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¡Felices Navidades!

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miércoles, 17 de julio de 2013

El pozo de los deseos

La convocatoria de esta semana la realiza San en su blog Y nacimos casualmente. Bajo esa inspiración surge el siguiente relato:





Elvir está cerca de su mayoría de edad, pero para sentirse hombre entiende necesario realizar un acto de hombría: Vengar a su familia.
Las botellas se hacen añicos ante su puntería, mientras él imagina la cara del maldito estallando como lo hace el cristal ante el impacto de la bala de calibre 45. El maldito es ese hombre que violó a su madre, que participó en las matanzas de tantos pacíficos habitantes de su pueblo.
No resultó difícil localizarle, el odio no ha dejado de fluir, la memoria está viva, las heridas aún duelen y los agresores están muy cerca, en los pueblos de mayoría serbia.
Para cumplir pidió dos días de permiso en el taller mecánico en que es aprendiz.
Esto se lo prometió a su abuelo, a sus tíos y en general, a todos los enterrados hace diecinueve años. No dijo nada a su madre, aunque sabe que ella lo sabe.
Saliendo del pueblo, lanzó una moneda al pozo de los deseos. Su tia Magda decía que si caía del lado bueno el deseo se cumpliría. Él no creía en supersticiones. La lanzó con rabia, como si lanzara un escupitajo, con rabia y desprecio.
Y siguió su camino hasta llegar a ese otro pueblo y localizar la dirección del sujeto. Poco antes del amanecer la puerta de la casa se abrió, el depravado salía hacia su trabajo. Y apuntó su arma, apretó el gatillo, pero nada ocurrió. Había olvidado quitar el seguro.
Siguió al criminal hasta verle entrar a un taller mecánico. Maldijo coincidir en ocupación laboral con aquel violador.
Esperó nuevamente tenerle a tiro, y a punto de disparar le sonó el teléfono. Era su madre a la que tranquilizó “Si, mamá, estoy bien”.
Afortunadamente no le habían descubierto. Necesitaba relajarse. Se fue a caminar, esperaría hasta el atardecer y cuando aquel violador volviera a casa le descerrajaría el disparo que rompería sus facciones para que nunca se volvieran a unir.
Y así, al cerrarse el taller, esperó que el hombre llegara a un punto que había localizado, en el que ese cerdo sería blanco fácil y él tendría una fácil huida.
Le vio la cara. Se reconoció en ella como viendo su propio reflejo, con varios años más. Bajó inconscientemente el arma, pero inmediatamente la volvió a alzar y disparó cuatro veces con decisión irracional, para salir corriendo, convencido de su nuevo fracaso.
Elvir decidió volver a su casa, postergando su mayoría de edad. Al pasar delante del pozo de los deseos imaginó que su moneda habría caído por el lado equivocado.
Lo que no sabía es que la moneda no había caído, ni por un lado ni por otro. Había quedado retenida entre los hierbajos que crecen en las paredes del pozo.

Esos hierbajos que retienen el destino y mantienen el presente esclavizado al ayer.

24 comentarios:

Cristina Piñar dijo...

Yo pensaba que la tradición no decía nada sobre las monedas que nisiquiera llegan a caer dentro del pozo, pero resulta que no es así. Buen relato con inesperado final. También creía que, como dice el refrán, a la tercera iba a ir la vencida pero nada, que bicho malo nunca muere. Yo y mis refranes... jeje. Un beso.

emejota dijo...

Apasionante Juan Carlos, y es que la vida puede llegar a resultar una aventura terrible, quizás por ello, o por cobardes o por hartazgo, algunos prefiramos la soledad. Bss.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Bien planteado, está idea de que funciona que se concedan los deseos...salvo que falle algún detalle.

rosa_desastre dijo...

Con esta frase había terminado mi relato, pero la he borrado y prefiero dejartela como comentario. Parece hecha para el.
“La superstición es un monstruo que se alimenta de la adversidad del ser humano”
Besos

Natàlia Tàrraco dijo...

Cierto sabor a western, la venganza, un deseo.
Suerte que la moneda se quedó prendida en incógnita, me da por pensar...¿y si llega a matar a su padre? Uy, me pongo mitológica en plan Edipo, me pongo tonta ante tu magistral intriga que lanza una moneda al aire a base de palabras que me atrapan.
Se madura cagándola y de vez en cuando, acertándola, pero hay que disparar los deseos.
Besitooo

San dijo...

Una historia que bien pudo ser real. Frente a frente el rostro del padre en el del hijo. Muy bien llevada.
Un abrazo.

Montserrat Sala dijo...

Un relato estremecedor. Me pregunto que habría hecho, si al moneda cae al fondo del pozo.
Muy bien narrado. Me encantó.
Saludos.-

Charo dijo...

Me encanta la frase final, y por supuesto el resto de la historia que me parece muy buena.Lo que no me queda muy claro es si mata a su padre o no, porque aunque él está convencido de que ha fallado y por lo que cuentas después parece que si, no me queda demasiado claro.
Un beso

LAO Paunero dijo...

Una gran historia con una muy buena enseñanza.Muy buen relato para mi entender. ¡Gracias Juan Carlos!!!

Matices dijo...

Miró de frente a su destino y nunca lo olvidaría.
Muy bueno, Juan Carlos
Besos!!

Tracy dijo...

Interesante relato en el que el desino va determinando el camino.

Carmen Andújar dijo...

Me ha gustado mucho tu relato. Es una historia que seguro que otros chicos como él, se les ha pasado por la cabeza y no han conseguido apretar el gatillo, o han visto que no valía la pena continuar sembrando el odio. Todas las guerras son crueles y dejan un vacio inmenso en los corazones.
Un beso

Neogéminis dijo...

Me has hecho recordar Matchpoint -la peli de Woody Allen- en donde se plantea el giro sutil del destino según sea el pequeño desliz que siga el objeto que determina la suerte.
Me alegra que a tu personaje no lo haya podido guiar la venganza.
Un abrazo

Manuel dijo...

Buen detalle el de la moneda de canto reteniendo el exito o fracaso del deseo. Lo mejor, cuando se reconoce como él con mas edad, y es que tendriamos que vernos reflejados en el projimo con mas frecuencia.
Solo un apunte, en la cultura Serbia y mas en los Albaneses, la venganza es toda una tradicion, quizas por ello estan como estan desde el tiempo del Imperio Romano.
Un abrazo

Sindel dijo...

La frase final es impactante "Esos hierbajos que retienen el destino y mantienen el presente esclavizado al ayer."
El relato es extraordinario, muestra esa sed de venganza irracional que uno cree que le dará paz, pero no creo que así sea. Me paralizó la parte en que se enfrenta a ese hombre y se siente identificado.
La verdad todo el relato es genial.
Te felicito!!!
Un abrazo enorme.

Migue dijo...

Me pareció excelente el desarrollo de la trama.A la venganza sabían decirle el placer de los dioses. Pero es una quemazón para el alma de quien no es en realidad un asesino. Si nos dejáramos llevar por nuestros impulsos,todos haríamos justicia por mano propia.
Felicitaciones con abrazo.(de este nuevo miembro del grupo)

Gla dijo...

Qué buen relato. Atrapante y hasta te diría que con una posible continuación, no? Pasé a conocerte y me llevo una grata imagen. Así que volveré. Y te espero si lo deseás, por mi blog.

Alfredo dijo...

A mí, me queda la duda de si esos cuatros disparos, por muy irracionales que le pudieran parecer, llegaron a su destino, quiero pensar que al igual que la ambigüedad de la posición de la moneda, al asesino servio, quedó vivo pero inútil de por vida.
Emocionante thriller balcánico.

¿Estáis por Cullera? A ver si nos vemos un día por Valencia.

Abrazos

Marta C. dijo...

Hola, Juan Carlos. Ojalá nadie tuviera que vivie el presente atado al pasado por tan horrible motivo. En este relato nos recuerdas una guerra inhumana, como todas. Pero esta que vivimos tan cerca, me pareció más cruel. Cuántos Elvires debe haber todavía esperando el momento de su venganza...
Un abrazo.

casss dijo...

Un relato que atrapa, tanto como atrapado está su protagonista, con un desenlace que hace más dramática la historia con un final aplastante que cae como una guillotina. Se siente un viento como en algunas películas del oeste...

Un fuerte abrazo!!

Mari Carmen Polo dijo...

Estupendo tu relato, Juan Carlos. Dicen que la venganza no vale para nada. La vida es juguetona y nunca se sabe qué puede deparar el futuro, ni para Elvir, ni para nadie.

Un abrazo.

JACC dijo...

Me ha gustado el relato y sobre todo la frase final. Enhorabuena

Fabián Madrid dijo...

Relato duro con inesperado final.
Un abrazo.

Esilleviana dijo...

El final es de sobresaliente. Me gustó leer que la moneda cayó sobre esa hierba mala, que crece en el lugar más inesperado y entorpecer los malos actos, pensamientos y hechos. Muy adecuado :))

un abrazo