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¡Felices Navidades!

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domingo, 24 de febrero de 2013

Saltando de las normas


Para comenzar, mi apoyo a Seth Mc Farlane (guionista de la fabulosa serie family guy) que esta noche presentará la gala de los oscars y confío se salte algunas normas.

Ahora, el relato (si se le puede llamar así), que se encuadra en una convocatoria de jueves dominguera.

Otros relatos bajo la misma idea aquí.




Las normas tienen un sentido, regular la convivencia y evitar conflictos. Las normas se deben cumplir, no por la coercitividad de la fuerza sancionadora, sino por mero civismo.
Soy un mero operario de la norma. Llevo años informando cuales son las normas aplicables y como se debe hacer. No me ha ido mal, cobro por hacerlo. Y compruebo que muchas veces esos informes y opiniones que justifican mi sueldo son en la práctica poco mas que papel mojado. Es conclusión, en años de dedicación he conseguido una cierta posición y una cierta ineficacia.

A la gente le gusta que les hable de las normas del Estado de Derecho, luego emplean la tradicional ley de la jungla.

A veces confío que los tribunales pongan las cosas en su sitio y, efectivamente, lo hacen. Aplican la Ley de la Jungla.

Y es que el razonamiento jurídico vale menos que una llamada oportuna. Un buen trabajo se neutraliza con una exacta influencia. Y que le voy a hacer: hay cierto romanticismo en saltarse las normas y la sociedad en que vivo es perdidamente romántica.

Particularmente romántico era mi hermano, Abel, guapo, carismático, encantador. Todos siempre dijeron que el podría hacer lo que quisiera.

Abel hizo lo que quiso. Prensaba que las normas eran para los feos; no para quienes, como él, estaban más allá. Hasta que aquel día desde mi modesta ventana vi como se lo llevaban detenido. Se le acusaba de haber extralimitado las normas. Curioso, llevaba muchos años haciéndolo. Debio de ser que su belleza se había arrugado, su carisma se convirtó en discurso cansino y su encanto se había ajado hasta apestar.


Así que, aproveché mis conocimientos, no esos conocimientos jurídicos, sino los otros, los que podrían encuadernarse bajo una portada que dijera "Se lo que hicisteis el último verano "

Saber, la verdad, no sabia nada. Pero tengo imaginación e intuyo. Y como quienes tienen la conciencia sucia tienen miedo, jugué esa baza con decisión.

Gracias a ese farol gané la partida. Respetando las normas logré un salvoconducto que me sirvió de paracaídas para suavizar mi salto desde el mundo de la norma al de la fantasía.


24 comentarios:

Tracy dijo...

Te ha quedado redondo, ese final lo suscribo:"suavizar el salto desde la norma a la fntasía" con salvoconducto o no, pero hay que suavizar el salto a la fantasía porque sin ella las normas son duras de roer.

Cecy dijo...

Ser muy confiado puede resultar fatalista, como la muerte, la norma en este caso tiene una vida para esperarlo, (siempre hay una mirada atenta) en una distracción, la suerte es una carta que no sale siempre.


Un beso dominguero :)

Juji dijo...

Impresionante. Como me ha gustado este salto, nen :) Resulta fascinante.
Un besazo dominguero y sin salvoconducto.

Encarni dijo...

Una bonita forma de saltarse las normas, creo que Don Quijote hizo algo parecido,no? De vez en cuento no está mal saltarse las normas, siempre y cuando no perjudique a nadie.

Un abrazo

Natàlia Tàrraco dijo...

¿Saben leer señales las gaviotas? Se salta la norma a vuelo libre, ya era la hora de la fantasía.
Te quedó bordado con ironía y con letra fina. Besito cariñoso.

casss dijo...

Como operadora del derecho... suscribo lo que dices respecto de que las normas sirven para la convivencia, claro cuando son claras y bien fundadas. Sin reglas de juego, ¿como hacemos para convivir?

El salto a la fantasía en un espacio como este, nos ayuda a liberarnos de la opresión de defender principios y ver muchas veces como los dichos principios terminan en la basura, porque alguien con habilidad se los saltea.

Disfruto tu relato. Siento que reivindica la importancia del juego y la fantasía, pero a la hora de hablar en serio.... otro gallo debe cantar.

Un fuerte abrazo y buen domingo juevero!!!!!

casss dijo...

...también hay un lado romántico en defender normas bien inspiradas, no?

más besos

Neogéminis dijo...

En general, de la boca para afuera, la gente se lo pasa reconociendo el beneficio de contar con leyes y normas justas, con sistemas de regulación eficaces e igualitarios, pero no pocos son los que -llegada la oportunidad- se saltan las normas, las reglas, los turnos acordados, buscando excepciones que los ayuden a saltarse la normativa que antes decían defender. Si ven un atajo -aunque sepan que no sea legal-, son muchos los que se hacen "los distraídos" a la hora de sacar beneficios.

un abrazo

Leonor dijo...

Una forma segura de saltarse las normas, con salvoconducto para evitar riesgos.
Estoy de acuerdo en que somos unos románticos y que los bandoleros eran los hombres más atractivos con los que podíamos tropezarnos en el camino.
Creo que saltarse normas sin que nadie quede seriamente perjudicado es un aliciente para la vida, estamos hartos de imposiciones y de vez en cuando nos gusta sacar los pies del tiesto.

Un beso.

mariajesusparadela dijo...

Es un hermoso salto. Pero puede ser peligroso.

G a b y* dijo...

A veces por temor otras por simple convicción, hacen que seamos respetuosos de las normas, obviamente que la educación y el entendimiento de que son necesarias importa, ya que es el modo de mantener un orden entre todos... Los románticos, tienen su manera peculiar de justificar que se pegue algún saltito sobre reglamentos, pero los pillos, los que solo lo hacen por un beneficio que pisotea a otros, eso sí, carece de romanticismo y es mero caretaje. No siempre, sin embargo, es equitativo el precio que se paga por romper normativas, y en ese sentido, me nace bastante rabia. Tal vez no es por guapos, carismáticos y encantadores como Abel que se zafa, a veces existen influencias mucho más poderosas que esas. Ahí, es cuando se me enciende la duda... qué normas son esas?
Muy buena tu exposición juevera de domingo!
Besos que duran toda una semana:
Gaby*

Maria Liberona dijo...

Las normas, las normas todos al fin y al cabo nos saltamos las normas por algo dicen que las normas son para romperlas jajaja---

Marta C. dijo...

Saltárselas o no saltárselas, he aquí la cuestión. Dicen que todo lo bueno es pecado o egorda, pues pequemos, pequemos que pronto moriremos. Lo de engordar con tiento. Una buena reflexión, Juan Carlos. Hay quien dice que las normas están para saltárselas, no siempre. Un beso.

Susurros de Tinta dijo...

Si que se salta las normas!, se las salta al fantasear para liberar al saltador de normas no?, porque digo yo, ¿una mentira no es saltarse las normas?, jejeje, ¿jugar un farol no es mentir?, aiggggg, fijate cuantos farolitos tento, jajaja, pero bien visibles ehhhh, ¡que no son lo mismo!, miles de besossssssssssssssss

juliano el apostata dijo...

a tomar po´l culo y he dicho. así hubiera terminado yo el relato. o toma ya¡¡¡
pero por suerte para el relato, no le he puesto yo fin. se lo has puesto tú. y en tu relato, a base de frases cortas y claras, hala, que nos guías escalón a escalón hasta donde te ha dado la gana. no es poco, eh¡¡ que conseguir la ligazón de las ideas es la leche. no considero que sea fácil.
amén de que la ironía, ay, qué finura en esta ironía tuya.
amén de que de las normas, esas normas que no existen en lo real...joderse, ya veo que para infringirlas hay que irse en pos de la fantasía, por que si uno lo hace yéndose por el lado de la realidad, uno corre el peligro de ser atrapado. además, quien es atrapado es BOBO.. pues sé de buena tinta que un 99, 9 % de los anormales (dícese de los que no son normales, es decir, que no siguen la norma) no son pillados.
medio beso.

Sindel dijo...

Hay normas para cumplir y otras para romper, una buena negociación con los demás nos permite pegar esos saltos al vacío. No soy para nada estructurada pero respeto las estructuras ajenas, cada cual a su manera vive como quiere. Para mi en este caso lo ideal es encontrar el equilibrio entre cumplir y romper.
Un beso.

José Vte. dijo...

Las normas son las que son. Algunas justas y otras muchas injustas. Un mínimo de esllas son necesarias, aunque su exceso hace que esta sociedad sea excesivamente dictatorial.
Buen relato y muy bien llevado.

Un abrazo

Manuel dijo...

A nivel oficial a todos gusta que se cumplan las normas cuando asi les favorecen pero ven de encontrar los resquicios para saltarselas cuando no es asi.
Ley del derecho vs ley de la jungla... a veces indistinguibles
Un abrazo

Carmen Andújar dijo...

Aqui en este pais siempre nos ha gustado eso de romper las normas y el que las cumple se piensa que es un poco tonto. Es verdad que a veces algunas normas no son lo justas que deberían ser; pero de todas maneras, como habéis dicho, son las que son y lo máximo que se puede hacer es luchar para cambiarlas.
Un abrazo

RECOMENZAR dijo...

Me ha encantado tu relato
pronto vuelvo
gracias por compartirlo con nosotros

Matices dijo...

Dejar las normas al filo de la fantasía, entrar en ella con salvoconducto o no, es solo jugar a querer. Lo peor es cuando se sobrepasa la línea y no sé... pero últimamente veo que hay muchos que la han sobrepasado y lo cierto, no les va mal. Hay que empezar a asumir que las normas no son siempre para todos y eso en según que situaciones roza la injusticia...

Besos

San dijo...

Me ha gustado este salto, este salirse del gris camino y lanzarse a la fantasía,¿peligroso? bueno, puede ser, pero cuanto se disfruta.
Un abrazo.

Medea dijo...

Me gusta tu historia, las normas es cierto que parece que no están hechas para los guapos, carismáticos y encantadores pero cuando las leyes o los vigilantes de las mismas si cumplen con sus normas te estas jugando unas esposas.Las normas están para cumplirlas y el romanticismo de saltarme muchas de ellas se ve frenado por el muy responsable de mi marido que al contrario que yo...es mas cumplidor. (que si no...alguna vez me habría costado unos cuantos euros)
Miles de besos amigo.

Lupe dijo...

Hola Juan Carlos.

Me has impactado con eso de La Ley de la Jungla. Muchas veces y, viendo lo que vemos cada día, pienso que el mundo se ha convertido en una especie de selva y que impera eso de:«salvese quien pueda».

Celebro que hayas logrado ese salvoconducto para habitar de vez en cuando el mundo de la fantasia.

Ha sido un placer leerte. Lo has relatado de una forma amena y clarísima.

Un fuerte abrazo.

Lupe