría serbia.
Para cumplir pidió dos días de permiso en el taller mecánico en que es aprendiz.
Esto se lo prometió a su abuelo, a sus tíos y en general, a todos los enterrados hace diecinueve años. No dijo nada a su madre, aunque sabe que ella lo sabe.
Saliendo del pueblo, lanzó una moneda al pozo de los deseos. Su tia Magda decía que si caía del lado bueno el deseo se cumpliría. Él no creía en supersticiones. La lanzó con rabia, como si lanzara un escupitajo, con rabia y desprecio.
Y siguió su camino hasta llegar a ese otro pueblo y localizar la dirección del sujeto. Poco antes del amanecer la puerta de la casa se abrió, el depravado salía hacia su trabajo. Y apuntó su arma, apretó el gatillo, pero nada ocurrió. Había olvidado quitar el seguro.
Siguió al criminal hasta verle entrar a un taller mecánico. Maldijo coincidir en ocupación laboral con aquel violador.
Esperó nuevamente tenerle a tiro, y a punto de disparar le sonó el teléfono. Era su madre a la que tranquilizó “Si, mamá, estoy bien”.
Afortunadamente no le habían descubierto. Necesitaba relajarse. Se fue a caminar, esperaría hasta el atardecer y cuando aquel violador volviera a casa le descerrajaría el disparo que rompería sus facciones para que nunca se volvieran a unir.
Y así, al cerrarse el taller, esperó que el hombre llegara a un punto que había localizado, en el que ese cerdo sería blanco fácil y él tendría una fácil huida.
Le vio la cara. Se reconoció en ella como viendo su propio reflejo, con varios años más. Bajó inconscientemente el arma, pero inmediatamente la volvió a alzar y disparó cuatro veces con decisión irracional, para salir corriendo, convencido de su nuevo fracaso.
Elvir decidió volver a su casa, postergando su mayoría de edad. Al pasar delante del pozo de los deseos imaginó que su moneda habría caído por el lado equivocado.
Lo que no sabía es que la moneda no había caído, ni por un lado ni por otro. Había quedado retenida entre los hierbajos que crecen en las paredes del pozo.

Esos hierbajos que retienen el destino y mantienen el presente esclavizado al ayer.

miércoles, 10 de julio de 2013

¿Por amor al arte?



Aquella pincelada le trajo una sensación de frío. El que hacía aquella noche de hacía más de treinta años.
Tomaba cuerpo en el tapiz aquella escena que tantas veces había visto, antes y después, pero nunca de la misma forma que aquella noche del 6 al 7 de diciembre de 1979. La noche en que iba a hacerla suya.
Continuó pintando, sin perder la concentración ni el recuerdo.
La operación se realizaba en un pequeño pueblo español. Los guardias más cercanos estarían a un par de decenas de kilómetros. Los pocos vecinos dormirían en las pocas casas habitadas, ninguna cerca de la catedral.
Salvo que organizaran un tremendo estrépito, la operación sería exitosa.
Una sonrisa se abría paso en el rictus de su cara por el recuerdo de pasear entre las gruesas paredes de la catedral románica  decidiendo que obras haría suyas.
Era como ser un falso eunuco que se llevaba consigo a las mujeres del harén, que en buena lógica eran inaccesibles para él.
Los peones trabajaban y él dirigiendo las operaciones comprobaba que no había más luz en el pueblo que la de sus linternas, ningún ruido aparte de su trajín.
De repente da una pincelada no pensada, con rabia. El momento en que el camión estaba lleno y aún quedaban piezas por cargar.
¿Qué hacer?
Improvisó órdenes a sus peones, órdenes que salían de su boca entre bocanadas de vaho, para intentar hacer espacio, llevándose todo lo posible, aunque hubiera fuera a trozos, como aquella magnífica silla.
El tapiz está terminado. Aquella noche terminaron en el traqueteo del camión que abandonaba el pueblo llevándose casi toda su historia.
Cuando se denunciara el robo estarían circulando por el centro de Francia.
Cuando se iniciara algún operativo estarían descargando el material en Bélgica.

Ahora, prescritos sus delitos, vuelve al lugar del crimen para vestir los muros que desnudó con tapices pintados por él.
Cruza la calle, entre abucheos e insultos, para entregarlos al cura, a cambio de un abrazo de perdón.
Treinta años antes se lucró con la venta de aquellos objetos. Ahora lograría un sueño más inocente: ser artesano románico.


Y volverá a contemplar los muros de la catedral, vestidos como debían estar, si bien con obras suyas. La diferencia estribaba en que el muro tenía mil años y este tapiz apenas unos cuantos días. Pero, se decía, ¿Quién apreciará realmente la diferencia?




Otros relatos sobre lo que hay o imaginamos hay detrás de una pincelada,
 en este enlace al blog de Neogéminis.

Más información y reflexiones sobre el relato anterior, 
en la anterior entrada de este blog.

Reflexiones y documentación de ¿Por amor al arte?



Roda de Isábena es un pequeño pueblo del noreste de la provincia de Huesca, con 52 habitantes, que hasta el año 1149 fue sede episcopal. En 1979, la noche del 6 al 7 de diciembre, esa catedral fue saqueada por Erik el belga, un conocido ladrón de arte religioso.

Mi ficción situaba a Erik realizando una copia de uno de los tapices (el de la imagen, cuyo original acaba de ser localizado en Texas), para entregarlo al párroco junto con otras obras realizadas por él mismo para paliar el daño que causó con su robo.
Iba a ser una historia de arrepentimiento, perdón y reconciliación, en toda la extensión de la palabra.

Documentando la historia he encontrado a un Erik cuyas declaraciones llegan con halitosis, la producida por un cinismo insultante. Cabe dudar que fuera un exquisito ladrón enamorado del arte religioso. De serlo, como bien indica José Mor (abajo hay un enlace con su artículo), no habría destrozado piezas de inmenso valor, como la silla de San Ramón robada en Roda.
En ejercicio de su cinismo ha publicado su biografía, titulada Por amor al arte.

El carismático Mosen José María, celoso guardián del patrimonio histórico, que asume el protagonismo de la víctima del robo, quedando su papel algo sobreactuado.
En definitiva, en la historia real no veo arrepentimiento y la reconciliación parece no ser más que un gesto, en el mejor de los casos absurdo.
Redactar este relato ha sido una aventura de tres días que creo que ha hecho perder la ingenuidad a mi recuerdo de aquellos hechos.

Para mayor información sobre Roda de Isábena y estos hechos, a continuación dejo una serie de enlaces:


Más información:

Sobre los sucesosVuelta a Roda de Isábena de Erik el belga
El recuerdo en Roda, el de José Mor de Fuentes
Noticia del hallazgo de uno de los tapices robados y de su devolución.
Sobre Erik el belga
En la Wiki en castellano y en catalán
En la Enciclopedia Aragonesa
Por amor al arte, autobiografía de Erik
Entrevistas en La Voz de Galiciaen el Diario de Teruel y en La Razón
Sobre el párroco
Leminyana en la Enciclopedia Aragonesa
Fallecimiento de José María de Leminyana.
Artículo sobre Leminyana
Otro artículo sobre Leminyana.
Referencia a Leminyana en Las rosas de piedra, de Julio Llamazares.
Carta al director de El País
Sobre Roda de Isábena y su patrimonio artístico
Roda de Isábena
Catedral de Roda de Isábena en páginas de turismo de la comarca y en la wiki

martes, 2 de julio de 2013

Declaración de independencia

Esta semana, desde el blog amigo Mi blog de fotos, Leonor propone escribir nuestra propia declaración de independencia.





La foto corresponde a la antepenúltima independencia proclamada en el mundo, la de Timor Oriental. Es de su segunda independencia, en 1975 se independizaron de Portugal y a los nueve días Indonesia ocupó su territorio. En 2002, con el tutelaje de la O.N.U., se independizó de Indonesia.


Mi declaración de independencia

La única independencia en la que creo es la personal, la que permita vivir a cada cual su vida sin más condicionantes que el respeto a los demás. Por eso:


Quiero independizarme de los patriotas.

Quiero mantener impoluto el espacio de mi pequeño país personal y formar parte de colectivos que no sean excluyentes.

Quiero la intimidad y quiero la confluencia.

Quiero ser yo mismo y quiero ser uno más.

Quiero que cada uno tengamos nuestro valor y quiero que todos contribuyamos con nuestras aportaciones a algo grande.




Y como dice Aute en la siguiente canción:
“Vámonos, …, sin más fe, sin más patria, que el mapa que dibuja el fuego”