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¡Felices Navidades!

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jueves, 31 de octubre de 2013

Halloblogween 2013




Este relato participa en la quinta edición del Halloblogween, un encuentro de relatos para esta noche organizado por Teresa Cameselle. A trabvés del enlace anterior se puede acceder a la central en que se recopilan los enlaces con los diferentes relatos participantes.


Aquel sábado fui con unos amigos a visitar el casco antiguo de Toledo. Había un gran ambiente, aquel espacio congelado en el pasado estaba lleno de personas del presente, unos descubriendo lo que conformó la convivencia de las tres grandes culturas, otros, como nosotros, revisitándola, descubriendo nuevos detalles.
El caótico trazado de esas maravillosas callejas puede ser un laberinto si uno se despista y se pierde del grupo. Viendo a una pareja de simpáticos japoneses ante el escaparate de una de esas tiendas que venden espadas, damasquinados y demás artesanías, me ofrecí a fotografiarles y entonces me ocurrió, me perdí. Por más que caminé, no conseguí reencontrarme con mi grupo. Igual que yo perdí el norte, mi teléfono perdió la cobertura y en medio de mi incipiente desesperación me llamó irresistiblemente la atención un guía que blandía un estandarte verde con el estampado de un águila bicéfala de color negro. No pude evitar seguirle y desde entonces continúo siguiéndole. No soy el único, tras el pendón verde caminamos más de veinte personas, entre ellos la pareja de japoneses a los que hice la foto.  
Mi vida desde entonces, víctima de un extraño embrujo, consiste en seguir una comitiva que deambula sin voluntad propia, sin rumbo, sin fin, sin remedio y sin sentido, y creo que esto será así hasta que se apague el farol del mundo.
Pero no dramaticemos, entre los compañeros de ruta hay un magnífico ambiente, nos hemos hecho buenos amigos … nada une más que compartir una maldición.

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Decenas de miles de turistas vagan continuamente por las calles de Toledo. Este es el caso que acabamos de leer, obtenido con nuestro psico-espectrógrafo el pasado fin de semana. Estas comitivas son visibles a medida que las calles están transitadas e invisibles conforme se vacían. Ello acentúa el peculiar misterio del lugar.
Este caso es semejante a la leyenda de la Santa Compaña aunque el contagio se produce de forma diferente. En aquellas tierras, más fértiles y sugerentes, basta con un mero contacto visual. En esta tierra dura y seca, exige un contacto físico, que en el caso que nos ocupa se debió producir en las entregas de la cámara fotográfica con los turistas japoneses.
Junto a este caso de los turistas fantasmas, estamos investigando otro mucho más terrorífico: el que afecta a cientos de personas que atrapados en una comitiva que recorre el Ikea de Alcorcón.

Turistas por las calles de Toledo ¿Alguno será fantasma?


NOTAS:
-          La expresión hasta que se apague el farol del mundo está tomada de El viaje de Baldassare, de Amin Maalouf

-          El psico-espectrógrafo es un ingenio que transcribe los pensamientos de los fantasmas.

12 comentarios:

San dijo...

Bueno esa sensación de estar perdido, pero no se está mal, esta pero que muy conseguida. Me ha encantado tu historia, por lo "real" que se siente.
Un abrazo
(bueno lo del Ikea de Alcorcón es todo un puntazo)

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Busquen a un detective de lo oculto.

LAO Paunero dijo...

Transmites todas tus sensaciones en tu relato de estar perdido Juan Carlos. Me encanta tu simpleza....

Natàlia Tàrraco dijo...

Ayyy amigo, qué me cuentas, ¿cuándo habré estado yo en Toledo? Hace poco, seguro, lo presiento, vi al del estandarte de lejos, camino de las Sinagogas ¿o fué de la Catedral? Uno o una se pierde en Toledo, es algo natural o sobrenatural. Que tengas buen viaje en buena compaña, no me perdí en Ikea pero cuando vaya puede que me pierda en una reproducción de casa o en la sección de lámparas, todo es posible.
A cuento viene tu cuento porque por ahí fuera, lo sé, está la Santa Compaña entre robles, helechos y eucaliptus, la presiento, ululan sus voces con el viento, aiiinnns.
Me ha gustado tu cuento, algo presentía de su ensueño ¿por qué será?
Besitoooooo muy grande.

censurasigloXXI dijo...

Muy interesante la idea y, sobre todo, bien llevada. Corta e intensa, como un buen café.

Un abrazo y feliz finde largo.

Teresa Oteo dijo...

jajajajajajajaaaa
no puedo dejar de reírme!!!
Ya con lo de que te habías perdido, me sacaste la sonrisa recordando un viejo encuentro jajajajaja
pero con lo del Ikea me has matado, en esa comitiva ando yo perdida jajajaja
Buenísimo!!!!
Muchos besos amigo güevero!!

Pepe dijo...

Me da en la nariz que esta historia, como tantas otras, está basada en hechos reales, al menos en lo que al paseo se refiere. Es fácil perderse en una ciudad tan laberíntica como Toledo. De ahí a no encontrarse nunca, sólo hay un paso mal dado. Le has dado un tinte de cotinianeidad a lo irreal y mágico. Me encanta.
Un abrazo.

Valaf dijo...

jajajaja, bien, me agrada (y no sabes cómo), el giro humorístico que le has dado a la fecha de los finados). Y es que comparar a la Santa Compaña con el grupito de nipones, cámara en mano, no tiene desperdicio. Y lo de estar condenado a seguirlos...pues ríete tú de las almas en pena.

Un abrazo

Lucia M.Escribano dijo...

Pues te cuento querido Juan Carlos, que yo me perdí voluntariamente hace años por las calles de Toledo un par de horas, y lo recuerdo como una de las vivencias más impactantes, esas callejuelas, los aromas, las tiendas...Me llevaron a otras épocas en las que disfrute.
Aunque deambule sin japoneses, o quizá dentro de mi entusiasmo no los vi.
Besos sin espadas de por medio, querido amigo.

G a b y* dijo...

Tal vez... eso se aproxime a perderse en la Ciudad Vieja, no sé, trato de trasladar tu historia a sitios que conozco, pero para serte sincera, me encantaría perderme en Toledo, aunque me tope con turistas fantasmas o deba seguir aves bicéfalas... no hay mayor embrujo que una ciudad con historia.
Un diferente relato el tuyo, que me ha gustado, por supuesto!
Besos:
Gaby*

Charo dijo...

Toledo es una ciudad perfecta para perderse y encontrarse con almas en pena...pero parece que al protagonista no le importa demasiado, incluso se siente feliz así que...sarna con gusto...Lo de perderse en el Ikea de Alcorcón...yo me perdí un día en Alcorcón buscando el Ikea ja ja y al final no lo encontré y eso que ya había ido muchas veces...algo extraño pasó, seguro.
Muy bueno el toque de humor.Besos

Esilleviana dijo...

Me ha gustado mucho porque la situación que podría ser totalmente real y existente, guarda cierto misterio que hace más atractivo el relato. Pero sí es cierto que todos nos movemos por unos motivos u otros, de los que no somos conscientes y cuesta evitar este influjo... los fines de semana los centros comerciales están llenos jaja

un abrazo