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¡Felices Navidades!

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lunes, 22 de octubre de 2012

Una mirada excesivamente hermosa





UNA MIRADA EXCESIVAMENTE HERMOSA
  1. Un suceso
La mujer de la mirada incisiva está en el barrio. Lo sé porque Marcelo no recuerda nada más que haber mirado los ojos de una mujer, ojos de una tremenda profundidad y belleza, Desde entonces su conversación es errática, parece no ser capaz de enlazar debidamente sus pensamientos, coordinar correctamente sus movimientos.
Habla una leyenda urbana de una mujer con una mirada penetrante, emitida desde unos ojos preciosos y llenos de brillo que, cuando mira directamente a los ojos, alcanza una intensidad que puede producir incisiones en el cerebro cortando las conexiones neuronales.
He decidido no salir de mi tienda, y desde mañana cuando vuelva la chica que sea ella quien atienda a los desconocidos.
Entra alguien:
- Buenos días señora, ¿se le ofrece algo? – Digo, mirando unos ojos brillantes de una tremenda profundidad y belleza ….
Nada más.
            *          *          *          *          *          *          *          *          *          *            
            2. Su fundamento y consecuencias.
Desde niña comprobó que cuando miraba algo con interés, ese algo se rompía. Primero fue el juguete móvil que situaban sobre su cuna. Un día se quebró y sus brazos cayeron sobre ella, lastimándola.
Luego, en el colegio compañeros, amigas con quienes se relacionaba parecían quedar hechizados.
No fue consciente de ello hasta que conoció a aquel chico. Se sentía acariciada con su mirada, abrazada con su voz, hasta que ella le miró sintiéndose enamorada. En ese instante él dejó de tener expresión propia, voluntad.
Entendida la causa-efecto, comenzó a utilizar gafas de sol. Decidió no volver a mirar nunca a nadie. Hasta un día, ya pasados los veinte, que ante la absoluta ausencia de comprensión, forzada por su necesidad de amor, liberó su seductora mirada.
La frustración de ir comprobando como, uno por uno, quienquiera que le resultaba interesante cayera en la idiocia, no calmó, sino exasperó su necesidad y buscó, compulsivamente, alguien con quien relacionarse.
Fue una masacre.
Notar como el atractivo aspecto de aquel dependiente se dispersaba para nunca reencontrarse, marcó su alma.
Pudo ser que entonces pensara que nunca encontraría a nadie y recurriese a buscar el amor en sí misma.
O pudo ser que quisiera comprobar el fatal poder de su mirada, ese poder que la aislaba de por vida.
Aunque le hicieron la autopsia, tras recogerla inerte delante de un espejo, fueron incapaces de diagnosticar la causa real de su muerte: una sobredosis de mirada. Incisiva.

10 comentarios:

miralunas dijo...

ey, qué buen remate, Jwan! cuando ya casi me moría de envidia de esa mirada, me dió un escalofrío el final! impecable!

y con atraso, por lo que pido disculpas, he leído sobre el libro que has elegido. a mi paso igual con la peli. el casting me pareció acertadísimo. gracias por memorarme la música.
un gusto leerte.
abrazo

Neogéminis dijo...

Muy triste destino ese de matar y quebrar con la mirada!...justamente con ese valioso recursos para mostrar y ver desde los ojos del alma!

Muy buen relato.
=)

Natàlia Tàrraco dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Natàlia Tàrraco dijo...

No sé qué paso, me repetía el comentario e incluso tu texto, disculpas.

¿Te acuerdas del tambor de hojalata? El poder de Oscar era la voz capaz de romper cristales y tímpanos. Hay miradas que matan, dicen, será una copla, un bolero, en el relato resulta que aniquila una vez ha seducido. Terrible poder que impide amar y ser amada.¿Es inocente la belleza sublime?, Moix decía que era un don amargo, atrae, destruye, imanta, alimenta impotencia por no poseerlo, envidia, desesperación. Lo inalcanzable llega a obsesionar, tú lo sublimas hasta el extremo, es un castigo que ella paga ante el espejo, no vale huir. Los ojos son un foco, siempre miramos a los ojos primero que nada. La belleza que mata, subyugante tema, me inquieta, me ha seducido también.
Aplauso Juan Carlos por esta inspiración relatada de forma concisa y escalofriante.
Besito contento.

Marta C. dijo...

Genial, Juan Carlos. La idea y el relato. Una preciosa, aunque triste, historia del poder de la mirada de una mujer. Esa expresión que dicen "hechizar con la mirada" es aquí totalmente cierta. Un final muy coherente con el relato. Me ha encantado. Besos.

Teresa Oteo dijo...

Impresionante amigo güevero!
Hay miradas que matan, al final va a ser verdad...
Me gusta tu mirada "excesiva"...
Muchos besos.

Cecy dijo...

Me resulta muy triste, ¡tanto! solo para que se llene de pena y muerte.
Lo excesivo, o lo opuesto. No hace mas que sacar las miserias.
Hay miradas preciosas, mientras no sean desde el propio infierno.
Pobre niña que futuro mas cruel.

El relato es buenísimo.

Un abrazo.

Encarni dijo...

Chapó Juan Carlos, un hermoso cuento. La verdad es que unos ojos así más que una virtud es una maldición, como bien has plasmado en el desenlace final.

Una sorpresa.

Un abrazo.

Juji dijo...

¡Guau! El placer de una mirada y su terribles consecuencias. Que lectura más fresca, sorprendente y placentera. El amor de su vida, lo sé, llegará a través de un ciego (pero no se lo digas a ella, que será toda una sorpresa, después de tanto dolor).
Felicidades por tu infinita imaginación, mi querido amigo.
Besitos.

censurasigloXXI dijo...

¿No pensó la moza en unas gafas de sol?

Muy bueno, bravo, compañero. Un beso a todos!!!