Precioso regalo

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jueves, 10 de enero de 2013

Homenaje a los mayores


Especialmente dedicado a Natalia.

Miradlos.

Allí están como cada día a esta hora, sentados uno al lado de otro. No siempre en el mismo orden. Siempre aprovechando el sol.

Hace unas horas tomaban su café en el Hogar del Jubilado. En pocas estarán jugando su partida diaria en la mesa de siempre del café.


En estos tiempos de obsolescencia programada 
(1) , ellos llevan más de setenta años juntos.

Os los presento:


El primero, ese grandón que viste gorra y bufanda, de gesto serio y que mantiene ese peculiar cabello rizado es Silverio. Fue herrero, aunque lo que le gustaba era remar. De haber nacido más tarde tal vez hubiera sido olímpico.


El siguiente, ese hombre calvo que viste una pelliza marrón y habla con vehemencia es Secundino. Heredó la tienda de ultramarinos de su padre y dejó un pequeño supermercado a su hijo. Es quien se entera de todo lo que ocurre en el pueblo.


A continuación está Melanio, el calvo que lleva gafas. Conoce el término municipal palmo a palmo. Siempre le apasionó viajar, aunque pocas veces salió del ámbito de la provincia. Fue el único que terminó los estudios que ofrecía el colegio del pueblo, luego trabajó, hasta su jubilación en el matadero.


Y el cuarto, el que porta una boina sobre su abundante cabellera canosa y esa cazadora pardusca es Lorenzo. Desde niño ha trabajado en el campo y es quien hace los comentarios más agudos



Hablan, por ejemplo, hoy, de la vuelta de la hija de Secundino.


- Ya sabéis, su marido tiene una frutería en la capital, ella va a abrir una sucursal en el pueblo.


Toda la actualidad local es analizada en su tertulia, recordando los antecedentes de cada novedad y pronosticando sus consecuencias. Con total rigor histórico.


A veces recuerdan a Berto, el soñador, que a temporadas fue el quinto del grupo. Y que desapareció. Vive en la capital y se ha hecho famoso escribiendo historias ambientadas en su infancia y su juventud, que es también la de ellos cuatro.


Ya están en el bar, en su mesa de siempre, jugando su partida del día ¿Cuántas llevan? Una diaria en los últimos cuarenta y cinco años salen unas dieciséis mil quinientas. ¡Como poco!


Como cada tarde, Lorenzo acompaña sus envites con una maldición, ante la aprobación de Secundino, su eterno compañero, la concentración de Melanio y el exabrupto de Silverio.



Silverio últimamente da señales de senilidad. Como, cuando dice:


- ¿Cómo puede ser? El cantinero siempre está igual de joven.


- Es que es su hijo – Responde alguno.


- ¿Qué?


- ¡Qué es su hijo!


- ¡Ah! Será por eso .


Y la partida continúa, un día más.(2)



.(1)  Los aparatos electrónicos se producen teniendo calculada la fecha en que quedarán obsoletos. Manuel y Gastón han publicado algo sobre ello en sus blogs.

.(2)  Este final es un guiño al cuento “Joc de Caps”, de Jesús Moncada, incluido en su libro “Històries de la mà Esquerra”


Otras historias de homenaje a los mayores, aqui, en el blog de Juliano.

28 comentarios:

  1. La partida de la vida diría yo, esa que a pesar de los años mantiene unidos a los amigos. Me gustó mucho la descripción de los personajes y esa reseña que acompaña el relato.
    Un abrazo enorme.

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  2. Los años van pasando. Los días van pasando, pero la vida queda.
    Es una realidad a la que todos nos gustaría llegar. De una u otra manera, pero nadie quiere quedar en el camino.
    Muy buen relato.
    Un abrazo

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  3. La cotidianeidad de los pueblos reflejada en una partida entre amigos que se conocen de toda la vida.

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  4. Una escena de cualquier pueblo y de cualquier época. Unos van sustituyendo a otros pero el juego de vivir siempre es el mismo.

    Todos jugamos esta partida.
    Un beso.

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  5. Querido amigo, a mi ritmo, como buenamente puedo voy pasando por vuestras casas, no ha cambiado nada. Me siento en mi casa otra vez, sangre nueva en los jueves y eso es siempre bueno.
    Y la rueda rueda,en el pueblo, en la ciudad, historias entrañables de esos a los cuales les brindamos nuestro jueves,en cualquier bar de cualquier lugar están Silverio, Secundino, Melanio y Lorenzo, hablando de los hijos, de amigos que se fueron o de la soledad, pero ahí están siempre año tras año y en cualquier lugar.
    Siempre me ha gustado tu estilo directo hablando y contándonos de lo cotidiano.Siempre me gusta lo que encuentro en tus escritos. Un beso grande, grande también para Cris, Jaime y las niñas.

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  6. Una gran amistad une a estos personajes, una amistad que perdura con el paso de los años. Me gusta la descripción que nos haces de los personajes y como los ambientas en la partida y en el café, me lo he imaginado todo a la perfección. Pobre Silverio, lo peor que pueden tener los mayores es la pérdida de memoria, sin duda, una pena. Buen relato. Un beso.

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  7. ¿Sabes? me dan ganas de seguir la historia de cada uno de ellos, inventarle una vida paralela, ni mejor ni peor que esa que arrastran cada tarde en la mesa de juego donde comparten minutos como tesoros. Entrañables amigos, entrañables páginas de las que aprender tanto tanto...
    Un abrazo

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  8. podrían estar jugando perfectamente la partida al chamelo...el pito blanca...la doble blanca...si pongo esta se cierra, pero no sé quién lleva los seises...cerrado...
    33, apunta cuatro, marcelino...
    medio beso.

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  9. Esos compañeros de partida, tantos años compañeros del viaje de sus vidas, matan el tiempo en cualquier pueblo de nuestro pais, haciendo que los dias lleven un orden, y completen sus años, sin muchos sobresaltos.
    Besos querido amigo.

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  10. Es lo que mas me aterra de la vejez, la espera de algo que no llega, mientras que la rutina nos invade.
    Me viene a la memoria "Crónicas de un Pueblo".

    Que lucidez en tu escrito.

    Besos maduros

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  11. ¿quién no ha visto escenas como éstas en el pueblo? Es una estampa que se repite en los bares, como se llamaba antes de abuelos, jugando al dominó y hablando de todo un poco.
    Un abrazo

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  12. Jejeje, ganas tenía de leerte compi. Guiño al Moncada, desde luego, y más cosillas, esa partidita !cómo si la viera! Mucha "mà esquerra" tienes amigo y mucha genialidad pintando instantes entrañables. Besitoooooooooo.

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  13. Y los días pasan y ellos siguen en su rutina, a veces o en muchos casos es lo que los mantiene activos... y los pueblos tienen esos instantes donde el "día de la marmota" se repite por su carencia de novedades.
    Buen guiño el de la obsolescencia programada...
    Besos!!

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  14. Es un relato entrañable.
    Un abrazo.

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  15. La partida diaria es una excusa para mantener la amistad, tal vez envejezcan pero no esos valores. Me gustó el episodio de senilidad del pobre Silverio. Un abrazo Juan Carlos, por el momento el último de los Jueveros en la lista de Gus. Un saludos a todos fue un placer la lectura de cada uno.

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  16. ¡Ah, será por eso!
    Que linda expresión que engloba a todos los personajes, cada cual con sus expresiones, pero años de acompañarse y jugar juntos al juego de la vida. Que lindo debe ser tener amigos de toda la vida. Y dar las ultimas cartas juntos.
    Cuantas cosas para rescatar de este texto alegre y pintorezco.

    Un beso Juan Carlos.

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  17. Y aun así, que envidia, no?
    Lo prefiero a estar en una sala común mirando la tele.
    Un abrazo

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  18. Pues sí, amigo güevero qué bien y qué bonito lo has descrito!! Estampa común en cualquier plaza de cualquier pueblo, rutina monótona e intemporal pero como dice Manuel mejor que la que muchos tienen...
    Muchos besos a toda la familia!

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  19. Estampa común, no ya de cualquier pueblo sino de cualquier barrio de nuestras ciudades. Amistad de siempre que se retroalimenta diariamente, jugando la partida con el ritmo pausado de quien no tiene ninguna prisa. ¿Sabes que mis hijos conservan amigos de la guardería?.
    Un fuerte abrazo.

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  20. Una postal que debería ser realidad posible para nuestros viejos. Lamentablemente, pocas veces es así.
    Un abrazo

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  21. Que escena tan bien pintada Juan Carlos, los amigos compartiendo partida, cotilleos , toda una vida juntos y ahora el tiempo tranquilo. Yo lo firmo¿tu tambien? Me gustó mucho.
    Un abrazo.

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  22. Todo un mundo concentrado en las partidas, iguales y distintas, de cada tarde.
    Saludos Juan Carlos!

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  23. Cabalgata de personajes, retratados en color con pinceladas costumbristas.
    Mus, Dominó, Chamelo, Truc... Horas de tedio ganadas en batallas cotidianas, en guerras urbanas. Medallas de arrugas para presumir de lo acontecido y temer lo por acontecer.
    Buen texto, muy descriptivo.
    Abrazos

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  24. Por lo menos tienen la satisfacción de compartir momentos, partidas, bares, hogar del jubilado. Eso no es muy frecuente. La soledad, el desamor, el desamparo...triunfa en nuestros mayores.
    Me gustó.
    Un beso

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  25. buena partida en la que participamos todos. Has pintado un cuadro al óleo. De muchos colores, de muchos recuerdos, de infinidad de vivencias. Me ha encantado.
    Un saludito optimista.

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  26. Así decía ayer un señor del Hogar de los Jubilados, donde suelo tomarme el cafelito matutino acompañado de prensa:

    - Manolo, esta Matilde no envejece nunca.
    - No es Matilde, es su hija mayor.
    - ¿Cómo que su hija? ¿Que no es soltera con lo que me gusta? (Lo decía con cara de estupor y desconcierto)
    - Con la que querías casarte, Manolo, era su abuela.
    - ¿La abuela de quién?

    Y así siguieron un buen rato, al final, los pobres tenían una confusión de parentescos y generaciones que no se aclaraban.

    Muy buen relato.

    Un beso de los cuatro.

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  27. Hoy envidio esa tertulia, que aunque imaginaria, con guiños y todo, seguro suceden en muchos lugares de este mundo.

    Un retrato en el cual si puedo... con photoshop me incluyo!!!

    besos y agradecida de este muy buen momento.

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  28. Imagen cotidina para algunos, la que nos dejas. Verlos en pequeños corrillos en el sol, hablando de las cosas de hoy y tambien del ayer. Si llegamos a esa edad, a nosotros tambien nos tocará. Para mi, esos corrillos, encierran mucha sabiduría.

    Bss.

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Y tu, ¿qué me cuentas?