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¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 26 de junio de 2013

El candidato seleccionado


Esta semana, en el blog de Juliano el Apostata se recogen historias sobre candidatos. Aquí va la mia.




De entre todos los candidatos me eligieron a mi, pero nadie lo sabe. Es un secreto que mantendré, es importante para el éxito de mi misión. Nadie me echará de menos, nadie sospechará que seré yo quien arriesgará el pellejo por su Pueblo.


Estoy solo en este caserón. Los gruesos muros de piedra me acogen. Aquí el clima es más fresco, el ambiente oscuro. Eso me conforta. Los muros atenúan los gritos y cánticos bélicos desentonados de quienes tratarán de impedir mi triunfo, el triunfo de mi Pueblo.

Repaso mentalmente el recorrido planificado para alcanzar mi objetivo con los menores daños posibles. Porque daños sufriré, sería un milagro resultar ileso.

Saldré a una plaza, a campo abierto. Allí seré vulnerable, así que debo correr todo lo rápido que pueda, serpenteando para esquivar sus disparos, hasta alcanzar una calleja que me proporcione algo de protección. Por allí debo seguir, veloz pero sagazmente, la ruta trazada.

Sufriré calor y el griterío con el que los enemigos tratarán de intimidarme. Deberé mantener la calma.

Me pongo un traje protector de colores.

Me dan la señal.

Me persigno.

La puerta se abre. La luz me ciega. El calor no impide que varios escalofríos recorran mi cuerpo. Corro. La horda de enemigos se ha apercibido de mi presencia y prepara su munición.

Corro en zigzag entre el bombardeo hasta alcanzar la calleja que me dará protección. He recibido varios impactos de escasa importancia.

Por la calle estrecha veo ante mi un grupo de cuatro personas que tratan de cerrarme el paso.

Es a vida o muerte, así que corro contra ellos, manteniendo mi ruta, confiando que mi velocidad y mi astucia me permitan esquivarles.

Siento golpes en mi espalda, me están alcanzando los disparos que realizan desde la plaza. Los que me cierran el paso comienzan a su ataque con tino.

Termino por caer. Todo ha terminado para mí.

Las crónicas dirán que en el suelo seguí recibiendo miles de impactos y que el suelo de aquella calleja quedo anegado por el manar de líquido rojo.







El cipotegato recibió miles de tomatazos ...
La fiesta del cipotegato se celebra en Tarazona cada 27 de agosto. En principio se soltaba a un preso con la promesa de que, si llegaba a salir del pueblo, sería libre. El inconveniente es que debía atravesar el pueblo, saliendo de la plaza, mientras los turiasonenses le lanzaban piedras.
Actualmente se mantiene la tradición, pero en lugar de a un preso sale un vecino y en lugar de piedras, el publico le ataca con tomates.
Aquí, un enlace al Reglamento con el que se elige al Cipotegatro de cada año.


Con cariño, para mis amigos turiasonenses Blanca, Beatriz y Juanma.



27 comentarios:

Charo dijo...

Te has lucido Juan Carlos! He estado intrigada hasta el final, has mantenido la tensión,me has confundido y finalmente me has sorprendido. Enhorabuena! Me ha encantado.
Un beso

emejota dijo...

Vaya, qué interesante. Incorporaron tomates, como en la tomatina de Buñol. Bss.

Tracy dijo...

No conocía esa tradición, me ha gustado que nos la cuentes.

Cecy dijo...

Te diré que he disfrutado muchísimo tu relato, ahora conozco algo nuevo para mi, me parece llevado a hoy, toda una aventura.

¡Que lindo!

Un abrazo :)

LAO Paunero dijo...

Muy bueno tu relato y muy interesante tradición. Bueno que utilicen tomates. ¡muchos saludos!!

Neogéminis dijo...

Qué crueldad el origen a lo que hoy es una pintoresca fiesta popular! Soltar a un preso para que esquive los piedrazos a cambio de su libertad es un espanto!

Saludos jueveros.

casss dijo...

Tu relato tiene acción y la potencia de una aventura, despierta curiosidad por el desenlace que se nos hace extraño a quienes no conocemos esa tradición.
Curiosidades de la vida que a cada paso logran sorprendernos.

Muy bien hecho, amigo.

besos

miralunas dijo...

con tu relato, Jwan, sentí que el Cipotegato era un condenado, qué cosa!

curiosa tradición y curioso honor el del candidato a Cipotegato. (he leido todos los enlaces y me ha causado gracia la seriedad del reglamento).

lo has pintado en absoluto detalle!

abrazo

Leonor dijo...

Por un momento pensé que estabas jugando a las guerrillas, esas que están de moda para que la gente vaya a soltar adrenalina y liberarse del estrés. Al final me desvelaste el misterio. Tradiciones que se han suavizado con el tiempo, menos mal.

Besos.

Natàlia Tàrraco dijo...

Uf, Juan Carlos, qué intriga, hasta creí que era el candidato espermatozoide, jejeje o el toro de los San Fermines...
Mejor lo de los tomatazos que las pedradas !dioses qué fiestas!
Genial, para no variar, besitoooo.

Alberto V. dijo...

Qué bueno Juan Carlos! Hasta llegar al final estaba pensando en una especie de "Dos hombres y un destino". Relato de supervivencia y final inesperadamente folklórico. Un abrazo y queda pendiente ese patxarán jeje

Carmen Andújar dijo...

Menos mal que fue con tomates, porque que mal lo he pasado, al sentir lo de los disparos.
Muy buen y divertido final
Un abrazo

Firenze B dijo...

madre mia...y no le hacen daño?...
respeto las tradiciones...sobre todo si en ellas no se maltratan animales....aunke simpre pienso en la cantidad de tomate desperdiciado....

Gracias por informarnos de esta curiosa tradicion que no conoia...
abrazosss

Alicia Gonzàlez dijo...

Muy buen relato, no me imaginaba el final, mantienes la intriga. Por cierto, desconocía esa tradición, menos mal que hicieron el cambio de tomates por piedras. Besote

Alson dijo...

Alucinantes nuestras tradiciones...

Alis Imaginaria dijo...

Relato con intriga hasta el final. Y ademas de regalo la historia de una tradición. No se puede pedir más.
Un abrazo.

Lucia M.Escribano dijo...

Cada día creces más y más como escritor, llevas la intriga hasta el final de tu relato, consiguiendo que sienta el dolor en la espalda, y el cansancio por la tremenda carrera. ¡ felicidades amigo !
Además de rendirles un bello homenaje a tus amigos, nos traes una tradición que yo al menos no conocia, me alegra saber que ya no tiran piedras ufff.
Besos a Cristina, y a toda la familia, en especial un abrazote enorme para mi guapo amigo Jaime.
Yo también os recuerdo con alegría querido amigo.

San dijo...

Todo un honor para quien porte el traje del cipotegato cada año, nada facil ser el elegido.
Me gusto mucho tu texto Juan Carlos.
Un abrazo.

Toni dijo...

Jajajaj Como Natàlia pensé en un encierro. Muy bien llevado hasta el final.

Un abrazo.

Pepe dijo...

Termino por caer. Todo ha terminado para mí.
El momento en que al momento en que al protagonista de tu historia se le escapa la vida a borbotones entre un charco de líquido rojizo... y resultó que era tomate. Nos mantienes con el alma en vilo y en tensión. Eres un malvado jugando con nuestros humanitarios sentimientos. :)
Magnífico enfoque de el candidato.
Un abrazo.

Alfredo Cot dijo...

Estresante huida hacia adelante... corre, corre, que te pillo.
Emocionante la preparación y el desarrollo.
Abrazos

Matices dijo...

Una vez empezaron los disparos pensé en algún juego de guerra... La historia de esta tradición es dura, pero si ahora lo hacen con tomates y para divertirse, ¡adelante!...
Original propuesta
Besos

censurasigloXXI dijo...

Aaaaaaaaaaah! ya me extrañaba a mí, un Juan Carlos tan sangriento... jajaja.

Besos a todos.

Marta C. dijo...

Hola, Juan Carlos, por un momento creí que estabas describiendo metafóricamente el vía crucis de un candidato a las elecciones en campaña. Curioso y civilizada tradición, los hay que siguen lanzando cabras desde el campanario. Un beso.

Fabián Madrid dijo...

Hasta que no se ve el final, no se sabe de que va. Vas dando pìstas, cada vez más claras. Muy bien tramado. Un abrazo.

rosa_desastre dijo...

Hoy he aprendido una cosa mas, siguiendo al candidato hasta ese callejon que desemboca en una tradicion que no conocia.Eres genial, me has mantenido en tension!
Un besazo

Jacinto Cerced dijo...

Me ha encantado tu forma de hacer llegar la tradición de mi ciudad, Tarazona, a todos los lectores de tu blog. De dentro a fuera, terminando en sorpresa, y trasmitiendo cómo se debe sentir ese personaje que cada 27 de agosto corre mientras lo fusilan a tomatazos cientos de personas en la plaza. Gracias. Blanca