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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

martes, 20 de agosto de 2013

Jueves de aniversario, la asombrosa fiesta de cumpleaños de Lady Eugenie



Esta semana se la convocatoria del relato de cada jueves lo realiza Alson. Desde  ese enlace se puede acceder al resto de relatos participantes.
El que yo traigo es una reedición de un cuento escrito hace tres años, largo para los jueves, que espero os divierta.


LA ASMBROSA FIESTA DE CUMPLEAÑOS DE LADY EUGENIE

En el castillo de Lord Waynerooney se celebra la fiesta de cumpleaños de su madre, Lady Eugenie. Noventa y seis años de una dulce cascarrabias que disfruta de la vida, nutriéndose de pastitas y ginebra y mandando al cuerno todo lo demás.

Nada, salvo un leve movimiento del mostacho del Lord, dio señales de entender que había ironía en la idea de Margaret, la nuera de la nonagenaria, que decidió comprar una momia para esa ocasión. Y con su natural encanto justificó la idea: Lo hacen familias importantes de Londres. Y explicaba el ritual: Después de la cena se va quitando las vendas de la momia y ... ¡es muy emocionante! ... ¡Es como abrir un regalo que lleva cerrado 50.000 años!.
-                              ¿No serán 3.000? – matizó su marido.
Le daban igual las precisiones. Le entusiasmaba la idea de ir descubriendo que se escondería, cuerpo, joyas que sortearía entre las mujeres.
Él planteó sus reservas morales sobre jugar con un cadáver, a lo que ella respondió
- ¿Que más da? Es un egipciano de hace .... ¿cuántos? ¿30.000 años?.
Tres mil, sentenció cansadamente Lord Waynerooney, en cuya sentencia estaba implícito el consentimiento al capricho de la bella Margaret.

Los invitados van pasando a cumplimentar a Lady Eugenie. Ella los recibe en un sillón del salón principal con cara de fastidio. No, ni sabe ni le importa cual será la sorpresa de cumpleaños y para ella no es ningún placer cenar con tanto mequetrefe.
En los corrillos, las mujeres dicen que será como una piñata, llena de joyas; los hombres consideran interesante la experiencia. Todos han escuchado algo sobre estos actos, pero ninguno los ha presenciado, porque, como dice Margaret ¡Nunca se ha hecho en Yorkshire!

Llegado el momento. Las mujeres se acercan a sus maridos, asiéndose a sus brazos. Ellos, en cuyos mofletes y nariz predomina el rojo, testimonio de una cena copiosa y bien, muy bien regada, les ofrecen fortaleza.
Como hace Sir Alfred Smokeonthewater, con la autoridad que le confiere haber participado en una expedición por el Nilo:
- Cariño, lo que hay entre esas vendas, sea lo que sea, será lo más inofensivo que hayas visto en tu vida.

Andy y Tommy, dos de los mozos del castillo entran empujando un carrito sobre el que yace el cuerpo cubierto por vendas polvorientas.
Dirigidos por el mayordomo, empiezan con cuidado a “abrir la sorpresa”. Margaret tranquiliza a los invitados:
-  El polvo de momia trae buena suerte. – Dice ruborizada, recordando que lo que le dijeron es que es afrodisíaco.
Los brazos de los mozos se enredan y desenredan como las vendas que van retirando. Las cabezas en torno a ellos se arremolinan observando cómo tras las pelambreras rubia y rojiza de los mozos va apareciendo el cuerpo.
Liberado de las vendas, cae un brazo de la momia. Tommy se aparta de un salto, lady Cornwall cae fulminada por la impresión.
La mano lleva un anillo que Margaret, como prometió, sortea. Toca a la señora de Sir Michael Caine. El provecto militar se sorprende que en tiempos del antiguo Egipto existiera la Sociedad Británica de Ferroviarios.

Comienza a aparecer el torso. Hay quien chilla, hay quien vuelve la cara, hay a quien se pone la carne de gallina. Los caballeros mantienen su obligada flema. Lady Eugenie y el retrato de la reina Victoria que preside el salón se miran, coincidiendo en su indiferencia hacia esa payasada.

Siguen cayendo vendas y se van distinguiendo retazos de una camisa de tela escocesa sobre el torso. Algunos invitados van rehuyendo, horrorizados, la visión del cadáver. Más cuando se empiezan a distinguir unos rizos pelirrojos sobre el cráneo. Luego una especie de cara. Una montura de gafas …
Y entonces la vieja Eugenie se vuelve y corre cuanto sus artríticas articulaciones le permiten para, apartando invitados a empujones, gritar al cuerpo inerte con tono de agudo reproche:
-                              ¡Wilbur! ¿Por que has tardado tanto en venir a visitarme?

15 comentarios:

Tracy dijo...

Jajajaaja,macabro regalo de cumpleaños ¿eh?

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Ja,ja, Cuentos de la cripta.

Alson dijo...

Qué fantástica imaginación!

emejota dijo...

Genial nos has hecho viajar a través del tiempo y recordar tantas películas.
Me encanta el nombrecito de del lord Smokeinthewater.
Bs.

rosa_desastre dijo...

¡Ay que me he reido mientras desenvolvían el regalo y el detalle de las miraditas de lady Eugenie y el retrato de la reina madre, no tiene desperdicio. ¡Una copita de ginebra a su salud!
Y para ti, un beso

LAO Paunero dijo...

para reirse mucho Juan Carlos. Debo decirte que tu relato es excelente!!

Charo dijo...

Ay Juan Carlos ! Cómo me gustan tus relatos, los nombres que le pones a los protagonistas y el tono de humor que le das!Nunca me defraudas.
Un beso

Neogéminis dijo...

jajjaja inesperado y brillante final para esta historia hilarante que nos ha puesto en clima apenas transcurridas las primeras frases! jeje..muy bueno, Juan Carlos!...gracias por "reflotarla" para la ocasión!
Un abrazo

G a b y* dijo...

No sé si reírme o salir corriendo! jajaja! Excelente amigo!, un relato muy bien ambientado y que sabe mantener el suspenso hasta el final.
Vaya que lo he disfrutado!
Besos!
Gaby*

Auxi González dijo...

Jejeje! Que gran imaginación y que genial sentido del humor! Un relato gráfico, elocuente y exquisitamente tétrico con el que he disfrutado mucho!

Sindel dijo...

Una historia sensacional con un final desopilante, me divertí mucho!!! Admiro tu imaginación y tu forma de expresarte.
Un abrazo.

Esilleviana dijo...

jajaja
era lo que Lady Eugenie de 96 años estaba esperando...

buena historia :)

un abrazo

Valaf dijo...

ReeeeeeeeeeDIEZ!!!!!!!, yo celebro la imaginación que siempre traes, además de manera magistral. Ep, y no es peloteo, conste.

Un saludo

Alberto V. dijo...

Hola Juan Carlos, muy bien escrito el relato. El tono irónico borgiano que te caracteriza, los hombres serios con ese toque militar que sueles meter por la tangente en tus relatos, los nombres requetebuscados que nunca pones al azar... Y un final feliz para la pobre anciana que se encuentra con ¿su amado?

Un abrazo.
Alberto.

Marta C. dijo...

Juan Carlos, sencillamente encantador. Diría que con el tiempo ha ganado solera, la momia no, el relato. Lo mejor: el personaje de Lady Eugenie, magníficamente descito con unos sencillos trazos. Más imaginación, imposible. Un abrazo.