-

-

¡Felices Navidades!

¡Felices Navidades!

miércoles, 1 de mayo de 2013

Un relato sobre el dolor emocional


Mi querida amiga Lucía nos pide relatos sobre dolor emocional. Aquí están enlazados todos los relatos de quienes nos sumamos a su llamada.



Cuando despertó, el dolor todavía estaba allí.
Eso sí, más agudo y menos angustiante que antes. Ya le habían advertido que con la intervención la herida se habría vuelto a abrir.
Sus pensamientos deambulaban, lastrados por la anestesia, por esos derroteros cuando llegó a visitarle la cirujana.
- Todo ha salido perfecto. Te mimaremos unos días y te irás a casa como si nada hubiera pasado.
La enfermera le proporcionó un calmante que le llevó a un agradable estado de semiinconsciencia.
Cuando dos días más tarde le retiraban cuidadosamente las vendas que cubrían su cara pudo, notó una cicatriz cruzando su mejilla izquierda. Fue a buscar a la cirujana para pedirle explicaciones por ese testimonio indeleble del pasado dolor.
Ella le preguntó:
- Pero ¿sientes el dolor?
Él confirmo que no.
- No podemos extirparte el dolor sin que te quede una cicatriz. Puedes hacerte la estética, pero si te fijas, esa cicatriz te da personalidad, testimoniará que eres capaz de sufrir, que eres humano.
Y fue entonces cuando él se percató de las tres cicatrices que embellecían el rostro de la cirujana.

26 comentarios:

emejota dijo...

¡Vaya, qué original! Siempre sorprenden tus finales. Muy aplicable a las arrugas, las canas, etc. Bsss.

LAO Paunero dijo...

Muy bueno, sobre todo el tinte del final sorpresivo estuvo buenísimo.Muchos saludos!

San dijo...

El sufrió y sintió un dolor, ella le llevó ventaja, tres cicatrices, tres.
El dolor deja huella, no pasa asi sin más.
Muy buen texto Juan Carlos.
Un abrazo.

Carmen Andújar dijo...

Ese dolor es el más dificil de curar; pero cuando se logra, se siente una gran satisfacción.
Un abrazo

rosa_desastre dijo...

Las cicatrices del dolor se ocultan a veces detras de una sonrisa y duelen cuando a solas te interroga el espejo.
Un abrazo

Tracy dijo...

Un final inesperado, como siempre.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Mmn, la cirujana, con esa frase, se define como una potencial buena escritora y sin duda como una mala cirujana. Además las emociones no son solo cicatrices. Algunas heridas quitan la capacidad de sentir, de sentir dolor y de sentir placer.

Neogéminis dijo...

Muy de acuerdo. La sensibilidad, de poder extirparse, dejaría enormes cicatrices.
Un relato muy original el que nos dejas!
=)

Mar dijo...

Con una cirujana asi, ¿que otra cosa podía esperar por respuesta?

Muy bueno.

Bss.

Juan L. Trujillo dijo...

Original relato, que nos lleva enganchados hasta un final inesperado pero ejemplarizante.
Muy bueno.
Saludos.

juliano el apostata dijo...

me gusta cuando salís por "peteneras"; es decir, cuando le dais un giro a lo esperado...y si eso es así, bien puedo decir que este texto, juan carlos, me gusta.
he dicho.
medio beso.

G a b y* dijo...

Llevar las cicatrices con orgullo por lo sufrido... sorprende, pero si uno lo piensa un par de veces más tal vez acaba por convencerse. Son huellas de vida, también habría que aceptarlas, no?
El final, me ha encantado, como la cirujana predica con su ejemplo. Muy bueno!
Besos!
Gaby*

Valaf dijo...

Una respuesta como la de la cirujana deja en fuera de juego el reparo por la cicatriz externa, cierra las cicatrices del alma y, quizá, abre las fuentes del amor (que muchas veces empieza por la admiración)

Un abrazo

casss dijo...

Lección de vida, que le dicen.
Tus letras hoy enseñan un camino. Está en cada uno tomarlo o no.
En algún momento pensé en un miembro amputado y del dolor que dicen se sigue sintiendo aunque no esté....

un fuerte abrazo amigo y que las cicatrices y arrugas no sean tantas como para que el alma no cante de alegría de vez en cuando.



Lucia M.Escribano dijo...

Te cuento amigo qué...Es más facil borrar las cicatrices del cuerpo, qué las del alma.
Las primeras solo requieren dinero, poca cosa para una buena solución.
Las segundas requieren arrancarlas poco a poco del alma..Y eso nos regala mucho sufrimiento, hasta llegar a poder mirarnos en los espejos sin sentir dolor.
En mi blog, tienes un regalo con tu nombre, es mi manera de agradecer tu participación este jueves.
Besos a los tres llenos de cariño.

miralunas dijo...

siempre me sorprendo con vos, Jwan.
con admirada sorpresa.
me encanta leerte!

Charo dijo...

El relato está muy bien, el final sorprende y es muy bello pero no estoy de acuerdo con la cirujana, el dolor quizá te haga más duro pero más hermoso? lo dudo , sinceramente.
Un beso

Sindel dijo...

Y creo que yo estaría llena de cicatrices. Todos cargamos con esa mochila que nos va marcando la vida.
Tu relato es original, maravilloso, y con un final que sorprende.
Un beso.

Pepe dijo...

La desaparición del dolor siempre deja cicatrices. Esas cicatrices nos recuerdan que somos vulnerables y algunas de ellas, en determinados momentos, vuelven a doler.
Un fuerte abrazo.

Maria Liberona dijo...

Aaaahhh!!!!
que hermoso relato y verdaderamente original, me mataste de verdad, me llego al corazón ... excelente

Charo dijo...

Juan Carlos, yo también tengo algo para ti en mi blog, pásate cuando puedas aunque no me ha quedado tan bien como quisiera pero te lo doy con muchísimo cariño.Besos

Sindel dijo...

Me olvidaba de contarte que te dejé un premio en mi blog, espero que te guste.
Un abrazo.

Teresa Oteo dijo...

Las cicatrices del alma no se borran ni se operan y duelen mucho y no solo cuando va a cambiar el tiempo :)
Muy buen relato, amigo güevero.
Besos!!

Marta C. dijo...

Hola, Juan Carlos, aunque ya no puedo participar en los jueves, me gustar haceros una visita de vez en cuando.
Si cada vez que sentimos dolor nos quedara una cicatriz, me temo que habría personas,más de las que quisiéramos, que llevarían el cuerpo totalmete marcado. Bonita metáfora. Un beso.

Cristina Piñar dijo...

Un bonito y reflexivo relato. No sé que más decirte, ya que todavía sigo meditando sobre el tema. Muy bueno. Un beso.

Alicia Gonzàlez dijo...

Una gran verdad, aunque no nos guste, el sufrimiento forma parte de la vida de todos los humanos. Besote