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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

sábado, 25 de mayo de 2013

Un premio con una sonrisa


Cristina, autora del blog Con una sonrisa, me ha dado un premio que acepto encantado ya que, como siempre digo, no es importante recibir un premio, lo importante es recibir el reconocimiento y el cariño de quien lo otorga.

El premio obliga a decir siete cosas que me gustan y ahí van:

1.- Despertar (tarde, si es posible) y encontrarme un horizonte abierto.
2.- Ir de cañas con un grupo de buenos amigos, eran memorables aquellas en que terminabamos poniendo todos la calderilla encima de la barra para ver si nos daba para la ultima.
3.- Un buen paseo acompañado por alguien interesante con quien mantener una buena conversación.
4.- Un viaje como el que emprenderé mañana, que ofrece paisajes conocidos y otros no y el encuentro con personas queridas.
5.- Musica, si puedo elegirla, mejor, pero estoy abierto a todo (o a casi todo).
6.- Una buena cena, con buena compañía.
7.- Todo lo que me haga reir, y casi mejor, sonreir.

No repartiré el premio, pero me gustaría leer las cosas que les gustan a cuaquiera de mis blogueros favoritos.

Y para cerrar, como no me diò tiempo a hacer una despedida del jueves de la fiebre del oro, (ha sido terminar uno y comenzar el siguiente), a modo de resumen recuerdo esta preciosa escultura que se refugió en el fondo del mar, dibujada por Gaby* para ilustrar su relato.


Y la que dejo Miralunas ilustrando su relato

Y a aquella en que Tracy nos mostró como quedaron sus ambiciosos personajes (especialmente él).

martes, 21 de mayo de 2013

¡Estamos hartos!


Esta semana diferentes hartazgos se manifiestan en
 la plaza de La Bitácora, bajo la coordinación de Mar.







Estamos hartos, escuchad bien, HARTOS.

Hartos de vivir en la precariedad y sostener vuestros privilegios.

Hartos de que nos manipuléis. De que nos coloquéis y recoloquéis a vuestro capricho.

Hartos de que nos hagáis trabajar mientras os dedicáis a la palabrería necia y a la holganza.

Hartos de estar expuestos a las inclemencias del tiempo mientras vosotros estáis a buen resguardo.

Hartos de que nos dividáis.

Hartos de que, cuando no hay suficiente, nos quitéis a nosotros.

Hartos de que dirijáis nuestras vidas desde vuestro desprecio.

Hartos de ser meados por vuestros esbirros.












Por eso llamamos a la 


Estamos dispuestos a todo:



Sin compasión por nada ni por nadie



Reivindicamos:
- Libertad para todos los enanos de jardín

- La concesión del Óscar al enano del padre de Amelie
- La excarcelación de nuestros activistas


En marcha, comencemos la acción





viernes, 17 de mayo de 2013

Aún en viernes, la fiebre del oro



- Fiebre del oro – fue lo único que adujo.
      No se dejó tocar por los agentes. Camino hacia su destino con la cabeza alta, sin deslumbrarse por los fogonazos de los flashes, entre un pasillo de curiosos, periodistas y antiguos colegas a quienes no miraba. Bajaba las escaleras rumbo al vehículo que le esperaba, sordo a abucheos e insultos. Su insensibilidad era tal que ni se inmutó al recibir el impacto de una lata de refresco en la mejilla.
          Con soberbia indico al conductor donde ir y exigió llegar pronto, aunque sin correr.
       Piernas cruzadas, ora miraba por la ventanilla, ora al frente como si hubiera algo que mirar. Movía impaciente la puntera del zapato que apoyaba en el suelo.
Aunque parecía ajeno a los cuchicheos de los agentes, intervino autoritariamente en su conversación:
- No es cierto que mi sueldo fuera de veinte mi euros mensuales – Afirmo – Nunca aceptaré un trabajo tan mal pagado.
        Tras lo cual volvió a aislarse hasta que el vehículo llegó al destino. Pretendió dar diez euros de propina al conductor y cinco a cada agente, los tres los rechazaron.
         Los billetes cayeron al vacío. La brisa jugó con ellos hasta que se perdieron de vista, rumbo a un vecino campo de girasoles en el que no germinarían.
         Entre un nuevo pasillo de periodistas y curiosos caminó con paso decidido hasta     acceder al recinto y formalizar los trámites.
          En la fotografía se veía al financiero ingresando en prisión con igual gesto al que tenía cuando llegaba para presidir un consejo de administración. Sería portada en los diarios del jueves. Bajo la foto se relacionarían los negocios que le llevaron allí.
- Fraude fiscal.
- Tramas con coste astronómico para la entidad que presidía en las que indefectiblemente el dinero se desviaba hacia empresas con las que él tenía relación.
- Generosas y fraudulentas primas por resultados y para su jubilación.
- Una fortuna en metálico constatada cercana a los doscientos millones de euros en paraísos fiscales.
- Un sueldo de veinte mil euros mensuales, más unos incentivos que muchos meses llegaban a superar el importe del sueldo.

           Los dos agentes, terminado el servicio, comentaban delante de unas cervezas:
- Sufría la fiebre del oro, según dijo.
- Si, y esa fiebre le mató en vida.
- El dinero no da la felicidad, compañero …
- No, a tenor de lo visto, más bien la arrebata.


Más visiones sobre este tema, en la siguiente entrada de este blog.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Y aquí llegan con el oro

Parece que el camino ha sido duro, la búsqueda complicada, los inconvenientes muchos, el sacrificio intenso y a veces se sintió que resulatría infructuoso ... pero el proceso creativo ha fructificado y llegan nuestros aventureros con sus hallazgos, oro en forma de relatos.

                        Gus

Leonor                    

                   Cass
 
Charo                     

             Lucía

Lao     

             Carmen

Natàlia        



San     









 Valaf 
(tremenda "pepita" la que ha encontrado)



 Cecy


Ibso   

    Miralunas

Gaby* 


Eduardo        

      Lupe

Pepe    
 
        Yo               

*L*   


   Judith 

 La abuelica Rosa     

   


domingo, 12 de mayo de 2013

Convocatoria de jueves: la fiebre del oro

Hace algo más de un siglo muchas personas dejaron su modo de vida habitual para buscar un golpe de suerte que les hiciera ricos.
Ello les obligó a soportar duras condiciones y mucho trabajo en pos de una quinera.
Estaban poseídos por:

LA FIEBRE DEL ORO 


La fiebre del oro no nació entonces ni ha muerto.
El virus continúa activo, pero ha mutado. Sus víctimas ya no son como este encantador Ben Rumson, que interpretó Lee Marvin en La leyenda de la ciudad sin nombre, al que podemos recordar con esta histórica canción.


Canción con frases como esa que dice "La nieve puede quemarte los ojos, pero solo la gente te hace llorar".

Respecto a esos aventureros del siglo XIX, copio una interesante frase de la wiki: "Curiosamente, pocos mineros se hicieron ricos, mientras que los proveedores de los mismos y otros comerciantes encontraron la fortuna gracias a estos procesos."  Es decir, ocurrió lo de siempre.

 
Bueno compañeros, nada más, ahi queda el tema, para que cada cual lo acometa desde la perspectiva que mejor le parezca.
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Espero vuestros relatos, bajo las normas de Tésalo.

Y por supuesto, quien no envíe su URL no pasará la criba.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Un jueves con motivos para estar contento

Historia 1, a lo bruto y en el orden propuesto.

Ante el mar, ojos chispeantes, tintinar de las copas por cuyo achampañado contenido subían las burbujas.
La magia del momento se rompió para buscar el signíficado de lábil.
Vos tampoco lo sabías, no te rías.
Miraste al surfista cachas surcar el oleaje. Yo, tirillas, me puse zalamero ofreciéndote el fruto elipsodial del ajonjolí.
- Malote – Me llamaste.
Y tu mirada desató en mi la fuerza de un torrente que me impulsó a darte un beso.

Historia 2, con planteamiento nudo y desenlace (más o menos).


"En busca del ajonjolí chispeante."


Zalamera vos, no me permitiste estallar las burbujas que asomaban a tus labios con mi beso.
- Tienes que ganártelo, no caeré en brazos de un tirillas.
Me zambullí en el torrente de coches que desembocaba en el centro comercial con el tintinar de mil campanillas sonando en mi mente tras cumplir la misión que me encomendaste, pero ni rastro del ajonjolí.
No iba a permitir que mi pasión fuera lábil, así que fui malote y, surcando el hipermercado en contra del oleaje humano tomé un bote de semilla de sésamo del dispensador de especias.
De vuelta temiendo notaras el engaño, eliminé la etiqueta del botecito.
Te lo entregué temeroso, y al ver tu rostro chispeante pregunté.
- ¿Merezco ese beso?
Beso y más. Fue placentero aprender que el ajonjolí es la semilla del sésamo.


                                                          Más expresiones de lo contentos que estamos en lo de San.

lunes, 6 de mayo de 2013

Dos premios y un chasco

DOS PREMIOS

No soy muy de premios, pero siempre hace ilusión recibirlos, no tanto por el premio como por el cariño que se recibe de quien lo entrega.
El sábado recibí dos, de Charo y de Sindel, que son tantos como había recibido en mis seis años de vida bloguera.
Con mucho cariño tanto a Charo como a Sindel, paso a responder las preguntas que una y otra hacen a sus premiados:


 


PREGUNTAS DE CHARO

-¿Quién es tu escritor favorito?

Hay muchos. Cada vez que me planteo esa cuestión respondo un nombre diferente. Esta vez digo Augusto Monterroso.

-¿Qué te preocupa?
Más que preocuparme, me aterra el rumbo que está tomando el mundo y particularmente no veo fácil que mis hijas puedan construirse una vida con estabilidad económica, seguridad y, hasta si me apuras, libertad.

-¿Un recuerdo especial del pasado?
Tengo delante una foto de mi viaje de novios, en México. Unos días estupendos con recuerdos muy especiales.

-¿Algún vicio inconfesable que puedas contar?
Cedo el turno de respuesta a Carmen, la enfermera que controla mi tensión arterial, que dirá el tabaco, el amor por la buena mesa y por los buenos caldos, poco deporte …

-¿Cuál es tu estación del año preferida?
Cada una tiene su encanto, me encanta el comienzo de la primavera, el pleno otoño, la brisa fresca en las noches de verano y los días de más crudo invierno cuando uno está bien resguardo del frío.

-¿Cuál crees que es tu mayor virtud?
Escuchar. Se aprende mucho escuchando a los demás.

-Formula y contesta la pregunta que quieras:
¿Un deseo?
Viajar.

PREGUNTAS DE SINDEL

- ¿Cuál es el día de la semana que más te gusta?
Antes era el viernes. Ahora no soy tan joven y me gustan los lunes en el taller de cuentos, los jueves literarios y los fines de semana en que salgo de mi ciudad.

- ¿ A qué signo del zodiaco perteneces?
Tauro. Hasta la médula.

- ¿Qué es lo que más admiras de una persona?
La imaginación.

- ¿ Qué cosas te provocan intolerancia?
La injusticia.

- ¿Dónde te gustaría vivir?
Cerca del mar en una zona de clima mediterráneo.

- Si pudieras cambiar algo de tu vida, ¿Qué sería?
Muchas, pero al final pienso que si cambiara algo, tal vez no tuviera lo que tengo, así que mejor lo dejo como está.

Hay otras fases del premio, básicamente darlo a otros cuatro blogs y formular una serie de preguntas. Voy a dejarlo, ya cada semana intento agradecer lo que disfruto leyendo blogs con algún comentario. Y aprovecho para pedir disculpas por no llegar a leer todo lo que publican esos blogs que me gustan.

Y UN CHASCO

Hace unos días quise proponer un juego en los jueves, una yincana (o gymkhana) de escritura, es decir, dar libertad para que cada cual realizara su relato con la única condición de pasar necesariamente por esas doce palabras.
Gus me asignó una fecha y algo iba preparando. Esta iba a ser la imagen:
(Tomada de una realizada en Bembibre)

Y el sábado por la noche hice el sorteo, con mano inocente para escoger las doce palabras:

(imágen del sorteo)

Y el domingo, leo la convocatoria de San y ¡rayos! propone una yincana.
Tremenda y graciosa coincidencia. Tal vez nos leemos demasiado y hasta se nos ocurren las mismas ideas.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Un relato sobre el dolor emocional


Mi querida amiga Lucía nos pide relatos sobre dolor emocional. Aquí están enlazados todos los relatos de quienes nos sumamos a su llamada.



Cuando despertó, el dolor todavía estaba allí.
Eso sí, más agudo y menos angustiante que antes. Ya le habían advertido que con la intervención la herida se habría vuelto a abrir.
Sus pensamientos deambulaban, lastrados por la anestesia, por esos derroteros cuando llegó a visitarle la cirujana.
- Todo ha salido perfecto. Te mimaremos unos días y te irás a casa como si nada hubiera pasado.
La enfermera le proporcionó un calmante que le llevó a un agradable estado de semiinconsciencia.
Cuando dos días más tarde le retiraban cuidadosamente las vendas que cubrían su cara pudo, notó una cicatriz cruzando su mejilla izquierda. Fue a buscar a la cirujana para pedirle explicaciones por ese testimonio indeleble del pasado dolor.
Ella le preguntó:
- Pero ¿sientes el dolor?
Él confirmo que no.
- No podemos extirparte el dolor sin que te quede una cicatriz. Puedes hacerte la estética, pero si te fijas, esa cicatriz te da personalidad, testimoniará que eres capaz de sufrir, que eres humano.
Y fue entonces cuando él se percató de las tres cicatrices que embellecían el rostro de la cirujana.