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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Elisa protagoniza un relato



Esta semana Dorotea nos propone un juego. Alguien que desconocemos quien es, en mi caso Elisa, ha sugerido unas palabras que conforman una historia que tampoco conocemos para, con ellas, componer un relato. 
En mi relato las palabras sugeridas aparecen resaltadas en rojo.
Los del resto de compañeros se pueden encontrar en el enlace del blog lazos y raíces.


PARA ELISA

El ratón Galíndez acababa de lograr un contrato indefinido tras superar el periodo de prueba en Utilidades del Calcio S.L., empresa solvente, pues había obtenido la concesión para la recogida de dientes de leche en el proceso de externalización de servicios realizado por El Ratoncito Pérez.

Aquella noche, terminado su trabajo, notó un olor a bebé. Como le resultaban enternecedores los recién nacidos, aunque fueran, a su juicio, tan monstruosos como los humanos, fue a verle y darle un regalo que le sobraba.

Mientras colocaba bajo la almohada de la cuna un osito de goma, de esos que cuando oprimes suena ñuiiiiqui, se sintió rodeado por algo blando y caliente que le asió y le condujo hacia una cavidad que se abría. Dentro de esa cavidad se sintió impregnado por una sustancia caldosa a la vez que una extraña fuerza le succionaba intermitentemente.

Fue entonces cuando escuchó un grito agudo, penetrante, y aterrador. Al instante, sintiéndose libre, corrió, sin tiempo para limpiarse las babas del bebé, esquivando a una gata que se lanzaba hacia él.

-          Miss Sifú, acaba con eso – Chilló la voz que antes había gritado

Y el ratón Galíndez, en un alarde de astucia, agilidad y, sobre todo, de suerte, saltó hasta alcanzar al cordón de la cortina que utilizó, como Tarzán utilizaba las lianas, para llegar al alféizar de la ventana, desde la que saltó al vacío.

Su paracaídas se abrió en el momento adecuado para aterrizar suavemente en La Plaza del Diamante, que como siempre era escenario de conversaciones tranquilas y apacibles. Allí sus pulsaciones volvieran a cifras normales y emprendió el camino a su casa, con una sonrisa de orgullo por su astucia, por su agilidad ...


Y, sobre todo, por su suerte.

 Imagen de La Plaza del Diamante


Para Elisa, con mis disculpas.
Y con referencias que se unen a la celebración del reciente cumpleaños del blog amigo La Plaza del Diamante y la entrada 100 del blog, también amigo, Con una sonrisa.

27 comentarios:

Mar dijo...

Pobre Galíndez, casi le rebanan los bigotes por querer ser generoso...

Bss.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Interesante. Hay quienes no conocen esa historia del ratón que cambia dientes de leche por monedas. En este caso por un osito.
Por suerte, el empleado o conseccionario era experimentado. Y seguirá con su trabajo.

Valaf dijo...

Tierna, arriesgada e intrépida aventura a cargo de uno de los empleados de Pérez S.A, empresa con tanta solera que hasta mi madre contaba los regalos que le aparecían bajo la almohada.

Las palabras como un diente, o sea, guante. Y por cierto, me gusta mucho el derroche de imaginación en tus relatos. La ficción pura es muy complicada, y tú lo bordas.

Un abrazo

Natàlia Tàrraco dijo...

Fantástico Juan Carlos, eso de emparejar ratón con dientes de leche !aplauso! y besito al ratoncito Pérez. Uf, babas de bebé, quita, quita. Lo tuyo con el mixo gatoníl es de consulta, jejeje.
Me enamora tu facilidad para inventar cuentos que fluyen y nadan como peces en el agua mágica de lo creativo.
Besitoooooooooooooo.

Dorotea dijo...

¿No le dieron de cenar al bebé? Y valiente, el pequeño, sin diente querer comerse todo un ratón. Una fantástica historia fantástica que me ha gustado un montón.
Un abrazo.

LAO Paunero dijo...

Muy bien amigo Juan Carlos, me ha gustado mucho tu historia bien elaborada con gran simpleza y naturalidad del ratón Galíndez. A todo ésto, si me llegás a ver en la Plaza, es porque estoy festejando el número CIEN junto a ti.

G a b y* dijo...

Muy buena historia la que has logrado hilvanar con las palabras que te han tocado. Recuerdo las veces que dejé mis dientes de leche bajo la almohada por unas monedas -igual costumbre le transmití a mi hija cuando pequeña, la que todo el tiempo estaba deseando que se le cayera algún diente para ser premiada. Y bueno, has expuesto en tu relato, la dura vida de un personaje popular, pues los pobres ratones son laburantes sufridos al parecer!
Besos:
Gaby*

Carmen Andújar dijo...

Listo como el solo ese ratoncito, que consiguió escapar con el Bebé.
Buena historia
Un abrazo

Loquita Diplomada dijo...

Pobre Galindez, su intención era buena, menos mal que contaba con agilidad y destreza para escapar tanto del bebé como de la gata. Cuando era chica esperaba con ansias al ratoncito de los dientes, por lo que tu relato me trajo lindos recuerdos.
Por otro lado, quería agradecerte por compartir conmigo la historia que te llevó a elegir el alias y las palabras que me tocaron.
Un beso, Jime

Alicia Gonzàlez dijo...

Me encanta el relato que has formado con mis palabras, sí soy la culpable jajaja. Un aplauso por tu genial Galindez. Un besote

Charo dijo...

Bueno Juan Carlos, ja ja me ha encantado tu relato que tiene de todo, ingenio,angustia,aventura,ternura, humor...Creo que te has superado a ti mismo! Y encima con esos guiños a dos blogs amigos...
Enhorabuena
Un beso

Juji dijo...

Una fábula, que divierte y te ofrece la curiosidad de seguir leyendo, por su ingenio y originalidad. "...Sustancia caldosa..." un párrafo ideal. Un cuento "de los de ahora" :) porque los cuentos han cambiado, mi querido JC.
Me sumo a la celebración en La Plaza del Diamante, porque es cierto todo lo que dices de ella.
Un besazo enorme :)

Juan Carlos dijo...

Gracias MAR, es cierto, la generosidad puede ser un riesgo, jaja.
Gracias DEMIURGO, quien recoge los dientes de leche de los niños, en España, es el ratoncito Pérez, hoy, según mi relato, convertido en empresario.
VALAF, agradecido o, por decirlo en portugués, oblrigado; por tus palabras siempre alentadoras.

Juan Carlos dijo...

Gracias NATALIA, tienes razón, lo mío con la gata es de hacérmelo ver, jaja.
Ya ves, DOROTEA, esa voracidad de los niños por chuparlo todo da esos resultados. Gracias por el comentario y la convocatoria, ha sido muy divertida.
LAO, nos encontramos en la Plaza y brindamos a la salud del blog amigo.

Juan Carlos dijo...

GABY*, gracias por tu comentario, se ve que si trasmitiste a tu hija lo de los dientes. Y si, pobres animalitos, son laburantes, han de ganarse la vida.
CARMEN, la vida está difícil, incluso para ratones jóvenes, jaja.
LOQUITA, ya me han contado que esperabas los regalos del ratoncito Pérez, jaja. Gracias a ti por la historia creada con mis palabras. Y genial el dibujo.

Juan Carlos dijo...

ALICIA, así que eras tu ... La historia me la diste hecha, solo tuve que cambiar el punto de vista. Gracias.
CHARO, muchas gracias por tus palabras, las releeré cuando me sienta incapaz de escribir para animarme.
JUJI, que bueno que viniste. Ver tu comentario ya me gusta y además me gusta lo que dices.

Auxi González dijo...

Que sepas, Juan Carlos, que me he reído, me he enternecido, me he enfurecido a causa de los procesos de externalización, he aplaudido las dedicatorias y, depués de todo eso, me he relamido como la gata Miss Sifú con tu sabrosísimo y original relato. Ole tú.

rosa_desastre dijo...

Yo adoro al raton perez, aun hoy cuando tengo que pagar las facturas del dentista.
Magica historia la tuya, sabes enredarnos en el dificil arte de la fantasía.
Un abrazo

Alfredo dijo...

Pues ese ratoncito viajero, se libró por bien poco. Eso sí... a quien buena Plaza se arrima, buena sombra le cobija, jajaja.
Tan simple y tan bonito, como si tal cosa... Ese niño que llevamos dentro a veces nos da alguna que otra alegría.
Abrazos amigo.

Alfredo dijo...

Punto y aparte:
Gracias por la referencia, te debo una horchata con fartons donde ya sabes... Besos en casa.

Fabián Madrid dijo...

Muy bueno Juan Carlos, muy original.
Un abrazo.

San dijo...

Uff!, Juan Carlos casi nos quedamos sin ratoncito Perez, menos mal que lo salvo ese salto hacia la mejor plaza, y ahora son una sonrisa celebra la escapada.
Un cuento muy tierno y un detallazo el tuyo hacia los amigos.
Un abrazo emocionado.

casss dijo...

Te saliò redondo. Sos un "cra" y hasta con homenaje a los amigos y todo.
Sos campeonaso y no sòlo en las letras (buena paga recibiràs con la horchata....)

Besos y abrazo

Juan Carlos dijo...

Gracias AUXI, me encanta ese comentario de buena lectora que me regalas. ROSA, lo de magia, viniendo de ti, es importante. Muchas gracias. ALFREDO, ya te aviso para que reserves mesa y disfrutemos otra horchata en buena compañía. Gracias FABIÁN. Hola SAN, deberíamos encontrar la imagen del ratoncito en paracaídas sobre la Plaza, ¿verdad? CASSS, JAJA, si, ya es hora que la escritura me de una recompensa en "valores líquidos", jaja.

Toni dijo...

Un contrato indefinido! Espero que las condiciones fueran como mínimo decentes, no como las que intentan colarles a los trabajadores de la limpieza de Madrid. Un relato muy imaginativo.

Un abrazo!

Gaston D. Avale dijo...

Una aventura más de Tom y Jerry jejeje muy divertido! un beso!

Esilleviana dijo...

Escribes muy bien. Siempre guardas algo de misterio, de proximidad y de fantasía en tus relatos. Enhorabuena :))

un abrazo