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¡Felices Navidades!

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miércoles, 12 de junio de 2013

Un secreto que se deberá compartir




La propuesta de esta semana es relatar acerca de un secreto que no se llevará a la tumba, y los recopila, en este enlace, San.

Para esta ocasión recupero un relato publicado hace algo más de dos años, también en una convocatoria juevera bajo la consigna El concierto o La orquesta o algo semejante, que  se titula Hasta el último soplido. Es la misma historia cambiando el protagonismo y enriquecido con elementos tomados de los comentarios a aquel relato. Espero os guste:


HASTA EL ÚLTIMO SOPLIDO (versión 2)


La orquesta avanza en la partitura como el navío lo hace siguiendo las cartas de navegación, seguros pero sin descartar que un imprevisto pueda turbar la travesía.

El capitán de ese navío, sin timón pero con batuta, teme un imprevisto concreto, que el primer trompeta le fallase.

Habían sido amigos desde que comenzaron en el conservatorio. Sus carreras fueron parejas, ambas emergentes como corcho de botellas de cava. Uno subió hasta llegar a ser primer trompeta de la orquesta. El otro llegó aún más arriba, hasta dirigir la orquesta.

La relación entre ambos se enrareció cuando la que fue novia del director le dejó para irse con el trompetista. Tuvieron dos hijos. El director, solo, tuvo dos sinfonías.

El director venía notando algo que le confirmó la mujer que ambos amaron: al trompetista le habían diagnosticado EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Sentencia a muerte para su carrera musical que él intentó burlar callando y luchando para sacar el aire suficiente de sus maltrechos pulmones para que cada nota sonara correctamente.

Nunca le había fallado, pero podría ser la próxima vez. Nunca habían hablado de ello, seguramente nunca lo harán.

El concierto de hoy se acerca a su fin y todo va saliendo bien. Un último esfuerzo de la orquesta y por fin, la tensión estalla en un rotundo final. Todo el grupo es presa de una intensa emoción.

Calladamente, de modo especial, lo es ese trompetista que acaba de convertir sus últimos alientos en música, la razón de su vida.

Y calladamente, de modo muy especial, lo es ese director que lo sabe y calla. Y sabe que ha de contarlo. Pronta su jubilación, va a ceder la batuta a una joven resuelta, perfeccionista y ávida de éxitos. Quisiera salvaguardar el compromiso tácito con su amigo, aún sabiendo que lograr la complicidad de la joven directora era un objetivo tan inviable como que un enfermo de EPOC pudiera tocar profesionalmente la trompeta.

Aunque lo inviable se venía haciendo real en cada concierto, en el que el trompetista lograba postergar su último soplido.

20 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

¿La mujer a que ambos amaron es la nueva directora de la orquesta?
Que buena historia.

LAO Paunero dijo...

Me gustó mucho tu historia bien relatada Juan Carlos.....

emejota dijo...

Engancha J. Carlos. Se nota claramente que una es la esposa, ya con dos hijos y otra muy distinta la joven y entusiasta sustituta. Bss.

Encarni dijo...

Yo creo que hasta que no le quiten la trompeta de la boca, el trompetista seguirá con vida a pesar de la enfermedad, estoy casi segura.

Un beso.

Tracy dijo...

Una historia brillante, la verdad no sé por qué me extraño, como todas las tuyas.

Natàlia Tàrraco dijo...

Hasta el último aliento la amistad, a pesar de los pesares, que es famoso aquello de mi novia se largó con el trompetista, ¿qué tendrá la trompeta que atrae más que la batuta? vete a saber.
Hay enfermedades hechas a posta para fastidiar la vida profesional, hay secretos que uno no sabe si deberá guardar o contar, un dilema que tal vez el mismo trompetista agotado, solvente con un soplido desafinado.

No me acordaba mucho de esa navegación orquestada, sí del tema de la convocatoria, ligeramente. Tanto da, Juan Carlos, lo tuyo es superarte y asombrarnos, estoy felizmente habituada.
Besitos muchos.

juliano el apostata dijo...

soy el olvido puesto al servicio de una hoja en blanco. pero de este relato me he acordado.
y sabes, juan carlos, no voy a decir nada más. ¿por qué? por que estoy contento por el hecho raro de mi recuerdo...ello quiere decir que en su momento debió de hacerme tilín. con eso me quedo.
medio beso.

G a b y* dijo...

Es sorprendente como quien ama lo que hace, logra de algún modo superar cualquier obstáculo. Develar los secretos? Creo que es ir en contra de ellos y también, si no nos abrazan enteramente a nosotros sino a otro, mejor sea dejarlos ahí, secretos siempre. La vida en todo caso, sabrá si dilucidarlos por propia cuenta.
Estupendo relato.
Besos!
Gaby*

Cecy dijo...

Estos desencuentros y encuentros, compartir pasiones, vaya que a veces se entremete alguna mujer. El secreto, el soplido, la vida en ello. Mientras leo, pensaba, y disculpa que me salga, pero me dieron ganas de contarte amigo, así me pasa con el Tango, y cuando algunos días me duelen los pies y es la primera vez que lo digo, nada me quita que seguiré bailando, hasta la última vez, porque lo que se siente adentro, haciendo algo que amamos, es muy fuerte.
No se, me ha encantado leerte.

:)

Abrazooo

Marta C. dijo...

Hola, Juan Carlos. Eso sí que es luchar hasta el último aliento por algo que te apasiona, incluso con el riesgo de morir en el intento. Un relato triste pero con un mensaje de esperanza y espíritu de superación. Me ha gustado mucho. La voz narrativa, además, es muy original. Un beso.

Fabián Madrid dijo...

Mezclas en tu historia el amor ala vida ydos amores distintos. Buena mezcla. Un abrazo.

rosa_desastre dijo...

Lo que ayuda una pasion a no rendirse.
Guardaba en mi memoria la musica de tu relato y no te voy a guardar el secreto, cuando es bueno lo bueno, hay que airearlo.
Un abrazo

Cristina Piñar dijo...

Mientras le quede un poco de aire en los pulmones seguirá tocando. Está claro que la música es su gran pasión y no está dispuesto a dejarla. Muy bueno. Un beso.

Pepe dijo...

Seguro que mientras le quede amor, vocación por lo que hace, encontrará las fuerzas para seguir dando el penúltimo soplido. Y posiblemente morirá en el último estertor de su trompeta. Pienso que no sería leal desvelar el secreto de esa enfermedad.
Un fuerte abrazo.

San dijo...

Me encantó la primera vez que lo leí y hoy repito lo dicho. Un canto al amor y a la amistad, por ello bien vale un secreto.
Un abrazo amigo.

Charo dijo...

He leído tu relato varias veces y me gusta mucho pero el final no me queda demasiado claro,parece que el director no quiere contar el secreto pero al final se va a ver obligado ¿o no?
Luego te pregunto, si vas a la cena.
Un beso

Sindel dijo...

Una historia con muchos secretos entretejidos y un final que la borda (como dicen ustedes)
Un beso.

Alfredo dijo...

Traumático secreto. Una lucha interna de callar, de compartir, de saber y no decir. De esperar desesperadamente y el tiempo inexorable que al final pondrá a cada uno en su final.
Mientras tanto a esperar el último soplido, mirando de reojo a la sección de viento.

Abrazos

Neogéminis dijo...

Las pasiones enlazadas alrededor de la música y los amores cruzados. Muy buen relato que despliega al final las consecuencias de los secretos guardados.
Un abrazo

censurasigloXXI dijo...

Caray, con el último soplido parece que postergue su muerte, el pobre.

Muy bueno este relato, gracias por la amenidad. Un beso a todos.