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¡Felices Navidades!

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martes, 3 de septiembre de 2013

Entre olvidos y recuerdos



Esta semana Charo comienza a conducir las convocatorias literarias de los jueves y sugiere como elemento evocador el olvido.
Los relatos están en este enlace al blog ¿Quieres que te cuente?
El mio es éste:



A veces, como aquella, hablaba con su padre aún sabiendo que él ya no entendía sus palabras Aquella vez no se resistió a plantear en voz alta la pregunta que no podía evitar formularse:
- Papá, ¿es más triste el recuerdo o el olvido?
Ella recordaba todo.
Su padre nada.
Y habría querido equilibrar la balanza, pero las cartas habían caído así, a ella le había tocado una mano llena de sueños abortados y a él una de vivencias perdidas en el olvido.
Él no respondió, solo la miró con ojillos pequeños, llenos de ese brillo acuoso que surgía, ade cuando en cuando, desde que la carcoma destruyó su mente. Brillo de picardía que se completaba con una sonrisa de medio lado, de viejecillo malo.

Un carrusel de imágenes llenaron de repente la mente de ella. Y todas las veía desde la perspectiva de su padre, cuya expresión parecía de satisfacción.
Eran aquellos recuerdos que él no podía procesar, que se habían transferido a la memoria de ella, abriéndose sitio en ese espacio lleno de recuerdos vacíos.
Ella le miró agradecida y le abrazó, sintiendo, sorprendida, que él se diluía, hasta que en los brazos de ella quedó sólo una forma inerte.

Habría llorado, pero se sintió llamada por un gorrión que, en el alféizar la miraba balanceando su cabecita hacia un lado y hacia otro antes de alzar un vigoroso y decidido vuelo, contra el viento, rumbo al infinito.

22 comentarios:

Leonor dijo...

Juan Carlos, amigo, que relato tan entrañable. Muchas veces deseo entrar en la mente de mi padre para guardar todos sus recuerdos.

Gracias por tu comentario.
Besos.

Leonor.

Tracy dijo...

"La carcoma de la mente", que bien lo has expresado con una sola frase...

Teresa Oteo dijo...

Qué triste olvidarse en el olvido!
Muy bueno amigo güevero!
Besos!!

Charo dijo...

Juan Carlos, lo has bordado!Es un relato muy triste por el olvido del padre pero a la vez muy enternecedor por el intento de su hija de recordarlo todo. Incluso el final, que es triste, es a la vez un canto a la esperanza, a que la vida sigue, con esa imagen del pajarillo en la ventana. Gracias por participar. Un beso

censurasigloXXI dijo...

Esa forma inerte le dio la vida y en su recuerdo quedaba todo almacenado. Ahora, para mantenerle vivo, debía pasar esos mismos recuerdos a alguien más...

Un abrazo a todos.

Carmen Andújar dijo...

La verdad es que cuando fallecen los padres, por suerte parte de ellos queda en nosotros, esa es la verdadera herencia y nunca se olvidará.
Un abrazo

LAO Paunero dijo...

es conmovedor tu relato Juan -Carlos. Ya quisiera visitar por un rato la memoria de mi padre. ¡un abrazo!

Alson Del Viento dijo...

Una perfecta simbiosis entre padre e hija...

Valaf dijo...

Buenos días, amigo. Bien, además de que lo acabas de bordar (y ya es costumbre cuando visito tu casa), la mezcla entre ternura y tristeza es evidente. Enhorabuena por tu escrito.

Un abrazo

Encarni dijo...

Que bonito. Has dejado plasmado que ella era al guardiana de la memoria de él, pero al final, ella sigue soñando... Me ha gustado mucho.

Un beso

rosa_desastre dijo...

Esos recuerdos que se difuminan en el lienzo de la vejez o esa mano negra llamada alzheimer que borra todos los trazos de nuestros trozos.
Un abrazo

San dijo...

Me ha gustado mucho ese equilibrio entre la perdida de recuerdos y la capacidad de recogerlos y guardarlos por parte de la hija. Un texto muy bello a pesar de la dureza del tema.
Un abrazo.

Maria Liberona dijo...

Guaaauuu!!!
que triste y hermosa historia me ha encantado y como sigo diciendo verdaderamente cierta

Sindel dijo...

Una triste historia,que se va sintiendo en cada una de tus palabras, el olvido de uno rescatado de la mejor manera en el recuerdo de otro. Me llegó,
Un beso.

Alberto V. dijo...

Me ha gustado esa transferencia de recuerdos imposibles desde la malograda mente del padre a la de la hija. Parece que la carcoma libraba una gran batalla con el pobre hombre. El gorrión de la ventana..., fantástico. Yo lo interpreto como la vida que se va. El padre ha muerto. Un abrazo.

Marta C. dijo...

Juan Carlos, un texto sensible y humano. Yo he vivido esa experiencia en mi madre. Quedarse vacío de recuerdos, qué injusticia cuando a los mayores es prácticamente lo único que les queda. Un abrazo.

Alfredo Cot dijo...

Un recorrido entre el todo y la nada. Una vida con el saco medio lleno y otra con el saco lleno perdido en la esquina anterior.
Muy buen relato, original y compartido en un reparto coral de a dos.
Abrazos

Matices dijo...

Conservar el recuerdo que se enfrascó en el cristal del olvido... es duro el mensaje, pero es una realidad que no deja, al menos de momento, paso a la esperanza

Besos, amigo

Maria Jose Moreno dijo...

Triste realidad cada vez mas frecuente, simplemente por el hecho de nuestra mayor edad de supervivencia. El eterno olvido. Un beso

casss dijo...

Somos herencia, en todo el sentido de la palabra...

Me conmovió, porque recordé a mi padre y a mi madre, que aun viva, ya no me puede hablar, y yo hablo por ella y ella asiente con una melancolica paz....

Besos!!

Auxi González dijo...

Has reúnido tantas vivencias, tantas experiencias, tantos años en unas pocas líneas... Estremecedor relato...

miralunas dijo...

es por eso que adoro a los gorriones!

y yo lo hubiera abrazado igual.

tu relato me ha apretado lindamente la garganta.

un beso