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¡Felices Navidades!

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jueves, 25 de julio de 2013

El bosque de Katyn

Esta semana Judith nos propone escribir sobre el bosque. Los relatos participantes se encuentran en este enlace al blog dark light.





Desde las posiciones más avanzadas surgió un grito de horror. El batallón de la Wehrmacht que cruzaba el bosque de Katyn detuvo la marcha. Comprobaro que, efectivamente, del suelo salían, los huesos de una mano. Y que el bosque estaba lleno de cuerpos mal enterrados.

Inés era poco más que una niña cuando escuchó que los nazis habían masacrado a los militares que, refugiados en Rusia, organizaban la contraofensiva para liberar Polonia.
Sabiendo que su padre estaba entre ellos, entendió porqué su madre parecía cada vez más ausente.
Ahí concluyó su infancia.
Comenzó a trabajar para sacar adelante a sus tres hermanos pequeños.
Su tiempo libre lo consagró a recopilar informaciones sobre su padre. Las anotaba en un cuaderno que llevaba siempre en su bolso, siempre junto a esa fotografía en la que aparece un oficial de artillería junto a una mujer que sostiene un bebe. Ante ellos hay una niña de ocho años que abraza las piernas de su padre y dos niños, de unos seis y tres años, en solemne posición de firmes.
En su búsqueda de la verdad tuvo ocasión de conocer a supervivientes de Katyn quienes, con medias palabras o palabras y media, pronunciadas con dolor y con un aliento de alcohol que no apagaba el recuerdo, le dieron datos para confirmar que la masacre la había cometido el ejército soviético.
El gobierno aseguraba que los asesinos de Katyn habían sido los nazis. Cualquier discrepancia se consideraba delito. Por ello la investigación de Inés se mantuvo en la clandestinidad hasta 1990, cuando los soviéticos reconocieron la realidad de los hechos, confirmando los apuntes de su cuaderno.
El gobierno polaco reconoció su dedicación a esta causa invitándola a los actos de conmemoración del septuagésimo aniversario de la masacre.
Cuando el avión sobrevolaba el bosque maldito, la vieja Inés sintió una atracción irrefrenable hacia un punto concreto. Y notó como se acercaba a él, más, más ..... 
Quienes buscaban los restos del desastre aéreo encontraron el cadáver de una viejecita con expresión de niña feliz, acurrucada como un bebé en brazos de su padre.

REFERENCIAS: Entre la masacre de Katyn y otras acciones emejantes el gobierno de la URSS acabó con la vida de 22.000 integrantes de la resistencia polaca.
En 2010, el avión en que viajaba la delegación oficial polaca que homenajearía a las víctimas sufrió un accidente. Ello me sugirió este cuento, que escribí entonces y ahora vuelvo a publicar, revisado y reducido.

21 comentarios:

LAO Paunero dijo...

No tengo mas nada que agregar a este relato tan terrible amigo Juan Carlos. ¡UN FUERTE ABRAZO!

emejota dijo...

Perdona mi brevedad, se que la entenderás. Un relato impresionante y apasionante a un tiempo. Bss.

Teresa Oteo dijo...

Puff, impresionante amigo güevero!! Hacía mucho que no pasaba a verte y noto tu casa muy cambiada, me gusta...
Muchos besos!!

Liwk dijo...

Primero, un abrazo de Jueves, porque extrañaba pasar por aquí.
Después, tu relato.
Me ha movido muchas cosas. No estaba enterada de la historia y el final me ha dejado un tremendo nudo en la garganta. Sin duda, un bosque muy icónico para este jueves forestal.
Besos.

Natàlia Tàrraco dijo...

Has exprimido en un relato corto una historia real que sucedió y como tantas se tergiversó. ¿Por qué tienen tanto miedo a la verdad? Si el bosque de Katyn hablara lo haría con lágrimas desde sus hojas. La memoria no quiso ser enterrada en una añeja fotografía, revivió tozuda y clara.

Intenso y necesario relato, contado con tu sensibilidad en cada palabra.
Besitos.

Tracy dijo...

Las acciones que ocurren en estos bosques, me gustan aún menos que las del lobo y Caperucita y o has descrito tannnnnn biennnn...

Alberto V. dijo...

Hola Juan Carlos, me ha gustado mucho tu relato, tanto en la forma como en el fondo. Voy viendo cómo te gusta la temática bélica. Es genial que nos recuerden la historia para que, en la medida de lo posible, no se vuelva a repetir. Un fuerte abrazo

JACC dijo...

¡Cuantas infamias se habrán cometido en tantos bosques!. Tremendo relato. Enhorabuena.

Pepe dijo...

Las guerras despiertan los peores instintos y sentimientos del ser humano, Pareciera que dan patente de corso para masacrar a los adversarios de la manera mas abyecta y cruel
Magnífico relato, Juan Carlos.
Un fuerte abrazo.

Sindel dijo...

Terrible y crudo relato, sobre una realidad aún más cruda que cuesta digerir.
Un abrazo enorme.

Neogéminis dijo...

Un relato contundente, con la crudeza que nace de las guerras más atroces.
Un abrazo

Leonor dijo...

He leído historias de familiares que siguen intentando esclarecer ciertos períodos históricos que nos han contado con muchas mentiras y medias verdades.

Me gusta tu inspiración y el final que le has dado al relato.

Besos amigo mío.

Leonor.

Auxi González dijo...

Es cierto que la realidad supera muchas veces la ficción. ¿Cuántas mentiras quedan por desvelar detrás de la historia que nos han contado y cuántas no se desvelarán nunca?

Lucia M.Escribano dijo...

Como en todas las guerras, cada bando cuenta lo que le conviene, y se esconden lo hechos execrables porque no tienen la decencia de reconocer que todas las guerras son un tremendo error que comete el ser ¿ humano ?.
Cuantos bosques guardan silencio en esta bella tierra que nos empeñamos en estropear, querido amigo.
Me gusto saber los que escondía el tuyo...Aunque me voy con una sensación de derrota en la piel.
Besos para toda la familia.

San dijo...

Un final impactante Juan Carlos, para una historia real. Me gustó que la trajeras al jueves, es bueno recordar.
Un abrazo.

Alfredo Cot dijo...

Pues el cuento te ha quedado serio y lleno de interés. Ese bosque mudo que grita nombres y venganza fue como la noche interminable.

Abrazos

casss dijo...

Has hecho un trabajo de recolección de datos excelente y le has dado vida en una trama que atrapa y nos compromete.

Felicitaciones, Juan Carlos, un aporte magnífico.

un fuerte abrazo

Carmen Andújar dijo...

Las guerras es lo peor que existe. Esa pobre mujer logró lo que quería, que se supiera la verdad, por eso murió tranquila.
Muy bien explicada la historia
Un abrazo

Charo dijo...

Muy buena historia Juan Carlos ¿cuantas mentiras habrá escondidas en los bosques?

Cecy dijo...

Jugoso cuento te ha inspirado, aunque este lleno de dolor, tragedia como ocurre casi siempre que se dan estas cosas que la verdad no tienen explicación.

Como siempre sorprendiendo :)

Un abrazo.

Montserrat Sala dijo...

Durante las guerras el bosque es el mejor escondite para los malos para lsoq eu tienen mucho que ocultar,como són los cadáveres. En esto estoy completamente de acuerdo. Una investigación,muy bien narrada, como es habitual en ti.
Saludos entrañables.-