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¡Felices Navidades!

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miércoles, 16 de octubre de 2013

Celos

Esta semana, bajo la batuta de Pepe, escribimos sobre los celos. Los demás relatos participantes se encuentran en este enlace del blog desgranando momentos.





Al final del cuento triunfó el amor: me quedé con la princesa Alejandra. Ello, claro, tras una lucha encarnizada en la que estuve a punto de perder la vida, y en la que finalmente vencí al poderoso caballero negro y a la bruja.
Es decir, a partir de entonces ya todo sería comer perdices …

¡Y un huevo!

Alejandra tiene un cuerpo moldeado a la perfección y una cara, unos ojos, una sonrisa que hechizan.
¿Sabéis lo que es ir por el mundo junto a una mujer así?
Es que los camareros la atienden enseguida y, mientras la contemplan embobados, se les cae la bandeja sobre mí.
Que le abran amablemente todas las puertas y, mientras siguen sus pasos, la cierren en mis narices
Es constatar el deseo irracional que ella levanta a su paso, y yo, aunque sé que ella me ama, ¿qué puedo hacer? Antes me peleaba, pero comprendí que era inútil.
Claro que les entiendo, es tan bella, o por decirlo sin rodeos, está tan buena, que es imposible que no mirarla, no soñar con ella.
Intenté pedirle que no vistiera ropa ceñida, que dejara su encanto solo para mí, pero no pude al ver como en sus facciones se marcaba una mueca de pena, como brotaba una lágrima de esos ojos y resbalaba al lado de esa naricilla respingona.
Y lo peor es que cuando al fin estamos solos, toda esa rabia que he sentido en el día por ella me pasa factura y no estoy de humor para nada.
¿Qué puedo hacer?


El príncipe antes azul, hoy rojo de celos.

24 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

El principe azul es un inepto. Usando un arcasmo informal y muy local, diría que es un chitrulo.
Debería disfrutar de lo afortunado que es, a disfrutar de la bella Alejandra, que se queda a solas con él.

San dijo...

Jejeje, ese principe azul, tiene que buscar un manual de como tratar a una princesa así, sin morir en el intento.
Otra muy buena visión de esto llamado Celos.
Un abrazo.

Tracy dijo...

Si solo queda en eso de ponerse rojo...

Pepe dijo...

Debería sentirse feliz por tener una mujer tan atractiva y sin embargo, ese mismo atractivo hace que se sienta desgraciado. Miedo, inseguridad, baja autoestima, todo ello consecuencia de los celos.
Un abrazo.

LAO Paunero dijo...

Finalmente el príncipe azul sale perdiendo!! Un original y buen relato Juan Carlos.....

censurasigloXXI dijo...

Pues ponte a su lado cuando le abran la puerta y pasas tú también. Que pida ella tu menú y así comerás antes; chico, cómo te complicas.
Los pitufos rojos son os malos...

Un abrazo.

rosa_desastre dijo...

jajajajaja, ese principe azul descolorido de celos. Mucha mujer es esa para un solo cuento.
Un besazo

Valaf dijo...

jajajajaja, excelente Juan Carlos.

Y bueno, ese príncipe tiene que aprender a sentir más autoestima, aunque a nadie le gusta que radiografíen a la descarada y en sus propias narices a la pareja de uno, vamos, es que es de cajón.

Un abrazo

Carmen Andújar dijo...

La belleza es lo que tiene, levanta pasiones allí donde va, es imposible luchar contra eso.
Un abrazo

Framboise dijo...

El único principe que me gusta es el Principito. Los principes azules son unos sosos que no saben apreciar lo que tienen.
Éste de tu cuento (tan bien contado) debería estar muy orgulloso de su mujer y presumir pensando que si ella le ha elegido a él, es porque él es el mejor.
Y el hecho de su humildad:" ¿qué hago?" me hace pensar que tu celoso es recuperable, con algunas sesiones de diván ;)
Abrazo y sonrisa.

Lucia M.Escribano dijo...

Que desgaste el de este príncipe, qué terrible vivir mirando de reojo todo lo que pasa a su alrededor, en vez de dedicarse a hacer feliz a la mujer que esta a su lado y ser feliz el mismo.
Estoy convencida de que los celos son el cementerio del amor.
Besos desde Bilbao, te cuento que os quiero mucho.

G a b y* dijo...

Debería decir que el orgullo de tenerla a su lado, debería ser su primordial recompensa, pero en el fondo, creo entenderle... no ha de ser fácil pasar por tragos tan duros. Tal vez, debería reforzar su autoestima, valorarse más tomar aire: ommmmmm, y demostrarle a la chica, que no hay un príncipe que le iguale, un tonito violeta tal vez no le siente tan mal! jeje!
Besos!
Gaby*

Loquita Diplomada dijo...

Yo creo que tendría que preocuparse menos y disfrutarla más,después de harta lucha contra el "caballero negro y la bruja" debería sentirse más seguro de si mismo. Muy entretenido tu relato.
Un beso:
Jime

Juan L. Trujillo dijo...

¿Que esperabas, llevándote una mujer así?.Olvida los colores, vuelve a ser normal (eso del príncipe azul es una pamema), disfruta de lo que tienes, siente orgullo de su belleza y a los demás, que les den y sufran.
Un abrazo.

Alicia Gonzàlez dijo...

Dejar de pensar y disfrutar, la princesa, que podría estar con quien quisiera decidió estar contigo, deja de darle tantas vueltas a todo y aprovecha los momentos a solas o conseguirás que se largue con otro. Muy bueno, besote

Natàlia Tàrraco dijo...

¿No era principe azul? Vuelvo del revés el cuento, imagínate que él fuera Alain Delon o el Paul Newman (al gusto), un bellezón masculino al cual las tías se comen con la vista que más quisieran comerle, pues lo mismo.
Los celos de la pareja femenina igualitos, en eso no existen géneros, mala cosa.

Mira lo que decía Proust de los celos:"El enamorado celoso soporta mejor la enfermedad de su amante que su libertad"

Un cuento que empieza azul, continua rosa y acaba verde de celos, o rojo. Estupendo y a la vez triste, no acabo de entender los celos.
Besitos.

Charo dijo...

Pobre príncipe! A mi me da pena porque sufre muchísimo, tanto, que no es capaz de disfrutar de lo que tiene y que tanta envidia provocará en otros. Lo dicho, !qué pena!
Me encanta el relato por el toque de humor que le das, !eres único!
Que sepan todos que yo tengo celos de ti, de la capacidad que tienes para escribir (pero son celos de los buenos ¿eh?)que también podría llamarse admiración.
Un beso

Alberto V. dijo...

Hola Juan Carlos, tal vez había mucha mujer para tan poco lobo feroz. O mucho pan para tan poco chorizo jajaja! Frase muy de moda en estos tiempos y aplicable a tu relato. Cabría preguntarse qué habría visto ella en él si no paraba de recibir la tentación de tantos hombres. ¿Su targeta de crédito? pregunto...

Un abrazo maestro.

Sindel dijo...

Esa tendencia a endiosar al otro nos lleva a estar celosos de él. Pero es una cuestión de inseguridades internas que bien trabajadas desde los psicológico se pueden corregir.
Un abrazo enorme.

Alfredo Cot dijo...

¡¡Presumir!! Es lo mejor que puedes hacer, y proclamarlo a los cuatro vientos. Cambia tus celos por su envidia y el disfrute será doble, el tuyo... y el de ella.

Gracias por tu consulta, te quiere, siempre tuya, Elena Francis.

Abrazos por doquier

Mar dijo...

A ver, príncipe rojo de celos, si tienes esa belleza para ti solito y ella te da muestras de que así es, no andes buscando fantasmas donde no los hay (sobre todo, porque cuando vas a comerte el pastel, te quedas con la miel en la boca y una erección ausente, y creo que eso, no te conviene ;-))

-bss.

Matices dijo...

Y este príncipe no sabe que lo más importante es lo que ella siente y si es por él no cabe más orgullo... tiene a la chica guapa y su amor incondicional. Ya sabes eso de lo del envoltorio que brilla y atrae pero... qué bueno es lo que ofrece en su interior!!
quenotenteras principito!!!
Besos!

Toni dijo...

Menuda pareja te has inventado Juan Carlos. Si hasta parecen "reales". :D

Un abrazo.

Leonor dijo...

Juan Carlos, hasta hoy que me has remitido con tu comentario a esta entrada no la había ppodido leer, ya habrás visto que ando un poco liada con la exposición.

Entiendo tu relato a la perfección, es duro estar junto a una persona que eclipsa a los demás, pero el amor puede superarlo, o no?

Besos amigo juevero.

Leonor